23/03/2017

Comunicar durante el desastre: los medios nacionales ante el Niño Costero

El Perú se enfrenta a una situación excepcional. Al cierre, se registraron 112055 damnificados[1] en todas las regiones del país a causa de fenómenos relacionados con El Niño Costero[2], con afectaciones y consecuencias que llevan a comparar esta situación con la que se vivió en 1925. Frente a este desastre, ha resultado fundamental contar con información oficial de manera constante y a través de diferentes medios de comunicación. Hugo Coya, presidente del Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú (IRTP) destaca que la comunicación es crucial para la gestión del desastre. “La comunicación permite que las personas puedan estar comunicadas, entender el riesgo que corren y tener una respuesta oportuna”, apunta.

Contar con estadísticas actualizadas, reportes constantes de eventualidades y análisis pertinentes por parte de expertos acreditados son solo algunas de las características que definen el accionar del gobierno a través de su Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN). El trabajo de los medios estatales para difundir las acciones de emergencia, si bien se realizó sobre la marcha, se pudo desarrollar adecuadamente gracias a una correcta articulación entre las diferentes plataformas con las que cuentan: “Se formó un comité de crisis dentro de IRTP para generar una estrategia de comunicación. La primera decisión fue desplazar equipos dentro de las zonas más afectadas. Luego unir todas las plataformas, tanto de radio como de Televisión y medios sociales”, comenta Coya. “En IRTP nosotros teníamos un plan que está establecido desde hace un tiempo atrás, que es el sistema de alertas tempranas. Como IRTP es la cabeza televisiva y de radio del Estado, debe funcionar a nivel nacional.”

La información debe ser precisa

Las consecuencias de la planificación son tres: por un lado, el mismo Estado actúa de manera persuasiva sobre sí mismo, dando una imagen de cohesión y trabajo constante, mientras que la población se ve influenciada por esta imagen y busca ser parte de las acciones humanitarias; y, a la vez, tiene las certezas necesarias para poder mantener la calma. Por otro lado, la prensa cuenta con insumos para realizar coberturas que ayuden verdaderamente a la ciudadanía a informarse de manera objetiva y humana. La importancia de una comunicación correcta permite evitar imprecisiones terminológicas (por ejemplo, diferenciar entre desastre[3] y catástrofe[4]) de manera tal que todos podamos entender lo mismo al momento de conocer un hecho nuevo.

En ese sentido, los medios de periodismo especializado juegan un rol muy importante. María Isabel Torres, project manager del portal ambiental Mongabay para Latinoamérica, opina que no se le da suficiente cabida a los científicos en la prensa. “Tenemos la responsabilidad de estar  más atentos que nunca cuando los expertos o especialistas científicos empiezan a mencionar y a publicar información relevante sobre fenómenos naturales o sobre las consecuencias directas que tendrá el cambio climático o la deforestación en nuestra vida, y la verdad es que muchos científicos están produciendo información clave. En esa cobertura, creo que es clave involucrar a los políticos y autoridades”, señala.

La información debe respetar los derechos de los afectados

Es ideal mantener un tono adecuado al momento de comunicar, pues esto es tan importante como las palabras usadas al momento de transmitir la información. Además – y lamentablemente es algo en lo que siempre se reincide – una buena cobertura no solo debe buscar contactar la mayor cantidad de lugares sino abordar los temas respetando la dignidad de las personas. En casos de desastre, y a pesar de que las condiciones de vivienda sean precarias, no se puede irrumpir en espacios privados sin el permiso de sus habitantes; tampoco es adecuado incurrir en una revictimización de los protagonistas de la noticia pues esto no es beneficioso para su salud mental.

Finalmente, se debe recalcar que incluso en estas situaciones, en las que la población suele demandar respuestas inmediatas, es necesario llevar a cabo una cuidadosa verificación de los datos que se presentan al público. Esto asegurará que la población pueda continuar confiando en los medios de los que se informa, al poder comprobar su veracidad, y por otro lado, permitirá una verdadera interpelación a los órganos de gobierno que se vean cuestionados por su inversión en prevención de desastres. En épocas como estas, la corrupción también suele buscar espacios para desarrollarse.

Esta crisis debe considerarse también como una oportunidad para todos los medios de mostrar que son capaces de informar de manera adecuada. Comenta Coya que, con el auge de los medios sociales, el rol de los medios de comunicación es moderar y seleccionar de estos espacios la información relevante y con un tono adecuado. “Los medios sociales juegan un papel determinante, tanto en la gente directamente afectada como la que no. Y eso genera un clima de pánico, de miedo y nerviosismo que se agrega al de la tragedia. Por eso es tan importante la labor de los medios de comunicación serios, para que el público sepa cuándo es una información verdadera y cuándo es una información falsa. Se debe reconocer cuándo se está exagerando, cuándo se está desinformando y también cuándo hay intereses políticos”. María Isabel Torres, por otro lado, señala que ciertos contenidos, como los de la agenda ambiental, no suelen tener mucha prioridad en la agenda mediática, por lo que es labor de la prensa independiente brindar contenidos de calidad a los ciudadanos que sí se interesen por ello.

Ante los acontecimientos por los que pasa el Perú este año, se resalta la labor de los medios de prensa en las coberturas que realizan de manera extensa geográfica y temporalmente, pero también la iniciativa del Estado en el uso estratégico de los canales oficiales de comunicación para evitar la desinformación y hacer llegar la coyuntura a más hogares a través de la señal abierta. En ambas coberturas se debe hacer hincapié en que la crisis actual no terminará cuando mejore el clima, sino cuando la reconstrucción de los lugares afectados se haya realizado tomando en cuenta las necesidades de los ciudadanos en su acceso a derechos fundamentales, como la salud, la educación y una vivienda adecuada; además de asegurar que la corrupción no encuentre espacios en esta situación para tomar provecho de las inversiones.


 

[1] Damnificado: Persona afectada parcial o íntegramente por una emergencia o desastre y que ha sufrido daño o perjuicio en sus bienes, en cuyo caso generalmente ha quedado sin alojamiento o vivienda en forma total o parcial, permanente o temporalmente, por lo que recibe refugio y ayuda humanitaria temporales. No tiene capacidad propia para recuperar el estado de sus bienes y patrimonio. (UNESCO 2011: 64)

[2] Fuente: Base de datos de INDECI http://sinpad.indeci.gob.pe/sinpad/Estadistica/Frame_Esta_C7.asp Variables: Ubigeo (todos los departamentos, provincias y regiones), Tiempo (de diciembre 2016 al 22 de marzo de 2017, consulta realizada el 23 de marzo de 2017 a las 11:50 a.m.), Fenomenología (Todos los fenómenos de geodinámica externa, que incluye aludes, avalanchas, colapso de viviendas, deslizamientos huaicos, erosión, entre otros; y meteorológicos), Grupo de daño (Vida y salud/ Damnificados).

[3] Desastre: Evento adverso que se manifiesta en un territorio determinado y cuya magnitud altera en gran medida la vida cotidiana de las personas, sus bienes, actividades y servicios, provocando un retroceso en el desarrollo previamente planificado. (UNESCO 2011: 13)

[4] Cuando el evento adverso que se suscita es de enormes proporciones, con un alto número de víctimas y daños, y se excede la capacidad del país para dar atención y respuesta a la situación con los recursos propios disponibles, podemos entonces decir que se trata de una catástrofe. (UNESCO 2011: 13)

 

 

Bibliografía

Organización Panamericana de la Salud (OPS). Gestión de la información y comunicación en emergencias y desastres: Guía para equipos de respuesta, 2009.

UNESCO-Perú. Manual de gestión del riesgo de desastre para comunicadores sociales, 2011.

 

(23.03.2017)

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