Edición N° 28 30/04/2019 Entrevista

Iguales ante el cambio: entrevistas sobre la diversidad como clave para lidiar con el cambio climático

Por: Gabriela Quevedo Castañeda

Periodista

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Hace un año el Perú se convirtió en el primer país en Sudamérica en promulgar una Ley Marco sobre el Cambio Climático. “Esta Ley Marco es la primera en Sudamérica luego del acuerdo de París aprobado en el 2016. Nos permitirá hacer frente al Cambio Climático de manera unida, porque un país climáticamente responsable es un país que mira hacia el futuro. El objetivo de esta norma es reducir la vulnerabilidad del país frente al cambio climático y aprovechar las oportunidades de crecimiento con una menor emisión de carbono”, las declaraciones del presidente Martín Vizcarra, ese 17 de abril del 2018, destacaron qué se lograría con este dispositivo multisectorial y multi enfoque – se proyecta que sea la primera ley peruana intercultural, intergeneracional y con enfoque de género-.

La firma de la Ley Marco sobre el Cambio Climático contó con la presencia de autoridades de alto rango del Ejecutivo, del Legislativo e incluso de los gobiernos regionales (Foto: Andina).

Pero ¿qué tal si reparamos en un aspecto que pasa desapercibido, pese a ser el corazón del marco jurídico? Justo ahora, en pleno proceso de discusión para diseñar el reglamento de esta ley ¿qué tal si reparamos en lo que nos dice la diversidad para no fallar en la lucha que de manera concertada queremos librar contra el cambio climático? A continuación una entrevista a tres voces para comprender el proceso en el que se encuentra sociedad civil, especialistas y Estado ante un problemática que enfrentamos sin distinción de ningún tipo, pese a que los efectos se manifiesten de manera diferenciada.

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Melania Canales, dirigente quechua ayacuchana, elegida en marzo presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap). Canales recibió la designación durante el V Congreso Nacional de la organización, en la edición denominada “Mujeres Indígenas en Resistencia”. Melania Canales juega un rol clave como líder indígena, su profundo compromiso con el reconocimiento de los pueblos indígenas, sus conocimientos y saberes, con la creación de políticas públicas interculturales y con enfoque de género, se ve plasmada en su participación en el proceso de consulta previa que aplica el Minam desde el año pasado.

Melania Canales es la actual presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Andinas y Amazónicas del Perú. Foto: ONAMIAP

¿Qué temática encabeza la agenda de las mujeres indígenas en relación al cambio climático?

El cambio climático va a afectar a las mujeres sobre todo y para atender esa problemática tenemos que hablar sobre el derecho al territorio.

El cambio climático va a afectar a las mujeres sobre todo y para atender esa problemática tenemos que hablar sobre el derecho al territorio. El 49.7% de todo el territorio nacional está en manos de comunidades campesinas y comunidades nativas y por ello el cambio climático va a afectar casi la mitad del territorio nacional donde están asentados los pueblos indígenas. Y las mujeres indígenas son las responsables en nuestros pueblos de la preparación del alimento, de la limpieza, del ganado. Imagina si el agua se va secando o si el agua está contaminada, esto hace que se recargue el trabajo. Es así que nosotras como grupo nos vemos más afectadas por estos impactos y ello, principalmente, porque no se permite que ejerzamos un derecho a la tierra, donde está nuestra cosmovisión, donde está nuestra vida misma que es el territorio.

Ahora último hemos tenido nuestro Congreso y hemos abordado el tema, y también en los diversos talleres informativos para la consulta [previa] de la Ley Marco [sobre el Cambio Climático]. Hay una conciencia clara en las mujeres sobre todo, porque además tenemos un apego con la madre tierra, y es un apego natural, comprensible. Hay una relación espiritual mucho más allá. Hemos visto que se da actividad minera irresponsable en donde a través de los pasivos se incuban enfermedades tan graves como el cáncer, hemos visto que se fuerza a la tierra a ser monocultivos. Y quienes sufran eso mayormente son las mujeres o sus hijos, quienes están al cuidado de ellas principalmente, eso es lo que tenemos que empezar a ver.

¿Considera que el rol de la mujer indígena estaría quedando invisibilizada en este proceso? ¿Cómo evalúa la incorporación del enfoque de género en la Ley Marco?

Lamentablemente en la ley marco de Cambio climático no existe el enfoque de género. Solo se refieren a la igualdad entre hombres y mujeres, pero no contempla los efectos diferenciados. Hay limitaciones en esta ley.

Creo que en este país de desigualdades, tenemos que aprender a respetar derechos. En ese sentido, decimos si los pueblos indígenas son vulnerados, dentro de ellos aún más vulnerados son las mujeres. Y las mujeres indígenas tienen un rol importantísimo, son las que seleccionan, guardan y protegen las semillas. Y eso se va transmitiendo a los hijos. Muchas de las mujeres sabias conocen las plantas medicinales, tienen los conocimientos y saberes ancestrales, y el cambio climático puede hacer que pierda eso también. Nosotros lo que queremos es que se tome en cuenta estas situaciones diversas de vulneración de derechos, hasta que no se reconozca esto se seguirá destruyendo toda nuestra cosmovisión, nuestra vida misma.

¿Cuál es el valor de la diversidad para impulsar la lucha contra el cambio climático?

Estamos apelando a que los pueblos indígenas sean tomados en cuenta en el reglamento. El Estado ve al país como monocultural, no lo mira como un país intercultural, multiétnico, plurinacional, sino nos mira como un Estado unitario. Que todos pensamos igual, que todos debemos tener una misma religión, pero ¿por qué? digo yo, si somos diversos, somos de culturas distintas, tenemos costumbres y conocimientos diversos, tenemos incluso los pueblos indígenas nuestra propia forma de organizarnos, nuestra propia forma de ver la justicia inclusive, pero no se está tomando en cuenta eso.


Diego Padilla, biólogo, activista ambiental por los jóvenes, activista gay y ecofeminista en construcción. Ha fundado Centro Urbes y es miembro de Jóvenes peruanos contra el cambio climático (JPCC), colectivo que busca articular e impulsar la participación juvenil en la lucha contra el cambio climático. Desde su especialidad y activismo, Padilla participa activamente en la discusión por el Reglamento de la Ley Marco sobre el Cambio Climático. Confía en que los jóvenes deben construir sus propias plataformas para afrontar el desafío del cambio climático.

Diego Padilla es biólogo de profesión y activista ambiental.

En tu persona se concerta la defensa de dos poblaciones ante el cambio climático: los jóvenes, poco visibles en las labores contra esta problemática, aunque ahora han conseguido un nuevo impulso con la presencia de Greta Thunberg; y las personas LGBTI que parecen permanecer invisibles en esta agenda. ¿Qué derechos se vuelven vulnerables cuando se omite la diversidad al hablar de Cambio Climático?

[C]reo que vivimos con dos vendas: la venda desde el sector ambiente pensando que no agregamos valor (desde nuestra identidad) y desde el activismo LGBTIQ hay una venda también porque aún no intersectamos ambas temáticas.

Es necesario reconocer que el sector ambiente / cambio climático es sumamente conservador y por eso mi esfuerzo de siempre presentarme como activista gay además de biólogo en lo que hago. Porque sé que el ejercicio de mi identidad es una forma de agregar valor a las propuestas y a los trabajos que se hacen, entonces creo que vivimos con dos vendas: la venda desde el sector ambiente pensando que no agregamos valor (desde nuestra identidad) y desde el activismo LGBTIQ hay una venda también porque aún no intersectamos ambas temáticas. Todo ello, nos pone en riesgo a las personas LGBTI, quienes de por sí estamos preocupados con la afectación inmediata de nuestros derechos que no necesariamente tenemos tiempo para hacer un ejercicio prospectivo [sobre el tema] en relación a cómo impactará en nuestra supervivencia.

En el caso de los jóvenes, considero que el derecho a la vida también se ve amenazado, sobre todo cuando el Minam no está contemplando a nivel de política pública ¿cómo será afectada diferencialmente la población joven del Perú en una situación de crisis ambiental o crisis climática? Porque es a partir de ello, que los grupos y colectivos de jóvenes deberíamos estar diseñando políticas y no únicamente participando con trabajo de voluntariado que no soluciona nada.

¿Qué tan extendido es el interés por esta temática dentro de los colectivos LGBTI o los grupos de jóvenes interesados en participar en la política? Dejando de lado a quienes están vinculados al tema, ¿hay oportunidad para impulsar el cambio climático en las agendas de estos grupos?

No es una temática predominante en estas agendas y esto está pasando principalmente por la educación que recibimos. Si en el colegio tuviéramos un curso que nos explique qué es el ‘adultocentrismo’, que plantea que el desarrollo humano gira en torno al adulto, probablemente más gente reaccionaría sobre esta problemática.

Lo que queda claro en este proceso es que el enfoque intergeneracional pasa lo mismo que con el enfoque de género, no se toman en cuenta para entender cómo la sociedad tiene diferencias y vulnerabilidades diferenciadas. Todo ello, en la medida que sigue pendiente que el sector que ve el tema en el Estado, así como los demás actores, trabajen con la sociedad comprendiéndola, acercándose a la gente.

¿Consideras que la apuesta del Estado para que se haga viable la adopción de un enfoque diferenciado en esta temática pase por concertar múltiples voces, como lo han venido haciendo, pero otorgándole mayor peso a la diversidad?

Creo que la diversidad de miradas desde el Gobierno y desde la sociedad civil aumentará la complejidad para comunicarnos de forma efectiva, pero creo que aceptando que esto es así y comprometiéndonos a superarlo, será posible el ponernos de acuerdo. Hay ejemplos de gobernanza a nivel local que favorece la diversidad, como lo ocurrido en la provincia de Andahuaylas en la Comisión Ambiental Municipal sin instrucción de nadie, con voz y voto, incorporaron a una organización juvenil en el 2013, cuando difícilmente se hablaba de participación juvenil institucional. Entonces creo que esa construcción va a ocurrir o ya está ocurriendo desde las esferas de más abajo, como Centro Urbes, JPCC, o Tierra Activa.


Jessica Huertas, psicóloga y especialista en Poblaciones Vulnerables y Género de la Dirección General de Cambio Climático y Desertificación del Ministerio del Medio Ambiente (Minam). Huertas integra el equipo del sector Ambiente que impulsa un proceso sin precedentes: construir un reglamento de ley multi enfoque desde un proceso de diálogo y acuerdo desde una multiplicidad de frentes de sociedad civil. Para la especialista del Minam el reto está en lograr que la sociedad reconozca las implicancias y efectos del cambio climático desde la cotidaneidad, para luego dialogar sobre cómo esta problemática se intersecta con otras variables como el generacional, intercultural o la diversidad de género.

Jessica Huertas es especialista en Poblaciones Vulnerables y Género. Actualmente, forma parte del Minam.

El Ejecutivo se ha puesto la valla alta con esta Ley, ¿de qué manera planea el Minam incorporar el enfoque de género en esta Ley, cuando de por sí es un enfoque que genera incomodidad y polariza a la población? 

Primero tengo que empezar a deconstruir un discurso falso, eso incluso dentro del sector, eso lo hago en diversos espacios [internos institucionales y con los grupos de interés] apoyándome en ejemplos cotidianos, personales, que permitan que se internalice lo que se está discutiendo. No puedes trabajar el enfoque de género si no te das cuenta que es intrínseco a ti.

Ahora, hay que tomar en cuenta que no se va a cerrar una brecha de género con este trabajo. El foco está en cambio climático, por ejemplo: el uso de energía solar en espacios rurales, es una medida de mitigación. Cuando me doy cuenta que colocan los paneles solares en una población predominantemente femenina, pero capacitan mayormente a los hombres. Mi enfoque de género va a decir quién está mayor parte del tiempo, las mujeres, a quién no se les enseña a arreglar nada electrónico, a las mujeres. Entonces, ¿tengo que cerrar una brecha de fortalecimiento de capacidades? Sí. y que va a implicar que cuando tengan que arreglar algo ellas también podrán proceder. En la medida encuentras dónde está el enfoque.

¿Cómo lidiar con lo extenso que pueda ser el proceso de diálogo e intercambio para diseñar el reglamento de la Ley Marco desde la diversidad?

[Se deben] definir las funciones de esa Comisión de Alto Nivel y el rol que tendrán quiénes van a estar allí, sea un rol consultivo o uno decisorio.

Es necesario que empecemos a implementar el reglamento para que así podamos ver las mejoras. Los actores que confluyen en este proceso, como los jóvenes, por ejemplo, han tenido muy buenas ideas técnicas, pero no normativas y es eso lo que debemos separar lo que la norma puede admitir, de lo que tú técnicamente puedes hacer. Ahora en el proceso de reglamentación nosotros fuimos a espacios abiertos para que participen todos, y de hecho hay cosas que mejorar desde el punto de vista sobre cómo poder hacer realmente que la política cuente con los tres enfoques: intergeneracional, de género e intercultural. Y allí el Estado todavía no tiene los recursos, ni las herramientas para trabajar la intergeneracionalidad, de hecho el intergeneracional es el enfoque menos trabajado per se. Y allí nos faltan herramientas que son súper simples, por ejemplo que el Estado pueda abrir un domingo por la mañana y que tenga a sus funcionarios trabajando, lo que hubiera sido una forma de alentar a los jóvenes y ese es un camino.

Sobre la Comisión de Alto Nivel puede ser para tomar decisiones o consultiva. No hay decreto supremo de la creación de la Comisión de Alto Nivel. Solo existe la Comisión Nacional de Cambio Climático, creado mediante un decreto previo a la Ley.  Ahora, respecto a este espacio, lo que se debe hacer primero es definir las funciones de esa Comisión de Alto Nivel y el rol que tendrán quiénes van a estar allí, sea un rol consultivo o uno decisorio. Porque los jóvenes no pueden decidir sobre presupuesto público, y los indígenas tampoco. Entonces si la Comisión tiene que hacerse cargo del análisis y uso del presupuesto quienes tendrían que estar llamados allí son quienes tienen responsabilidad legal y no quienes no lo tienen.

¿Cómo espera que se dé el proceso de cambio frente a una problemática irrefrenable y de efectos cada vez más drásticos y acelerados?

Nadie cambia completo, sino por partes. Ningún cambio evolutivo se ha dado tan pronto. Todo es un cambio periódico, es un cambio de procesos. El asunto es empujar el auto y que se vuelva eléctrico. Entonces es muy discursivo el cambio hasta que se vuelva tangible. El reglamento te habla de un cambio de paradigma que es interesante, porque es una de las preguntas que nos hacen en la consulta previa. Y esto tiene que ver con cambiar no solamente la forma de producir, sino de consumir. Desde la consulta previa estamos pensando cómo armar un mecanismo que permita tomar decisiones, que avance, que haya una gestión articulada en cambio climático.

Hay algo que es lamentable, pero el desastre climático nos va a obligar a tomar las decisiones más rápido. Como siempre cuando aceptas algo cuando tienes un gran golpe, más que cuando vas acercándote.

A pesar de que hay voces negacionistas o contrarias han habido avances. La pregunta que debemos hacernos es si estos avances se han dado por el sentido urgente de la política o por el sentido urgente de la realidad. Y eso es importante, porque si lo he hecho desde la política, entonces lo he hecho con perspectiva, si lo he hecho desde la realidad, entonces he atendido lo urgente.

Nuestro reconocimiento como un país pionero en la lucha contra el cambio climático estaría atravesando su gran prueba de fuego: diseñar un dispositivo legal que esta vez logre reconocer la existencia de un tejido social complejo en que los componentes de este entramado sean todos sujetos de derecho, de no hacerlo quedaremos bajo riesgo de amenaza ante los efectos del incremento de los grados de temperatura.

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