11/12/2012

La PUCP y la Teología

En las últimas semanas se discute la prohibición hecha a los profesores de  Teología de la PUCP para ejercer la docencia o mantener vínculos –aun cuando no sean de carácter académico– con ella.  Tal decisión  no es coherente con el espíritu evangélico y significa –así lo ha insinuado un político devaluado-  un intento por frenar a la Teología de la Liberación  desarrollada en esos claustros por Gustavo Gutiérrez y otros colegas.

Sobre el tema es necesario que los católicos sepan  –con la garantía que presta una fuente absolutamente idónea y revestida de autoridad–  la naturaleza del trabajo teológico desarrollado en la PUCP.  Por ello, citaré parte del discurso que pronunciara en noviembre de 2008 Mons. Gerhard Müller, actual Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe: instancia encargada de velar por la ortodoxia dentro del catolicismo y que fue  presidida por el actual Papa hasta el momento de su elección.   

Al incorporarlo a la PUCP como doctor honoris causa, distinción que también recibió, en su momento,  Su Santidad, monseñor Müller dijo:  

“…. en el caso de la Teología de la Liberación se trata de un programa práctico y teórico que pretende comprender el mundo, la historia y la sociedad y transformarlos a la luz de la propia revelación sobrenatural de Dios como salvador y liberador del hombre.  Se trata también de cómo se puede hablar de Dios ante el sufrimiento de los pobres, de aquellos que no tienen sustento para sus hijos, derecho a asistencia médica ni acceso a la educación, excluidos de la vida social y cultural, marginados y considerados una carga y una amenaza para el estilo de vida de unos pocos ricos.

Esos pobres no son una masa anónima.  Cada uno de ellos tiene un rostro. ¿Cómo puedo yo, como cristiano,  sacerdote o laico, en la evangelización o en el trabajo científico-teológico, hablar de Dios y de su Hijo, que se hizo hombre y murió por nosotros en la cruz, dar testimonio de él, sin decirle al pobre concreto,  cara a cara, que Dios lo ama y su irrenunciable e innata dignidad tiene su fundamento en Dios?….”.

“…La  Teología de Gustavo Gutiérrez, independiente del ángulo desde el que se mire,  es ortodoxa porque es ortopráctica  y nos enseña el adecuado actuar cristiano, porque procede de la verdadera fe.  Una lectura breve del libro Beber en su propio pozo  pone de manifiesto que la teología de la liberación se fundamenta en una profunda espiritualidad.  Su  sustrato es el seguimiento de Cristo, el encuentro con Dios en la oración, la participación en la vida de los pobres y los oprimidos, la disposición a escuchar su grito por la libertad y su anhelo de ser plenamente reconocidos como hijos de Dios; es participar en su lucha por poner fin a la explotación y opresión, en su ansia por el respeto a los derechos humanos y su exigencia de participación justa en la vida cultural y política de la democracia. …”.

“Alabar a Dios incita a asumir responsabilidad por el mundo.  Y el compromiso por la justicia social, la paz y la libertad, la protección de la naturaleza como base de la vida corporal y social se fundamenta en la actuación divina creadora y liberadora”.

Para quien es honesto y comprende: nada que añadir.

La República

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