XIII Encuentro de Derechos Humanos: Re-pensando el Género. Junio de 2017
Inicio » Notas informativas

“Está en juego la forma como se acaba la guerra en Colombia”

IMG_0505El Grupo Interdisciplinario sobre Memoria y Democracia y el Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la PUCP (IDEHPUCP) organizaron el conversatorio “Más allá del No. El proceso de paz en Colombia en perspectiva”. Este espacio buscó dar a conocer mejor los diversos aspectos del proceso: cuáles fueron los términos del acuerdo, de qué manera este proceso se inserta dentro de la tradición de salidas negociadas al conflicto en Colombia y cómo participa de los criterios de la justicia transicional, y finalmente, qué perspectivas para la paz se abren, o se cierran, tras el plebiscito.

La ponencia central estuvo a cargo de Juan Fernando Londoño, ex viceministro del Interior de Colombia y consultor experto en fortalecimiento democrático.

En su intervención, Londoño explicó el proceso histórico que ha vivido Colombia durante la segunda mitad del siglo XX y lo que va de la actual centuria respecto de la situación de violencia. Refirió que luego del cierre del periodo denominado como La Violencia, se formó el Frente Nacional entre los partidos Liberal y Conservador, quienes se alternaban en el poder por medio de un pacto político. Sin embargo, “no resolvió las reivindicaciones por el uso de la tierra, cuestión que se volvió en el leimotiv de las FARC para reclutar cuadros”. Así, desde la década de 1960, se formaron guerrillas tanto en la ciudad y en el campo. Refirió que todos los actores armados ilegales del conflicto en su país se vieron alimentados por el narcotráfico.

El experto señaló que “Los paramilitares surgen como guerra sucia contra las expresiones políticas que emergen del fallido proceso de paz en la década de 1980. Arrancamos la década de 1990 con una Constitución que quería ser una fuente de paz, pero la violencia se incrementa por el narcotrafico. A fines de los noventa, la agenda de paz de Andrés Pastrana fracasa. Hay un incremento de la violencia y por eso se elige a un hombre de mano fuerte: Álvaro Uribe. El logra reducir la violencia en las ciudades, consigue un acuerdo con los paramilitares e intenta negociar con las guerrillas. Por su parte, Santos negocia con la guerrilla, primero en secreto y luego en conversaciones durante los últimos cuatro años en La Habana”.

Londoño fue claro en señalar que los Acuerdos de Paz con las FARC tenían dos partes bien diferenciadas: de un lado, los compromisos del Estado para remediar los problemas básicos del campo colombiano – en particular, propiedad de la tierra y narcotráfico – y, de otro lado, como se produciría la desmovilización de las FARC, así como los mecanismos de justicia transicional.

El especialista comentó los resultados del referéndum, donde ganó el No: “Hay una fractura social sobre la forma de resolver el problema. Esta en juego la forma como se acaba la guerra en Colombia. Las propuestas de Uribe no buscan reformas de fondo, sino un mero sometimiento a la justicia. Santos entendía que paz suponía concesiones. Para algunos, hacer transformaciones en el campo implica un salto al vacío. La gente votó convencida que las FARC no volverían a la guerra. Lo que hubo fue una decisión sobre el íntegro del Acuerdo o si había posibilidad de mejorarlo. El gobierno busca hacer precisiones al acuerdo, sin desmontar el sistema de justicia transicional”.

En sus comentarios, Rafael Roncagliolo, exministro de Relaciones Exteriores de nuestro país y profesor de la PUCP, opinó sobre las razones por las cuales el debate sobre el Acuerdo de Paz ha sido tan encendido en el Perú: “Se hace una forzada relación entre las FARC y Sendero Luminoso. Un acuerdo de paz con Sendero es traído de los cabellos, dada nuestra realidad. Asimismo, la paz en Colombia tiene compromisos sociales. Es uno de los pocos países que no tuvo reforma agraria y varias de las críticas parecen encaminadas a invalidar estos componentes sociales”. Asimismo, el exCanciller manifestó que significa el fin del proceso de las guerrillas y movimientos subversivos en América Latina.

Por su parte, Julissa Mantilla, abogada y docente de nuestra casa de estudios, se refirió a los antecedentes inmediatos del proceso de paz actual: “En el proceso de Justicia y Paz de 2005 se hablaba de penas reducidas a paramilitares y se consolida el movimiento de víctimas. La compensación económica se recoge de la experiencia de la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, dado que se formaron las BACRIM (Bandas Criminales). Si algo caracteriza al proceso de paz colombiano es la participación de las víctimas”. También resaltó como se han usado los avances en materia de reconocimiento de la diversidad sexual y género en contra del Acuerdo de Paz: “lo que viene ahora es una reflexión sobre cómo lo que se consideraba como establecido puede ser mal utilizado”.

El evento se llevó a cabo en la Sala Uno del Complejo de Innovación Académica de la PUCP.

(18.10.2016)