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Opinión 12 de octubre de 2015

Entregado el Informe Final, los integrantes de las agrupaciones fujimoristas lo rechazaron, sin leerlo. Objetaban que se señalara –hecho confirmado luego por la justicia– que Fujimori, en el marco de la ruptura del orden democrático en 1992, era responsable por las acciones del Grupo Colina.

Aún se recuerda cuando, algunos miembros del fujimorismo irrumpieron en la ceremonia de aniversario de la entrega del Informe Final de la CVR, en actitud agresiva e irrespetuosa hacia las víctimas allí presentes. Y cómo olvidar que, apenas Fujimori fue extraditado, miembros del fujimorismo mancharon con pintura naranja “El Ojo Que Llora” que recuerda a las personas que murieron o fueron desaparecidas en esa época.

Por lo expuesto sorprendió a muchos que, en un evento en la Universidad de Harvard, la señora Keiko Fujimori indicara que la labor de la CVR fuera “positiva para nuestro país”.

Si lo dicho va más allá del cálculo electoral lo expresado por la señora Fujimori debiera conducirla a aceptar que el gobierno de su padre actuó de forma condenable a través de las acciones del grupo que encabezado por él fue acompañado por Vladimiro Montesinos y Nicolás Hermoza Ríos. Es decir, su reciente declaración, tendría que admitirlo, implicaría reconocer que la condena impuesta por la justicia peruana a su padre resulta justa y que, por tanto, no se interpondrán más recursos judiciales destinados a liberarlo de la prisión en la que purga condena.

Además, si esta aceptación del valor del trabajo de la CVR ha sido sincera, no deberá repetirse más la versión sostenida tanto por la señora Fujimori como por varios de sus parlamentarios, que señalan que la CVR no tomó en cuenta las versiones de miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Tal y como lo demuestra un documento publicado en la página web del IDEHPUCP esta semana, la Comisión cumplió con citar a miembros de dichas instituciones, en actividad y en retiro, quienes acudieron a su llamado. Incluso la Policía Nacional nombró un grupo de enlace para colaborar con su labor.

Ello sin olvidar que, el presidente de la CVR –aprovechando un viaje a Corea del Sur donde fue invitado en su condición de Rector de la PUCP–, se trasladó a Tokio y solicitó una entrevista con el propio señor Fujimori, quien no acudió sin mayores explicaciones a la cita propuesta. No se debe olvidar tampoco que la CVR resalta el reconocimiento del heroísmo de los agentes del Estado que murieron o quedaron discapacitados en cumplimiento de su deber a quienes, lo dice, se les debe reparación.

Sería ideal para el país que el fujimorismo deje verdaderamente de lado un pasado que lo compromete con la autocracia, la corrupción y la violación de los derechos humanos. Para ello, se requiere como lo señala el sacramento de la reconciliación, además de la confesión de boca: el examen de conciencia, el dolor de corazón, el propósito de enmienda, y la satisfacción del daño. Quedamos a la espera.

(12.10.2015)