22/05/2015

Dakar en Ica

Lerner discurso MMLEs noticia hoy el enfrentamiento de la Policía con invasores de una zona arqueológica en Villa María del Triunfo.  Este hecho nos invita a reflexionar sobre  la precariedad y pobreza que, imaginamos, experimenta el grupo humano que quiso ocupar ese terreno, de otro lado también reclama nuestra atención la situación vulnerable en la que se hallan sitios arqueológicos que deben ser preservados.
 
Justamente en torno a ello nos permitimos ofrecerle, apreciado lector,  lo sustancial de un artículo  redactado por un amigo y colega: Alberto Benavides Ganoza, quien señala el riesgo concreto que corre la zona arqueológica de Ica.  Su título: “Dakar en Ica”.
 
Lima parece vivir de espaldas al Perú; desde la capital, el ciudadano asiste al espectáculo  de un Perú que le queda  muy lejos; la vida de la gran ciudad es una serpiente que se muerde la cola.  Si teléfonos, cámaras y computadoras ahora hacen de muchos individuos autistas encerrados en ellos mismos, la vida de la ciudad también encierra a la persona en preocupaciones asaz falsas.
 
Mientras tanto, las provincias languidecen por falta de las más elementales comodidades y servicios.  En la ciudad de Ica hasta ahora sólo hay agua durante dos horas al día, los desagües han colapsado y hieden; mototaxis, ticos infectan la ciudad; el terremoto fue en el 2007 y…todo quedó ahí. 
 
Ahora nos dicen que vendrá por aquí el Dakar. Hay argumentos en contra y son claros:
 
1. El Dakar anterior atravesó geoglifos prehispánicos destruyéndolos (antes de que tuvieran su María Reiche).  Sobre líneas venerables pasó, lo hizo atravesando nuestros desiertos del Perú repletos de venerables escrituras que son atractivo mayor para el turista y también importante tema para la investigación científica. 
 
2. El Dakar anterior destruyó en Ica y Nasca los accesos al mar.  Las carreteras ya precarias que allí nos conducían quedaron intransitables, causándose además perjuicio a cientos de pescadores artesanales. 
 
3. Fósiles  innumerables que allí yacían fueron hechos polvo.
 
Algunos afirman que se trata de un tema deportivo. Yo sostengo que es mera publicidad y ello a través de una especie de locura desatada y que se expresa en producir ruido, quemar petróleo y máquinas, levantar polvaredas en el desierto durante días.  Sólo publicidad.  África lo comprendió y ya no están por allí, Evo Morales, creo, no lo permitiría en su país.  Estoy convencido de que todo esto no es “negocio” para el Perú.
 
¿El Dakar no requiere de permisos, de estudios de impacto ambiental? A los mineros serios se les exige.  Yo creo que los Ministerios  del Ambiente y Cultura debieran también exigírselo al Dakar.
 
Ica necesita de muchas cosas y ahora estamos esperanzados en la gestión de su presidente regional: necesitamos sobre todo traer agua a los valles más fértiles del Perú, los de nuestras costas centrales.  Debemos desarrollar  el Perú, no requerimos de  más  ruido, ese del que salen despavoridos e indefensos zorros, zorrillos, lagartijas y con mucha alharaca los huerequeques: animales del tayta orqo, fauna silvestre en cuyo nombre también me atrevo a decir: ¡No al  Dakar!
 
Creo que la publicidad tendrá todavía un lugar en la globalización, pero estoy seguro de que será más civilizada y regulada por leyes universales.  Si hubiera ciudadanos más despiertos supongo que ella tendría que presentarse con más inteligencia e ingenio, pues en verdad poco produce y cuando destruye es intolerable: es el caso del “Dakar”.
 

La República