31/08/2015

"Fue un escrutinio muy analítico y profundo de cómo había impactado la violencia en la sociedad peruana"

Iris JaveIris Jave, coordinadora de Relaciones Institucionales y Proyectos del IDEHPUCP y profesora del Departamento de Ciencias Sociales de la PUCP, dialogó con Punto Edu sobre la importancia del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, a 12 años de su entrega. Reproducimos aquí la nota.

Se cumple un año más de la presentación del Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación que registra los hechos y detalles del conflicto armado interno durante los años 1980-2000. Ahora que nos encontramos bajo el marco de las campañas electoral, Iris Jave considera que los partidos políticos tienen una misión fundamental, pues al presentar sus propuestas, deben pensarlas para aportar desde la acción política a un proceso mucho más dialogado de reparaciones a las víctimas, no solo para obtener votos.

Los partidos políticos tienen que conocer cómo funciona el aparato público y estatal, para poder proponer políticas públicas serias y conocer a qué obstáculos se enfrentan. Porque es la manera de recuperar la confianza de la población hacia el Estado. Las agrupaciones tienen una oportunidad en el proceso electoral para sensibilizarse, convocar a expertos, a la sociedad civil, a las asociaciones de víctimas y la Defensoría del Pueblo para tener propuestas serias.

Los partidos tienen la obligación de estudiar y analizar un documento de carácter estatal como el Informe Final de la CVR. Y si quieren construir y representar la institucionalidad y la democracia, deben conocer este documento, no lo pueden atacar en términos políticos. No tienen que estar de acuerdo, pero por las declaraciones de los líderes de los partidos evidencian que no conocen a profundidad lo que dice el Informe.

El informe no pretendía atacar a un sector, sino expresar de manera real y cruda cual había sido la actuación de todas las instituciones del Estado, incluyendo a las Fuerzas Armadas. Pero también habló de los gobiernos democráticos, del rol de las organizaciones sociales, las iglesias y los medios de comunicación. Fue un escrutinio muy analítico y profundo de cómo había impactado la violencia en la sociedad peruana”, declara Jave y agrega “reducir solo a que el Informe atacaba a los militares y que defendía a terroristas, definitivamente expresa que no se ha leído el documento con claridad”. Por ello sostiene que los líderes de los partidos deben aprovechar este espacio electoral para dialogar con otros sectores, conocer otras perspectivas.

La impopularidad de los derechos humanos

Para un sector importante de la población es difícil concebir los perpetradores de crímenes también tienen derechos humanos. Jave sostiene que ello tiene que ver con nuestra compresión sobre las personas y explica que, en términos de derechos humanos o de derecho internacional humanitario, cualquier persona tiene derecho a un juicio justo por más que sea un criminal. Es importante que la sociedad civil tome también esta actitud, pues aún tiene una actitud muy sancionadora, precisamente por lo terrible que le tocó vivir al país, pero para entendernos mejor como sociedad, hay que comprender lo que pasó en ese conflicto.

La docente invita a intentar entender las complejidades del conflicto, así como los vínculos y relaciones que produjo para entender mejor cómo convivimos como sociedad. Eso permitirá una mejor comprensión y una mejor convivencia, lo cual no solo derivará en la reconciliación posterior al conflicto sino, también tener más empatía con los demás. “No implica aceptar los actos terroristas, estamos absolutamente en desacuerdo con estas acciones violentas”, señala. La docente agrega que “por eso somos una de las sociedades más discriminadoras, tenemos algunos temas sociales y culturales que debemos revertir, pero lo haremos en la medida que podamos conocer bien los procesos, las complejidades”.

Educar para recordar

Por otro lado, al ser evidente el desacuerdo entre quienes vivieron estas experiencias, se hace difícil concebir cómo se podría compartir la memoria con las nuevas generaciones que no han vivido durante el periodo de conflicto. Jave apuesta por los procesos educativos que se complementan con las nuevas plataformas interactivas y virtuales. Para ello, se debe no solo estudiar de manera analítica, dialogante.

La docente recuerda la experiencia de su investigación en la Universidad de Huamanga, acerca de cómo los jóvenes estudiantes veían el conflicto armado interno y el papel de su universidad. “Denotaba que no se habían informado, no tenían cursos que aborden este problema y los docentes no hablaban del tema, precisamente en una universidad que fue tan golpeada e intervenida tanto por SL como las FF.AA.”, comenta. Hay una gran preocupación por el silencio de quienes vivieron esta experiencia, pues no solo se da en la escuela pública sino también en la sociedad. Por eso, Jave sostiene que la educación es fundamental para poder conectar y vincularnos con las nuevas generaciones.

(31.08.2015)