Santiago Mariani: "Debemos aprovechar la crisis sobre corrupción en América Latina como una oportunidad y no ideologizarla"

14/02/2017

Tiempo Global, el programa de radio del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú, conducido por Ramiro Escobar, continúa con sus emisiones del año 2017, tocando temas de actualidad nacional e internacional.

Santiago Mariani, coordinador de la Maestría en Ciencia Política con mención en Gerencia Pública de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, dialogó con nuestro conductor sobre la situación política en Argentina, luego del primer año de gobierno del presidente Mauricio Macri, así como en torno a la situación de la región luego de los escándalos de corrupción vinculados a empresas brasileñas que han impactado en diversos países de América Latina.

Mariani refirió que estamos ante un cambio importante en la política argentina: “Desde 1983, es la primera vez que gobierna una fuerza que no es ni peronista ni radical, que eran las expresiones políticas que garantizaban una alternativa real de gobierno. La interrogante es si es que estamos ante algo nuevo o si es un paréntesis hasta que el Peronismo se rearme y vuelva al poder en tres años. Mi impresión es que la clase media en Argentina ha encontrado una nueva alternativa y que puede llegar a vislumbrar una refundación”.

El politólogo analizó la situación económica durante el primer año de Macri: “El gobierno heredó una situación bastante difícil, con una economia “sobrecalentada” y que tenía índices de inflación cercanos al 40% anual. Se tenía dos caminos: políticas gradualistas o aplicar un shock. La segunda vía no tenía margen político y social y, por ello, se optó por una vía gradual para reducir los niveles de inflación. El problema es que estos índices siguen siendo altos”. En esa medida, surgen interrogantes sobre la continuidad del proyecto político del PRO hacia el futuro. Sobre ello, Mariani indicó que: “Macri está acompañado de figuras más jóvenes que son interesantes. Hay algunos liderazgos de recambio que podrían ir a una próxima elección, como la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, pero que tendrán que acumular experiencia política en una región particularmente difícil de manejar”.

Para el profesor de la UARM, los movimientos de la sociedad civil han limitado el alcance de algunos gestos de Macri que han valorado menos que sus antecesores las políticas sobre derechos humanos y memoria: “Las fuerzas sociales que tienen consenso fuerte sobre la política de derechos humanos le pusieron límite a gestos que puedan transformarse en medidas concretas. Lo hecho en esta materia durante los últimos años goza de una aceptación muy fuerte y no va a ser cambiado. Quienes han sido responsables, por el lado de la represión estatal, seguirán siendo juzgados y sus casos no serán revisados”.

Asimismo, Mariani se pronunció sobre el signo ideológico del gobierno y el futuro de la oposición argentina: “El PRO ha señalado que no entra en las categorías de izquierda o derecha. Pero uno encuentra que hay políticas más progresistas y otras más conservadoras. Por ejemplo, se mantiene la mejora y la asistencia a los sectores más postergados, pero ello es contradictorio con las políticas migratorias que el gobierno acaba de adoptar. Mientras que el peronismo, a través del gobernador de Salta Juan Manuel Uturbey, indica que es necesario refundar el peronismo y superar la etapa del kirchnerismo. Se van a buscar nuevos liderazgos y una refundación con un signo muy distinto al que se tuvo durante doce años de gobierno de los Kirchner”.

El coordinador de la Maestría en Ciencia Política de la UARM se pronunció sobre el impacto de los escándalos de corrupción en América Latina por los sobornos y tráfico de influencias perpetrado por directivos de empresas constructoras brasileñas: “Debemos aprovechar la crisis sobre corrupción en América Latina como una oportunidad y no ideologizarla. El funcionamiento de democracias precarias en momentos de expansión económica, con instituciones débiles y concentración de poder político, puede dar como resultado elevados índices de corrupción. Va a aumentar la brecha de confianza entre la ciudadanía y la clase política. Si bien esta situación va a traer un mayor desencanto, también debería ayudar a repensar el funcionamiento de sistemas de justicia y mejorar las alertas para investigar a los poderosos en el poder. Hay que tomar en cuenta que los costos de la corrupción lo pagan quienes necesitan del Estado”.

Mariani enfatizó en la necesidad del fortalecimiento institucional: “Esta crisis nos debe llevar a contar con mayor sentido de la igualdad ante la Ley. Países latinoamericanos como Uruguay y Costa Rica, donde este valor es importante, tiene menos escándalos y menor desencanto con la política. Este no es un tema ideológico, sino que hay que mirarlo desde el nivel de funcionamiento de nuestras instituciones. Hay intereses a los que les conviene que nuestros países mantengan una debilidad institucional, pues buscan la prevalencia de determinados negocios, como es el caso del crimen organizado y algunos sectores concentrados de la economía”.

Finalmente, el politólogo se refirió a la posible reacción social frente a estos casos de corrupción: “Cuanto mayor es la debilidad institucional, mayor es la manifestación en la calle. Si no hay instancias intermedias o instituciones donde la gente se sienta representada, debido a que sus demandas son gestionadas, el papel de la calle se agudiza y la conflictividad no disminuye. Podemos llegar a problemas que se salen de cauces y que termina explotando de manera violenta”.

 

(14.02.2017)

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