{"id":4664,"date":"2025-06-10T11:05:50","date_gmt":"2025-06-10T16:05:50","guid":{"rendered":"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/?p=4664"},"modified":"2025-06-12T15:38:29","modified_gmt":"2025-06-12T20:38:29","slug":"los-derechos-humanos-en-la-era-trump-un-punto-de-inflexion-con-impacto-global","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/los-derechos-humanos-en-la-era-trump-un-punto-de-inflexion-con-impacto-global\/","title":{"rendered":"Los derechos humanos en la era Trump: un punto de inflexi\u00f3n con impacto global"},"content":{"rendered":"\n<p>Con los antecedentes de su primer gobierno, era sencillo anticipar que el retorno de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos iba a suponer malas noticias para los defensores de los derechos humanos. Era previsible el regreso a la agresiva ret\u00f3rica, la permanente cr\u00edtica a los avances en libertades civiles y la confrontaci\u00f3n \u2014cuando no, los ataques directos\u2014 con los migrantes, la comunidad afroamericana, el colectivo LGTBIQ+ y otras minor\u00edas. Buena parte de ello, enmarcado en una categor\u00eda (lo \u2018<em>woke\u2019<\/em>), identificada como un enemigo declarado.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00f3lo era algo que hab\u00eda anunciado y se hab\u00eda convertido en uno de los temas m\u00e1s recurrentes de su campa\u00f1a. Al fin y al cabo, todo eso ya se hab\u00eda visto, con diversas intensidades y \u00e9nfasis, durante el primer gobierno de Trump, entre 2017 y 2021. Y todo eso, en efecto, ha vuelto a ocurrir, pero con una intensidad inusitada, incluso para lo que se esperaba del flamante presidente. Como si, en esta segunda oportunidad al frente de la superpotencia, Trump fuera consciente de que no tiene tiempo que perder para implementar su agenda; y que en medio de esos planes las libertades civiles y los derechos humanos son a veces un obst\u00e1culo y otras un objetivo que es preciso destruir.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en ese contexto que organizaciones como la American Civil Liberties Union (ACLU), Amnist\u00eda Internacional y Human Rights Watch (HRW), entre otras, no se tardaron en alertar el r\u00e1pido avance y la agresividad de las pol\u00edticas de la administraci\u00f3n Trump. De hecho, apenas dos d\u00edas despu\u00e9s de haberse instalado en la Casa Blanca, el 22 de enero de 2025, HRW ya advert\u00eda que, entre las numerosas \u00f3rdenes ejecutivas que el nuevo presidente firm\u00f3 en su primer d\u00eda al frente del gobierno, hab\u00eda muchas que supon\u00edan graves amenazas a los derechos humanos, especialmente de poblaciones que ya son altamente vulnerables o sufren persecuci\u00f3n, como los refugiados y las personas que buscan asilo y otras formas de protecci\u00f3n por razones humanitarias.<\/p>\n\n\n\n<p>La ofensiva no se detuvo all\u00ed. Por el contrario, empeor\u00f3. Es as\u00ed que, en una l\u00ednea similar al comunicado de HRW, el 13 de febrero de 2025 la ACLU advert\u00eda, mediante un comunicado firmado por el director de su programa de derechos humanos, Jamil Dakwar que \u201cen apenas una semana, el presidente Donald Trump ha lanzado el asalto contra los derechos humanos m\u00e1s sist\u00e9mico y agresivo en la historia de la presidencia de los Estados Unidos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Llevaba entonces tres semanas en la Casa Blanca, pero la agenda trumpista estaba a toda m\u00e1quina. Para ese momento, el gobierno estadounidense ya hab\u00eda iniciado \u2014tambi\u00e9n, a trav\u00e9s de \u2018\u00f3rdenes ejecutivas\u2019\u2014 su agresiva pol\u00edtica antimigratoria y el desmontaje de su agenda de cooperaci\u00f3n (USAID), pero la ACLU advert\u00eda sobre otras medidas. Entre ellas, la decisi\u00f3n de retirarse del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el anuncio de sanciones contra las personas que participen en las investigaciones que lleva a cabo la Corte Penal Internacional (CPI) que involucren a EE.UU. y sus aliados (especialmente, Israel) y su declarada intenci\u00f3n de impulsar una limpieza \u00e9tnica en la franja de Gaza, disfrazada de refundaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las noticias, desde entonces, no dan respiro. Por esos mismos d\u00edas Trump insisti\u00f3 en la necesidad de poner fin a la ciudadan\u00eda por derecho de nacimiento (\u2018derecho de suelo\u2019), lo que supondr\u00eda realizar una enmienda a la constituci\u00f3n. Y en las \u00faltimas semanas se han empezado a dar a conocer m\u00e1s detalles de las condiciones de reclusi\u00f3n de las personas que caen en las redadas antimigraci\u00f3n irregular que, con creciente frecuencia, viene implementando el servicio de control de inmigraci\u00f3n y aduanas (ICE, por sus siglas en ingl\u00e9s) e, incluso, presuntos maltratos contra personas que ingresaron a los Estados Unidos como visitantes, con todos los papeles en regla, y que habr\u00edan sido detenidos y deportados \u00fanicamente por haber emitido opiniones cr\u00edticas contra Trump o su gobierno en alguna red social.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto parece llevar a la conclusi\u00f3n de que la situaci\u00f3n de los derechos humanos en los Estados Unidos se encuentra ahora mismo, en el punto m\u00e1s bajo de su historia reciente. Sin embargo, cabe preguntarse tambi\u00e9n si la ret\u00f3rica antiderechos y las pol\u00edticas que viene implementando Trump representan un viraje radical respecto a la postura de los Estados Unidos en relaci\u00f3n a los derechos humanos; o si, m\u00e1s bien, lo que estamos observando ahora es s\u00f3lo una versi\u00f3n m\u00e1s agresiva y estridente de una serie de pol\u00edticas que vienen implement\u00e1ndose desde hace varias administraciones, pero que reci\u00e9n ahora desencadenan las alertas generalizadas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"864\" height=\"576\" src=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/4fd8f57d5e924e9de526998e7689ff16-88828816.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-4720\" srcset=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/4fd8f57d5e924e9de526998e7689ff16-88828816.webp 864w, https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/4fd8f57d5e924e9de526998e7689ff16-88828816-300x200.webp 300w, https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/4fd8f57d5e924e9de526998e7689ff16-88828816-768x512.webp 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 864px) 100vw, 864px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">En febrero del 2025, Donald Trump firm\u00f3 un decreto que separaba a Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n    <blockquote class=\"cita-avz-bloque cita-avz-ancho-completo\">\n                    <p class=\"cita-avz-contenido\" style=\"font-size:22px;\">\u00abEn apenas una semana, el presidente Donald Trump ha lanzado el asalto contra los derechos humanos m\u00e1s sist\u00e9mico y agresivo en la historia de la presidencia de los Estados Unidos\u00bb.<\/p>\n                            <p class=\"cita-avz-autor\" style=\"font-size:16px;\">Jamil Dakwar<\/p>\n                    <\/blockquote>\n    \n\n\n<p><strong><u>Cuestionamientos de larga data<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El cuestionamiento es pertinente en tanto las cr\u00edticas sobre la postura de Washington respecto a los derechos humanos no son nuevas. Lejos de tener como punto de partida el 20 de enero de 2025, se remontan a varias administraciones y alcanzan tanto al partido republicano como a los dem\u00f3cratas.<\/p>\n\n\n\n<p>Basta se\u00f1alar \u2014por citar un ejemplo reciente\u2014 el decidido apoyo que brind\u00f3 Washington, con Joe Biden como presidente, a Israel en su campa\u00f1a militar en la franja de Gaza, pese a las constantes evidencias de que las operaciones militares de las fuerzas armadas israel\u00edes ya estaban causando sistem\u00e1ticas violaciones a los derechos humanos de la poblaci\u00f3n civil vulnerable en el enclave. Y tambi\u00e9n, en la misma l\u00ednea, ser\u00eda pertinente recordar que fue durante los ocho a\u00f1os que dur\u00f3 la administraci\u00f3n de Barack Obama que Estados Unidos alcanz\u00f3 sus cifras m\u00e1s altas de deportaciones de migrantes. Por no hablar del uso generalizado de drones en operaciones militares que impuls\u00f3 su gobierno y que gener\u00f3 numerosas v\u00edctimas inocentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos ha mantenido hist\u00f3ricamente una posici\u00f3n compleja y contradictoria en materia de derechos humanos. Desde su fundaci\u00f3n, el pa\u00eds ha presentado una dualidad fundamental: un discurso fundacional de libertad y dignidad que ha coexistido durante cerca 250 a\u00f1os con pr\u00e1cticas sistem\u00e1ticas de exclusi\u00f3n y violaci\u00f3n de derechos, especialmente de minor\u00edas, como la poblaci\u00f3n originaria, los afroamericanos y, m\u00e1s recientemente, los migrantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los principios de la Declaraci\u00f3n de Independencia y la Constituci\u00f3n de EE.UU. han sido constantemente desafiados por la pr\u00e1ctica social y la pol\u00edtica real. \u00bfA qu\u00e9 se debe esta aparente paradoja? La b\u00fasqueda de una posible explicaci\u00f3n podr\u00eda partir de la afirmaci\u00f3n de que la idea estadounidense de las libertades civiles es bastante anterior al desarrollo que dio lugar a los derechos humanos y que, a lo largo de la historia, ambas nociones no siempre han coincidido. Y, si bien los Estados Unidos adoptaron los derechos humanos en el contexto de la posguerra como parte de su posicionamiento internacional en la Guerra Fr\u00eda, el pa\u00eds nunca se comprometi\u00f3 con una aplicaci\u00f3n plena de los mismos, ni dentro ni fuera de sus fronteras. En el \u00e1mbito dom\u00e9stico, una evidencia clar\u00edsima es la prevalencia de la pena capital en un importante n\u00famero de estados; en la escena internacional, dice bastante que nunca haya suscrito el Estatuto de Roma y se mantenga al margen de la jurisdicci\u00f3n de la Corte Penal Internacional. Y esto por no hablar del apoyo que, durante d\u00e9cadas, brind\u00f3 Washington a reg\u00edmenes autoritarios de distintas partes del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda, entonces, enga\u00f1oso presentar el actual clima antiderechos que se vive con Trump como una anomal\u00eda total en la historia estadounidense. De hecho, muchas de las pol\u00edticas que estamos viendo desplegarse en estos d\u00edas distan de ser \u2018innovaciones\u2019 y m\u00e1s bien pueden interpretarse como versiones m\u00e1s radicales de pr\u00e1cticas muy presentes en el pa\u00eds. Es el caso de las pol\u00edticas migratorias, de la tendencia a militarizar las fronteras y el uso del aparato estatal con fines de control social, bajo el pretexto de la defensa y la \u201cseguridad nacional\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>Viejas pr\u00e1cticas y nuevos \u00e9nfasis<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n    <blockquote class=\"cita-avz-bloque cita-avz-derecha\">\n                    <p class=\"cita-avz-contenido\" style=\"font-size:22px;\">\u00abMuchas de las pol\u00edticas que estamos viendo desplegarse en estos d\u00edas distan de ser \u2018innovaciones\u2019 y m\u00e1s bien pueden interpretarse como versiones m\u00e1s radicales de pr\u00e1cticas muy presentes en el pa\u00eds\u00bb.<\/p>\n                            <\/blockquote>\n    \n\n\n<p>La postura ambivalente de Washington respecto a los derechos humanos, entonces, no es nueva ni naci\u00f3 con Donald Trump. Sin embargo, a la luz de lo que se viene apreciando, queda claro que el pa\u00eds est\u00e1 entrando en una nueva etapa de radicalizaci\u00f3n, en la que podemos apreciar de manera m\u00e1s descarnada como se expresan las tendencias supremacistas y de exclusi\u00f3n que, pese a todo, siguen vivas en la sociedad estadounidense. En ese sentido, quiz\u00e1s una de las \u2018innovaciones\u2019 de la administraci\u00f3n Trump es su decidido af\u00e1n por atacar y desmontar lo que interpreta como \u2018correcci\u00f3n pol\u00edtica\u2019, y permitir que las pulsiones regresivas vuelvan a tener un papel central y dominante en la discusi\u00f3n pol\u00edtico social de su pa\u00eds y por extensi\u00f3n, del mundo entero.<\/p>\n\n\n\n<p>Una parte central de este enfoque antiderechos es la ret\u00f3rica agresiva contra todo aquello que se opone a la idea supremacista de pa\u00eds que defiende Trump. Y en esto se diferencia claramente de los discursos de anteriores presidentes. Siguiendo la l\u00ednea de otros l\u00edderes de la derecha nacionalista y radical en el mundo, Trump no tiene inconvenientes en se\u00f1alar a lo for\u00e1neo como el principal enemigo de Estados Unidos. Es la l\u00ednea del populismo nacionalista m\u00e1s extremo: ese que encuentra m\u00e1s f\u00e1cil hallar en todo lo que viene de fuera los problemas m\u00e1s \u00e1lgidos del propio pa\u00eds. Y esa narrativa va de lo micro a lo macro, con matices a veces desopilantes.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en la mirada de Trump, los migrantes son responsables no s\u00f3lo de quitarles el empleo a los estadounidenses, tambi\u00e9n tienen la culpa del incremento del crimen y hasta se devoran a las mascotas de la \u2018gente de bien\u2019. De manera similar, la explosi\u00f3n en el consumo de fentanilo es culpa de M\u00e9xico, Canad\u00e1 y China, que permiten o \u2014siempre seg\u00fan su narrativa\u2014 alientan el ingreso de los precursores de este potente estupefaciente a su pa\u00eds. Pero desde una perspectiva incluso m\u00e1s macro, Trump tambi\u00e9n sostiene con fervor que el sistema internacional basado en la cooperaci\u00f3n \u2014un sistema que EE.UU. promovi\u00f3 y durante mucho tiempo lider\u00f3\u2014, es en realidad una trampa perversa dise\u00f1ada para minar su hegemon\u00eda y \u2018aprovecharse\u2019 de su pa\u00eds. Esa es, de hecho, la lectura que hace Trump de entidades multilaterales, como la OTAN y la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos esos acentos quedaron claros en el discurso que el presidente dio ante el congreso de su pa\u00eds el pasado 4 de marzo, y que tuvo como prop\u00f3sito central la proclama de que la promesa del <em>make America great again<\/em> finalmente se estaba cumpliendo y que, con Trump al mando, Estados Unidos estaba ingresando a una \u201cedad de oro\u201d. Un discurso sumamente extenso y confrontacional que estuvo dedicado en gran parte a fustigar a sus adversarios y reivindicar como logros haber iniciado el desmontaje de pol\u00edticas de inclusi\u00f3n de minor\u00edas. Por ejemplo, las iniciativas de igualdad de g\u00e9nero en las fuerzas armadas y, en general, la consigna de desmontar todas las pol\u00edticas de diversidad, equidad e inclusi\u00f3n (DEI) en las agencias del gobierno.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"990\" height=\"660\" src=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/18181728790c964695d165943a89a9e29fc74900w-990x660-1.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-4723\" srcset=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/18181728790c964695d165943a89a9e29fc74900w-990x660-1.webp 990w, https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/18181728790c964695d165943a89a9e29fc74900w-990x660-1-300x200.webp 300w, https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/18181728790c964695d165943a89a9e29fc74900w-990x660-1-768x512.webp 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 990px) 100vw, 990px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Representantes dem\u00f3cratas sostienen carteles de protesta durante el primer discurso de Donald Trump, el 4 de marzo del 2025.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En suma, qued\u00f3 claro luego de ese discurso que Trump ha convertido en piedra angular de su proyecto de \u201cregeneraci\u00f3n\u201d de la supremac\u00eda estadounidense la erradicaci\u00f3n de todo lo que denomina \u2018ideolog\u00eda <em>woke\u2019<\/em>, un concepto que, para \u00e9l, es equiparable a la debilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n es interesante anotar que, siguiendo una l\u00ednea que tambi\u00e9n se pudo apreciar en anteriores administraciones, los gobiernos de Trump han mostrado una postura ambigua respecto a los derechos humanos. Por un lado, promueve sanciones contra gobiernos considerados autoritarios, como Venezuela, Cuba e Ir\u00e1n, argumentando la necesidad de presionar por un cambio democr\u00e1tico. Sin embargo, su relaci\u00f3n con otros gobiernos con historiales cuestionables en derechos humanos, como Arabia Saudita y Rusia, es mucho m\u00e1s indulgente.<\/p>\n\n\n\n<p>Un caso paradigm\u00e1tico de esta postura fue el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018, dentro del consulado saud\u00ed en Estambul. A pesar de que informes de inteligencia estadounidenses concluyeron que el pr\u00edncipe heredero Mohamed Bin Salm\u00e1n estuvo involucrado, Trump opt\u00f3 por mantener estrechas relaciones con Arabia Saudita, priorizando intereses econ\u00f3micos y estrat\u00e9gicos sobre otras consideraciones vinculadas a los derechos humanos. Algo similar a lo que se aprecia actualmente en la estrecha relaci\u00f3n entre Donald Trump y el primer ministro israel\u00ed, Benjamin Netanyahu, contra quien pesa una orden de arresto emitida por la CPI en 2024.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de China, Trump viene adoptando una postura agresiva en t\u00e9rminos comerciales, pero inconsistente en su defensa de los derechos humanos. En este caso, la condena que hizo su primera administraci\u00f3n a la represi\u00f3n contra los uigures en Xinjiang y la erosi\u00f3n de libertades en Hong Kong fue interpretada como parte de una estrategia geopol\u00edtica m\u00e1s amplia, y no tanto como la expresi\u00f3n de un compromiso genuino con los derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>La libertad de expresi\u00f3n como campo de batalla<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Otro punto en el que Trump ha marcado una importante diferencia respecto a anteriores presidentes de su pa\u00eds es su relaci\u00f3n con la prensa y en general con la libertad de expresi\u00f3n. Su relaci\u00f3n con los periodistas ha sido siempre r\u00edspida y de constante confrontaci\u00f3n, pero en esta oportunidad ha llegado al extremo de calificar repetidamente a los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales como \u00abenemigos del pueblo\u00bb, una actitud que ha generado preocupaci\u00f3n entre organizaciones como Reporteros Sin Fronteras y Human Rights Watch, entre otras.<\/p>\n\n\n    <blockquote class=\"cita-avz-bloque cita-avz-derecha\">\n                    <p class=\"cita-avz-contenido\" style=\"font-size:22px;\">\u00abFinalmente, es relevante se\u00f1alar que el impacto de la ret\u00f3rica de Trump sobre los derechos humanos no se limita a Estados Unidos, sino que tambi\u00e9n influye en la pol\u00edtica de otros pa\u00edses\u00bb.<\/p>\n                            <\/blockquote>\n    \n\n\n<p>En su nuevo gobierno, Trump ha redoblado los ataques e insistido en su estrategia de comunicarse directamente a trav\u00e9s de sus redes y castigar a los medios que no se pliegan incondicionalmente a sus narrativas. Un caso paradigm\u00e1tico es el de la agencia Associated Press, que se neg\u00f3 a la denominaci\u00f3n \u201cGolfo de Am\u00e9rica\u201d en lugar de \u201cGolfo de M\u00e9xico\u201d, como pretende el gobierno. En represalia, la Casa Blanca le quit\u00f3 el acceso al despacho oval y al avi\u00f3n presidencial \u2014el \u2018Air Force One\u2019\u2014 y ha mantenido a sus periodistas apartados del pool que cubre las actividades presidenciales. La AP ha llevado el caso a los tribunales.<\/p>\n\n\n\n<p>Trump tambi\u00e9n ha amenazado con revocar licencias de medios de comunicaci\u00f3n cr\u00edticos y, en general, alienta la desconfianza hacia la prensa, a la que considera una f\u00e1brica de \u201cnoticias falsas\u201d. Todo genera un ambiente de hostilidad hacia la prensa que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n se ha traducido en ataques verbales y f\u00edsicos a periodistas en eventos p\u00fablicos y manifestaciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>Una ret\u00f3rica de impacto global<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, es relevante se\u00f1alar que el impacto de la ret\u00f3rica de Trump sobre los derechos humanos no se limita a Estados Unidos, sino que tambi\u00e9n influye en la pol\u00edtica de otros pa\u00edses. Su enfoque nacionalista y su notorio desprecio por los mecanismos internacionales de protecci\u00f3n de derechos humanos sirve como modelo y refuerzo para l\u00edderes populistas y autoritarios en diversas partes del mundo. Y a ello se suma la nada disimulada afinidad \u2014que a veces parece admiraci\u00f3n\u2014 por l\u00edderes para nada democr\u00e1ticos, como Xi Jinping o Vladimir Putin.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante su primer gobierno, figuras como Viktor Orb\u00e1n en Hungr\u00eda encontraron un respaldo impl\u00edcito a su agenda antiinmigraci\u00f3n y de endurecimiento de las pol\u00edticas fronterizas. Lo mismo puede decirse de Italia, primero con Matteo Salvini y ahora con Giorgia Meloni.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, parece evidente que la ret\u00f3rica de \u00abprimero el pa\u00eds\u00bb promovida por Trump fortaleci\u00f3 la legitimidad de posturas pol\u00edticas que favorecen el cierre de fronteras y la erosi\u00f3n de los derechos de los migrantes y refugiados en esos y otros pa\u00edses. Pero la apuesta del nuevo gobierno estadounidense ahora va m\u00e1s all\u00e1, con el respaldo abierto a movimientos pol\u00edticos de ultraderecha, como Alternativa para Alemania (AfD), algo que qued\u00f3 bastante en evidencia durante la presentaci\u00f3n del vicepresidente JD Vance en la Conferencia de Seguridad de Munich, en febrero de 2025.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos, claramente, ante una ofensiva antiderechos enmarcada en una mirada de las relaciones internacionales rabiosamente realista, que reniega y mira con desprecio el orden mundial basado en la cooperaci\u00f3n y en reglas comunes aceptadas por los Estados. Entre ellas, los derechos humanos. Para Trump, lo \u00fanico que cuenta es el poder entendido en versi\u00f3n m\u00e1s dura: la fuerza bruta del poder\u00edo militar y un uso abusivo del poder\u00edo econ\u00f3mico. \u00bfHasta d\u00f3nde podr\u00e1 llevar Trump a su pa\u00eds, si sigue en este camino? Eso est\u00e1 por verse y depender\u00e1, en gran medida, de si el resto de potencias democr\u00e1ticas del mundo logran articularse y hacerle frente y de cu\u00e1nta resiliencia e independencia demuestren las instituciones de su propio pa\u00eds, especialmente, las instancias judiciales y las encargadas de hacer respetar su propia constituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Todo esto lo descubriremos en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Por lo pronto, la experiencia de Trump evidencia que los derechos humanos en Estados Unidos son un campo de batalla permanente. Cada avance ha sido resultado de denodadas, complejas y dif\u00edciles luchas sociales; y cada retroceso muestra la fragilidad de las conquistas. Suele decirse que la democracia, los derechos y las libertades son cosas que hacemos mal en dar por sentadas. Hoy la frase se est\u00e1 revelando como terriblemente certera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con los antecedentes de su primer gobierno, era sencillo anticipar que el retorno de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos iba a suponer malas noticias para los defensores de los derechos humanos. 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