{"id":1411,"date":"2022-09-05T19:55:26","date_gmt":"2022-09-06T00:55:26","guid":{"rendered":"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/mujeres-de-ollas-comunes-en-lima-metropolitana-le-hacen-frente-a-la-pobreza-el-hambre-y-la-inflacion\/"},"modified":"2025-04-24T15:01:39","modified_gmt":"2025-04-24T20:01:39","slug":"mujeres-de-ollas-comunes-en-lima-metropolitana-le-hacen-frente-a-la-pobreza-el-hambre-y-la-inflacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/mujeres-de-ollas-comunes-en-lima-metropolitana-le-hacen-frente-a-la-pobreza-el-hambre-y-la-inflacion\/","title":{"rendered":"Mujeres de ollas comunes en Lima Metropolitana le hacen frente a la pobreza, el hambre y la inflaci\u00f3n\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p><b><i>A pesar de la reciente ley N\u00ba 31458 \u2014promulgada y reglamentada este a\u00f1o\u2014&nbsp; que reconoce por primera vez a las ollas comunes como organizaciones sociales de base y ordena asignarles&nbsp; un financiamiento exclusivo; en la pr\u00e1ctica, en un contexto hostil de crisis econ\u00f3mica, las mujeres de tres ollas comunes en Villa Mar\u00eda del Triunfo y San Juan de Lurigancho a\u00fan luchan a diario para conseguir los insumos con los que deben cocinar para alimentar a la poblaci\u00f3n m\u00e1s vulnerable de sus comunidades. Se trata de cientos de personas que, si no fuera por estas ollas, no tendr\u00edan manera de obtener al menos una raci\u00f3n de comida al d\u00eda. Al frente de estas iniciativas de emergencia alimentaria, est\u00e1n mujeres migrantes que a su vez se encuentran en situaci\u00f3n de pobreza y vulnerabilidad.&nbsp;<\/i><\/b><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la olla com\u00fan <strong>Jardines del Para\u00edso<\/strong>, en la parte m\u00e1s alta de <strong>Villa Mar\u00eda del Triunfo<\/strong>, <strong>Carmen Julca<\/strong> cocina 25 kilos de olluco para servir en el almuerzo. Lo acompa\u00f1ar\u00e1 con 20 kilos de arroz y 10 kilos de papa. Sin embargo, para la preparaci\u00f3n de la comida del d\u00eda, solo ha podido agregar 1 kilo de carne molida que consigui\u00f3 con mucho esfuerzo y rebaja en el mercado del barrio. Falta poco para las once de la ma\u00f1ana y, en breves momentos, Carmen y el grupo de mujeres a cargo de la olla tendr\u00e1n listos los 110 platos del d\u00eda que servir\u00e1n de sustento alimentario para 30 familias de su comunidad. \u201cNo nos alcanza. Todo est\u00e1 car\u00edsimo en el mercado\u2026 No podemos comprar pollo, solo a veces las rabadillas, las patas, el espinazo\u2026 lo que otros botan\u201d, cuenta Carmen mientras revuelve los ollucos desde el fondo de la olla. \u201cEstamos cocinando pr\u00e1cticamente para llenar el est\u00f3mago, no para alimentarnos\u201d, agrega.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hacia el otro lado de la ciudad, en la zona <strong>Agrupaci\u00f3n Familiar Nueva Generaci\u00f3n<\/strong> de <strong>San Juan de Lurigancho<\/strong>, <strong>Norma Ch\u00e1vez<\/strong> y el grupo de mujeres de la olla com\u00fan <strong>Nueva Palestina<\/strong>, luchan a diario para conseguir apoyo de la municipalidad de su distrito y del <strong>Ministerio de Desarrollo e Inclusi\u00f3n Social<\/strong> (Midis) porque no les alcanza el dinero para adquirir los insumos para brindar el alimento diario a la poblaci\u00f3n vulnerable que atienden, sobre todo \u2014cuentan ellas\u2014,&nbsp; adultos mayores, personas con discapacidad, ni\u00f1os en abandono y madres solteras. \u201cSolo a veces podemos comprar menudencia de pollo, higadito\u2026 y m\u00e1s que nada cocinamos arroz y menestras, que es lo que m\u00e1s rinde y llena\u201d,&nbsp; cuenta Norma, quien, en este momento, se encuentra en camino a una reuni\u00f3n m\u00e1s en la municipalidad con la esperanza de ser escuchada y tener una respuesta favorable. Seg\u00fan el \u00faltimo registro oficial del Midis, Villa Mar\u00eda del Triunfo y San Juan de Lurigancho son los distritos de Lima Metropolitana en los que se registra el mayor n\u00famero de ollas comunes: 521 y 708, respectivamente.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n    <blockquote class=\"cita-avz-bloque cita-avz-izquierda\">\n                    <p class=\"cita-avz-contenido\" style=\"font-size:22px;\">\u2036Un estudio muy reciente ha revelado que 6,8 millones de peruanos no comen durante un d\u00eda o m\u00e1s. Es decir, aproximadamente, la cuarta parte de la poblaci\u00f3n peruana no puede costear ni acceder, al menos, a una porci\u00f3n de alimento al d\u00eda\u00bb.<\/p>\n                            <\/blockquote>\n    \n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las ollas comunes en el Per\u00fa, como en varios pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica, han sido un recurso transitorio utilizado hist\u00f3ricamente por mujeres y vecinos para enfrentar situaciones de crisis y emergencia. Es as\u00ed que, en el a\u00f1o 2020, se activaron y multiplicaron en zonas urbanas pobres como iniciativas vecinales de emergencia autogestionadas para hacerle frente al hambre y a la crisis sanitaria y socioecon\u00f3mica producida por la pandemia del Covid- 19.&nbsp; Sin embargo, hoy, m\u00e1s de dos a\u00f1os despu\u00e9s, siguen funcionando, pues, en un contexto de crisis econ\u00f3mica, existe una numerosa poblaci\u00f3n en estado de vulnerabilidad que no cuenta con empleo ni recursos suficientes para alimentarse diariamente, por lo que requiere de las ollas para subsistir.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un estudio muy reciente de la <strong>Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y Agricultura<\/strong> (FAO) ha revelado que 6,8 millones de peruanos no comen durante un d\u00eda o m\u00e1s. Es decir, aproximadamente, la cuarta parte de la poblaci\u00f3n peruana no puede costear ni acceder, al menos, a una porci\u00f3n de alimento al d\u00eda. Esta situaci\u00f3n, tal como plantea la FAO, se enmarca en un contexto global de estragos socioecon\u00f3micos producidos por la pandemia y de crisis producida por la inflaci\u00f3n de precios de alimentos y escasez de fertilizantes debido al conflicto actual entre Rusia y Ucrania. Sin embargo, al menos en Per\u00fa, las condiciones alimentarias han empeorado, pues tambi\u00e9n han aumentado los niveles de pobreza y desempleo. Es as\u00ed que, en el mencionado estudio de la FAO, este organismo ha determinado que Per\u00fa es el pa\u00eds con la <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">inseguridad alimentaria <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">m\u00e1s alta de Sudam\u00e9rica. En este escenario, mecanismos alimentarios de emergencia como las ollas comunes, se hacen imprescindibles para que una gran parte de la poblaci\u00f3n m\u00e1s vulnerable pueda acceder, al menos, a una raci\u00f3n de comida diariamente; de otra manera, no tendr\u00edan c\u00f3mo alimentarse.<\/span><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"552\" height=\"414\" src=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/6-552x414-1.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-2901\" srcset=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/6-552x414-1.webp 552w, https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/6-552x414-1-300x225.webp 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 552px) 100vw, 552px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s cifras y estudios recientes sobre esta situaci\u00f3n son igual de desalentadores. Seg\u00fan una \u00faltima proyecci\u00f3n del<strong> Banco Central de Reserva del Per\u00fa<\/strong>, para el cierre de este a\u00f1o 2022, la inflaci\u00f3n alcanzar\u00e1 el 6.4%. Es el mismo porcentaje con el que cerr\u00f3 el a\u00f1o pasado, aunque, esta vez, la mayor inflaci\u00f3n recae en los alimentos y la energ\u00eda que, seg\u00fan el <strong>\u00cdndice de Precios al Consumidor<\/strong> (IPC), alcanzar\u00eda el 8.4%. Seg\u00fan esta misma estimaci\u00f3n, a comparaci\u00f3n del 2021, si las familias antes destinaban S\/ 31 soles de cada S\/ 100 soles de su presupuesto en alimentos, este a\u00f1o, para conseguir los mismos alimentos deben asignar S\/50,3 soles de cada S\/100 soles de su presupuesto. Sumado a ello, el <strong>Instituto Nacional de Estad\u00edstica e Inform\u00e1tica<\/strong> (INEI) estima que, este 2022, alrededor de 11,4 millones de peruanos se encuentran en situaci\u00f3n de vulnerabilidad y est\u00e1n en riesgo de caer en la pobreza. Y, finalmente, un reciente informe especial de la <strong>Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina y el Caribe<\/strong> (CEPAL), indica que los pa\u00edses Latinoam\u00e9rica se encuentran ante una desaceleraci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica, una lenta y desigual recuperaci\u00f3n de los mercados laborales y una mayor presi\u00f3n inflacionaria (especialmente en alimentos y energ\u00eda). La conjunci\u00f3n de estos factores, concluye el CEPAL, aumentar\u00e1 los niveles de pobreza e inseguridad alimentaria.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><span style=\"font-weight: 400;\">**<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De acuerdo con informaci\u00f3n p\u00fablica previa del Midis, en el pa\u00eds se encuentran registradas ante el Estado 3 542 ollas comunes, de las cuales 2 639 est\u00e1n reconocidas por municipios del departamento de Lima. A su vez, de esta cifra, 2 516 se concentran en Lima Metropolitana, lo cual corresponde al 70% del total. Seg\u00fan estos mismos datos, estas ollas alimentan a alrededor de 250 mil personas. Sin embargo, la primera semana de agosto de este a\u00f1o, en el marco del Decreto de Urgencia (DU) n.\u00b0 017-2022, que establece medidas extraordinarias en favor de las ollas comunes en materia econ\u00f3mica y financiera \u2014por ejemplo, una transferencia de partidas extraordinarias por 96.8 millones de soles\u2014, el Midis public\u00f3 un nuevo listado de ollas comunes aprobadas sobre la base de la documentaci\u00f3n actualizada, remitida por las municipalidades distritales y provinciales.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este nuevo registro reconoce a&nbsp; 1 824 ollas comunes de diversas regiones del pa\u00eds que \u2014seg\u00fan ha determinado el Midis \u2014atienden a un total de 129&nbsp; 245 personas en situaci\u00f3n de vulnerabilidad. Seg\u00fan el mencionado ministerio, el <strong>Programa Nacional de Alimentaci\u00f3n Escolar Qali Warma<\/strong> del Midis garantizar\u00e1 la atenci\u00f3n alimentaria mensual de esta primera lista de ollas comunes hasta diciembre de este a\u00f1o. Pero como se hace evidente, m\u00e1s de mil ollas han quedado fuera de este primer registro, por lo que el ministerio ha instado a los respectivos gobiernos locales a que presenten la informaci\u00f3n actualizada en los plazos adecuados. Tal como se\u00f1ala <strong>Paola Bustamante<\/strong>, exministra del Midis, es indispensable el registro y la formalizaci\u00f3n de las ollas \u2014as\u00ed como ocurri\u00f3 con los comedores populares\u2014 para que puedan acceder a la asistencia y asesor\u00eda adecuada del Estado. Por ello, \u201cel Estado debe generar todas las condiciones necesarias para que todas las ollas entren al sistema y est\u00e9n registradas de manera formal\u201d, sostiene Bustamante en di\u00e1logo con la revista Memoria. Agrega que, \u201cpara ello, se requiere de una pol\u00edtica m\u00e1s agresiva por parte de los gobiernos locales y el Estado para llegar a todas las ollas y lograr su formalizaci\u00f3n\u201d.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"552\" height=\"414\" src=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/5-552x414-1.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-2903\" srcset=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/5-552x414-1.webp 552w, https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/5-552x414-1-300x225.webp 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 552px) 100vw, 552px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por su parte, para <strong>Carolina Trivelli,<\/strong> tambi\u00e9n exministra del Midis, investigadora del<strong> Instituto de Estudios Peruanos<\/strong> (IEP) y quien fue asesora de la FAO para la regi\u00f3n Am\u00e9rica Latina y el Caribe, lo anterior deber\u00eda incluir una ardua labor de profesionalizaci\u00f3n en la gesti\u00f3n de las ollas que pase por capacitaci\u00f3n y empoderamiento a las mujeres que las conforman y trabajan d\u00eda a d\u00eda para apoyar a su comunidad. Esta profesionalizaci\u00f3n, agrega, debe ser desde temas log\u00edsticos como el espacio y los utensilios adecuados, hasta el mejor tipo de alimentaci\u00f3n posible. \u201cLas ollas son una red de protecci\u00f3n comunitaria m\u00ednima ante la crisis que vivimos; por tanto, hay que mirarlas como la base de la protecci\u00f3n social urbana. Sin embargo, a\u00fan son muy precarias y una soluci\u00f3n de emergencia muy endeble; por tanto, hay que ayudarlas a que sean mejores, hay que ayudarlas para que nos ayuden\u201d, se\u00f1ala Trivelli para la revista Memoria. (<a href=\"https:\/\/expertseoinfo.com\/generic-ambien\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">expertseoinfo.com<\/a>) En su opini\u00f3n, este apoyo no solo debiera venir del Estado, sino tambi\u00e9n del sector privado o de la propia sociedad civil. Trivelli agrega que la experiencia exitosa de formalizaci\u00f3n y profesionalizaci\u00f3n de los comedores populares deber\u00eda servir de gu\u00eda y ejemplo para las ollas.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se debe recordar que en abril del 2020, en el contexto de la reci\u00e9n declarada emergencia por la pandemia de Covid-19, el gobierno de <strong>Mart\u00edn Vizcarra<\/strong> promulg\u00f3 el <strong>Decreto Legislativo N\u00ba 1472<\/strong>, que facultaba al programa social Qali Warma \u2013insertado al&nbsp; Midis\u2013 para \u201cproporcionar excepcionalmente alimentos para personas en situaci\u00f3n de vulnerabilidad, en el marco de la emergencia sanitaria\u201d. La norma permit\u00eda a las municipalidades solicitar v\u00edveres para el reparto y beneficio de ciudadanos en situaci\u00f3n de pobreza o pobreza extrema. Sin embargo, estos no llegaron adecuadamente o de manera focalizada, al menos, a las ollas comunes. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en abril de este a\u00f1o, el gobierno del presidente Pedro Castillo promulg\u00f3 la <strong>Ley N\u00ba 31458<\/strong>, aprobada por el Congreso, que reconoce, por primera, vez a las ollas comunes como organizaciones sociales de base y ordena asignarles y garantizarles un financiamiento exclusivo.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El 9 de junio \u2014mismo d\u00eda que culminaba el plazo\u2014 el Midis aprob\u00f3 el reglamento de dicha norma y lo public\u00f3. Este estableci\u00f3 \u201cque las municipalidades estar\u00e1n a cargo de la log\u00edstica alimentaria de las ollas comunes, y permite hacer uso de nuevos mecanismos para la entrega de alimentos, como tarjetas alimentarias, cupones u otros; adem\u00e1s, dispone que el almacenamiento se realice en condiciones sanitarias, \u00f3ptimas y adecuadas; para la posterior distribuci\u00f3n de los alimentos a las ollas comunes\u201d. Sin embargo, seg\u00fan lo que, hasta el d\u00eda de hoy, viven las mujeres de tres ollas comunes en Villa Mar\u00eda del Triunfo y San Juan de Lurigancho, esta norma no se condice a\u00fan con la realidad por la que atraviesan. En la pr\u00e1ctica, ellas deben salir al mercado todos los d\u00edas a comprar buena parte de lo que van a cocinar. Lo dem\u00e1s, tal como ellas relatan, lo cubren cuando reciben donaciones espor\u00e1dicas de las parroquias de sus barrios o de los propios vecinos. Muy espor\u00e1dicamente, han recibido v\u00edveres del Midis y de los municipios de sus distritos. Ellas, adem\u00e1s, son en su mayor\u00eda mujeres migrantes, tambi\u00e9n en situaci\u00f3n de pobreza y vulnerabilidad.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><span style=\"font-weight: 400;\">**<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cHay d\u00edas en que no ten\u00edamos con qu\u00e9 cocinar nada, pero de pronto viene un abuelito o abuelita y nos preguntan \u00bfhoy va a haber comida?\u2026 Se me parte el alma, \u00bfc\u00f3mo vamos a dejarlos sin comer?\u201d, cuenta Carmen Julca (45). Ella recuerda que, en d\u00edas como esos, no se han rendido a pesar de la dificultad y han juntado como han podido v\u00edveres entre los vecinos. Otras veces, cuenta, la parroquia del barrio les ha donado sacos de arroz o de aceite. As\u00ed como Carmen, la mayor\u00eda de personas que pertenecen a una olla son mujeres migrantes que llegaron a Lima desde diversas partes del pa\u00eds en busca de mejores oportunidades y que, antes de la pandemia, se dedicaron al trabajo dom\u00e9stico en casas o a labores de limpieza. Pero, desde la pandemia, perdieron sus trabajos y, hasta el momento, no pudieron encontrar otro trabajo fijo, por lo que su situaci\u00f3n econ\u00f3mica familiar empeor\u00f3. Es por esto que ellas mismas, sus hijos y sus familias dependen tambi\u00e9n de la olla com\u00fan para alimentarse. Es as\u00ed que los s\u00e1bados y domingos que no funciona la olla com\u00fan, ellas igual se juntan para cocinar para sus propios hogares.<\/span><\/p>\n\n\n    <blockquote class=\"cita-avz-bloque cita-avz-derecha\">\n                    <p class=\"cita-avz-contenido\" style=\"font-size:22px;\">\u2036Buscamos donaciones por aqu\u00ed, por all\u00e1 porque no nos alcanza. No tenemos para carne, para pollo. Encima el gas sigue subiendo, nos dice Norma Ch\u00e1vez (49), presidenta de la olla que alimenta, diariamente, a 45 familias de su comunidad\u00bb.<\/p>\n                            <\/blockquote>\n    \n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Carmen, madre de cuatro hijos, lleg\u00f3 a Lima desde Carhuaz, \u00c1ncash. De las 15 mujeres que pertenecen a su olla com\u00fan, hoy cocinan con ella <strong>Micaela Alberca<\/strong> (31), <strong>Trinidad Vega<\/strong> (42), <strong>Marta Yauca<\/strong> (57) y <strong>Benigna Mijahuanca<\/strong> (50). Micaela es natural de la sierra de Piura, Trinidad es de Chachapoyas (Amazonas), Marta es de Iquitos y Benigna es de Huancabamba (Piura). \u201cVamos con un dinerito al mercado para la olla y nos damos con la sorpresa que ya no nos alcanza. Antes con 20 soles llenabas la canasta aunque sea de verduras. Ahora ya no se puede\u2026 Felizmente, aunque sea, nos rebajan en el mercado porque somos de la olla\u201d, cuenta Benigna, quien a ra\u00edz de la pandemia perdi\u00f3 su trabajo de enfermera t\u00e9cnica en el que cuidaba dos ancianos y no ha podido conseguir otro.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cMucho han subido las cosas en el mercado, no nos alcanza\u2026 Por ejemplo, hacemos carapulcra solo con cabeza de chancho porque es m\u00e1s econ\u00f3mico\u201d, cuenta Trinidad, madre de tres hijos, quien antes de la pandemia limpiaba casas e incluso trabaj\u00f3 como cocinera en un restaurante de comida de la selva. Pero desde hace dos a\u00f1os, tampoco puede conseguir trabajo. Marta, otra compa\u00f1era en la olla, es tambi\u00e9n madre de tres hijos y, antes de la pandemia, se dedicaba a limpiar en edificios y departamentos, pero desde hace dos a\u00f1os ya nadie la volvi\u00f3 a contratar. Micaela, la m\u00e1s joven del grupo, con 31 a\u00f1os, madre de dos hijos, antes trabajaba como empleada del hogar cama adentro. Aunque, su sue\u00f1o, cuando lleg\u00f3 a Lima desde la sierra de Piura, era estudiar computaci\u00f3n, pero no lo consigui\u00f3. Hoy vive apenas en un cuarto que comparte con su esposo y sus dos hijos. \u201cNo tengo ni luz ni agua\u2026 qu\u00e9 importante son los servicios b\u00e1sicos\u201d, dice.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al menos hasta hoy, para que su olla com\u00fan pueda seguir funcionando, ellas mismas deben salir al mercado diariamente a buscar los alimentos para cocinar. A veces, cuentan las mujeres que, con cari\u00f1o, se dicen \u201cmamitas\u201d, van juntas al mercado cuando cae la tarde, que es el momento del d\u00eda en el que pueden conseguir \u201clo que sobra\u201d a precios de remate. Cobran S\/2 soles por plato y en varios casos no cobran nada cuando se trata de personas en extrema vulnerabilidad como es el caso de la mayor\u00eda de ancianos a los que alimentan. Ellas alternan de cocinar con le\u00f1a y gas, seg\u00fan sea m\u00e1s barato y tampoco cuentan con local propio, deben arregl\u00e1rselas para pagar un alquiler.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Similar situaci\u00f3n viven las mujeres de la olla Nueva Palestina en San Juan de Lurigancho. \u201cBuscamos donaciones por aqu\u00ed, por all\u00e1 porque no nos alcanza. No tenemos para carne, para pollo. Encima el gas sigue subiendo\u201d, dice <strong>Norma Ch\u00e1vez<\/strong> (49), la presidenta de la olla que alimenta, diariamente, a 45 familias de su comunidad con 262 porciones aproximadamente. Norma es natural de Hu\u00e1nuco y antes de la pandemia trabajaba vendiendo productos de belleza por cat\u00e1logo, pero ya no lo hace por falta de recursos y de clientela. \u201cEst\u00e1 muy dura la situaci\u00f3n econ\u00f3mica. En vez de que mejore, sigue empeorando todo\u201d, dice <strong>Yullit Tamani<\/strong> (35), natural de Loreto y compa\u00f1era de Norma en la olla Nueva Palestina.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"290\" height=\"414\" src=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/poster-ollas-290x414-1.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-2908\" srcset=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/poster-ollas-290x414-1.webp 290w, https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/poster-ollas-290x414-1-210x300.webp 210w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cerca de su olla, en el mismo San Juan de Lurigancho, en la zona de la comuna 15, <strong>Alejandrina Acheca<\/strong> (43), natural de Apur\u00edmac, comanda la olla Los Andes, que atiende, diariamente, a 50 personas. Cuenta que, ni en su vivienda, ni en el local donde funciona la olla, tienen agua o desag\u00fce y que en su olla cocinan con le\u00f1a porque no pueden pagar el gas. \u201cNecesitamos urgente arroz y aceite\u2026 no podemos comprarlo, \u00bfc\u00f3mo vamos a hacer?\u201d. Dice, adem\u00e1s, que la municipalidad de su distrito le ha brindado algunos sacos de v\u00edveres, pero ha sido cada dos o tres meses.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tanto el grupo de mujeres de la olla Jardines del Para\u00edso en Villa Mar\u00eda del Triunfo, como los de Nueva Palestina y Los Andes en San Juan de Lurigancho, cuentan que, si bien las llaman y asisten a reuniones con el Midis y las respectivas municipalidades de sus distritos, en el marco de la ley N\u00ba 31458 promulgada por este gobierno que reconoce a las ollas comunes como organizaciones sociales de base y ordena asignarles y garantizarles un financiamiento exclusivo, los procesos son muy lentos y, a\u00fan, no ven tangibles los resultados de la reglamentaci\u00f3n de esta norma. \u201cTodo demora mucho y nosotras tenemos que cocinar todos los d\u00edas\u2026 nos dan una fecha, otra, pero \u00bfqu\u00e9 hacemos mientras tanto? No podemos dejar de cocinar\u2026 de comer\u201d, se\u00f1alan Carmen de Villa Mar\u00eda del Triunfo y Norma y Alejandrina de San Juan de Lurigancho.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><span style=\"font-weight: 400;\">**<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Consultadas para este reportaje, las ex ministras del Midis Paola Bustamante y Carolina Trivelli coinciden en que la labor de las ollas comunes va a tener que continuar en el corto y mediano plazo debido a la situaci\u00f3n de emergencia por crisis econ\u00f3mica, pobreza y desempleo. \u201cTengo la sensaci\u00f3n de que los niveles de pobreza se van a quedar estancados en los pr\u00f3ximos 2 o 3 a\u00f1os. La econom\u00eda no se va a recuperar tan pronto como se hab\u00eda pensado. Por lo tanto las ollas van a tener que continuar y se debe hacer todo el trabajo necesario para que sean mejores y tengan todo lo que necesitan\u201d, sostiene Trivelli.&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por su parte, Paola Bustamante agrega que el problema, hoy, en el Per\u00fa, no es la escasez de alimentos, sino los niveles de pobreza y de desempleo que hacen que un gran n\u00famero de personas tengan la necesidad diaria de acceder a mecanismos de emergencia como las ollas. \u201cEn este momento, no hay escasez de alimentos en el Per\u00fa, lo que pasa es que la gente no tiene qu\u00e9 comer porque no tiene trabajo o sus ingresos son escasos\u201d, dice Bustamante. \u201cVeo la situaci\u00f3n econ\u00f3mica cr\u00edtica. Y esta coyuntura econ\u00f3mica hace que m\u00e1s personas contin\u00faen necesitando sistemas de emergencia como las ollas\u201d, agrega. Adem\u00e1s, ambas coinciden en que la fecha, de solo hasta diciembre de este a\u00f1o, que se ha establecido seg\u00fan el Decreto de Urgencia (DU) n.\u00b0 017-2022 para que las ollas reciban atenci\u00f3n alimentaria mensual es insuficiente. Porque, como se ha expuesto en este art\u00edculo, las ollas comunes \u2014afortunada y lamentablemente\u2014 deben seguir existiendo sin fecha de t\u00e9rmino.&nbsp;<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar de la reciente ley N\u00ba 31458 \u2014promulgada y reglamentada este a\u00f1o\u2014&nbsp; que reconoce por primera vez a las ollas comunes como organizaciones sociales de base y ordena asignarles&nbsp; un financiamiento exclusivo; en la pr\u00e1ctica, en un contexto hostil de crisis econ\u00f3mica, las mujeres de tres ollas comunes en Villa Mar\u00eda del Triunfo y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1800,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_swt_meta_header_display":false,"_swt_meta_footer_display":false,"_swt_meta_site_title_display":false,"_swt_meta_sticky_header":false,"_swt_meta_transparent_header":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"tema":[19],"class_list":["post-1411","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportaje","tema-derechos-humanos"],"acf":[],"spectra_custom_meta":{"_wp_page_template":["default"],"autor_art":["950"],"resumen":[""],"nombre_del_contribuidor":[""],"rol_del_contribuidor":[""],"mensaje_del_contribuidor":[""],"escoge_la_edicion_a_la_que_pertenece":["a:1:{i:0;s:4:\"1173\";}"],"_edit_lock":["1745525005:1"],"_thumbnail_id":["1800"],"_edit_last":["1"],"_autor_art":["field_67fe99bdf91d1"],"_resumen":["field_67ffcf88b7ce3"],"_escoge_la_edicion_a_la_que_pertenece":["field_67ffcfcd7b5fd"],"_wp_old_date":["2025-04-15"],"destacado":["0"],"_destacado":["0"],"galeria_de_imagenes":[""],"_galeria_de_imagenes":["field_6807a8d2e683c"],"autor_sobre_texto":[""],"_autor_sobre_texto":["field_68016e45ee6ec"],"descripcion_sobre_texto":[""],"_descripcion_sobre_texto":["field_68016f2ea1b99"],"post_destacado":["0"],"_post_destacado":["field_6807f03ec85db"],"_uag_custom_page_level_css":[""],"_swt_meta_header_display":[""],"_swt_meta_footer_display":[""],"_swt_meta_site_title_display":[""],"_swt_meta_sticky_header":[""],"_swt_meta_transparent_header":[""],"footnotes":[""],"rank_math_internal_links_processed":["1"],"_uag_css_file_name":["uag-css-1411.css"],"_uag_js_file_name":["uag-js-1411.js"]},"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/imagen_2022-09-19_1016407871.webp",1200,800,false],"thumbnail":["https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/imagen_2022-09-19_1016407871-150x150.webp",150,150,true],"medium":["https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/imagen_2022-09-19_1016407871-300x200.webp",300,200,true],"medium_large":["https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/imagen_2022-09-19_1016407871-768x512.webp",768,512,true],"large":["https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/imagen_2022-09-19_1016407871-1024x683.webp",1024,683,true],"1536x1536":["https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/imagen_2022-09-19_1016407871.webp",1200,800,false],"2048x2048":["https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/imagen_2022-09-19_1016407871.webp",1200,800,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Direcci\u00f3n de Comunicaci\u00f3n Institucional","author_link":"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/author\/urvmemoria\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"A pesar de la reciente ley N\u00ba 31458 \u2014promulgada y reglamentada este a\u00f1o\u2014&nbsp; 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