{"id":4860,"date":"2025-09-05T10:20:00","date_gmt":"2025-09-05T15:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/?p=4860"},"modified":"2025-09-05T17:31:37","modified_gmt":"2025-09-05T22:31:37","slug":"auschwitz-o-el-fracaso-del-racionalismo-occidental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/auschwitz-o-el-fracaso-del-racionalismo-occidental\/","title":{"rendered":"Auschwitz o el fracaso del racionalismo occidental"},"content":{"rendered":"    <blockquote class=\"cita-avz-bloque cita-avz-ancho-completo\">\n                    <p class=\"cita-avz-contenido\" style=\"font-size:22px;\">En el marco del XX Encuentro de Derechos Humanos, el director del IDEHPUCP, Miguel Giusti, particip\u00f3 en la mesa \u00abAuschwitz y la construcci\u00f3n del consenso \u00e9tico global\u00bb. A partir de las reflexiones de Adorno y Lyotard, sostuvo que Auschwitz no fue solo una tragedia hist\u00f3rica, sino la manifestaci\u00f3n del fracaso del racionalismo moderno y de una raz\u00f3n instrumental capaz de organizar el exterminio. Compartimos su ponencia.<\/p>\n                            <\/blockquote>\n    \n\n\n<p>La magnitud del horror vivido, perpetrado, en Auschwitz fue tal, que su descubrimiento no pudo ni puede ser sino motivo de esc\u00e1ndalo. Cuando el fil\u00f3sofo Theodor Adorno pronunci\u00f3 aquella legendaria sentencia seg\u00fan la cual \u201cdespu\u00e9s de Auschwitz no es ya posible el pensamiento\u201d<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, se refer\u00eda a una doble faz de ese acontecimiento escandaloso: no s\u00f3lo a que su crueldad fue extrema o desmesurada (en ese sentido \u201cimpensable\u201d), sino adem\u00e1s a que algo perverso ten\u00eda que haber ocurrido en la concepci\u00f3n o en el rumbo de la cultura (en la tradici\u00f3n del pensamiento occidental) para que semejante barbarie haya sido posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sobre esta reacci\u00f3n filos\u00f3fica perturbadora que quisiera aqu\u00ed hacer algunas reflexiones. Sobre la tesis que nos asegura que Auschwitz ha puesto en entredicho el sentido de lo que llamamos \u201cpensar\u201d, al menos en la civilizaci\u00f3n dominante, y especialmente lo que se define como pensar desde la modernidad. Adorno no es el \u00fanico fil\u00f3sofo que se interroga sobre el tema, como habremos de ver. Ni siguen todos tampoco una sola l\u00ednea de argumentaci\u00f3n. Pero en lo que s\u00ed coinciden es en destacar la complicidad entre el soberbio pensamiento racionalista moderno y su fatal desenlace en el campo de exterminio, as\u00ed como en mostrar las huellas a\u00fan vigentes y los peligros que se ciernen persistentemente sobre la cultura a causa de la mencionada complicidad. Ante la aparici\u00f3n de diversas formas de genocidio en la historia reciente, esas reflexiones han de resultarnos premonitorias.<\/p>\n\n\n\n<p>Me referir\u00e9 a cuatro fil\u00f3sofos que nos han dejado valiosas lecciones al respecto. Adem\u00e1s de Adorno, comentar\u00e9 brevemente algunas ideas de Jean-Fran\u00e7ois Lyotard, de Giorgio Agamben y de Hannah Arendt. Intentar\u00e9 trazar un hilo explicativo que nos aclare primero cu\u00e1l es el v\u00ednculo tan potente entre Auschwitz y la tradici\u00f3n del pensamiento racionalista y que nos haga entender luego por qu\u00e9 esa fatal alianza sigue siendo una amenaza en nuestra cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenzar\u00e9 con Lyotard porque, de los cuatro fil\u00f3sofos mencionados, es el que mejor explica el problema central, aun cuando su fuente de inspiraci\u00f3n sea claramente la tesis de Adorno. Lyotard es uno de los principales representantes del movimiento filos\u00f3fico del siglo pasado que se autodenomin\u00f3 \u201cposmoderno\u201d, en la medida en que se propuso denunciar los rasgos supuestamente totalitarios y encubiertos del proyecto civilizatorio surgido en la modernidad. Y ha dedicado varios escritos a desarrollar estas ideas. En uno de ellos, curiosamente titulado <em>La posmodernidad (explicada a los ni\u00f1os)<\/em><a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, se lee lo siguiente: \u201cMi tesis es que el proyecto moderno (de realizaci\u00f3n de la universalidad) no ha sido abandonado ni olvidado, sino destruido, liquidado. Hay muchos modos de destrucci\u00f3n, y muchos nombres le sirven de s\u00edmbolos. \u2018Auschwitz\u2019 puede ser considerado un nombre paradigm\u00e1tico de la \u2018no realizaci\u00f3n\u2019 tr\u00e1gica de la modernidad.\u201d<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto moderno del que se nos habla ser\u00eda la pretensi\u00f3n de la cultura occidental europea de aquella \u00e9poca (\u00bfs\u00f3lo de aquella \u00e9poca?) de haber concebido un modelo de civilizaci\u00f3n supuestamente \u201cracional\u201d, de validez universal, gracias al cual todos los \u00e1mbitos de la vida social y de la relaci\u00f3n con la naturaleza estar\u00edan regidos por criterios estrictamente racionales, ya no dependientes de los prejuicios idiosincr\u00e1ticos \u201cirracionales\u201d de otras culturas o de fases m\u00e1s primitivas de la propia. En el \u00e1mbito del conocimiento se habr\u00eda impuesto ampliamente el paradigma de la ciencia natural, acompa\u00f1ado de sus ramificaciones tecnol\u00f3gicas que nos permiten ejercer un dominio sobre la vida entera. En el \u00e1mbito del poder, o de la pol\u00edtica, se habr\u00eda impuesto el paradigma de la libertad y de la emancipaci\u00f3n, desde entonces considerado como utop\u00eda colectiva en el mundo entero. Pero ese proyecto civilizatorio va acompa\u00f1ado de una narrativa que lo convierte precisamente en el modelo ut\u00f3pico universalmente v\u00e1lido, lo que Lyotard llama un \u201cGran Relato\u201d (<em>Grand R\u00e9cit<\/em>) legitimador. Llamarlo \u201crelato\u201d o \u201cnarrativa\u201d es, obviamente, una forma de relativizarlo o, m\u00e1s bien, de mostrar una de sus contradicciones performativas, porque lo que sirve as\u00ed de legitimaci\u00f3n es justamente una forma de \u201csaber\u201d (el relato) que ha sido desautorizada por la \u201cciencia\u201d. Lo dice el propio Lyotard en forma hasta ir\u00f3nica: \u201cEl saber cient\u00edfico no puede saber ni hacer saber que es el verdadero saber sin recurrir a otro saber, el relato, que para \u00e9l es una forma descalificada de saber\u201d<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. En cualquier caso, como en todo \u201crelato\u201d, tambi\u00e9n en el Gran Relato Legitimador de la modernidad hay un protagonista, un \u201ch\u00e9roe\u201d, que es aqu\u00ed el \u201cpueblo\u201d, el sujeto de la emancipaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n    <blockquote class=\"cita-avz-bloque cita-avz-izquierda\">\n                    <p class=\"cita-avz-contenido\" style=\"font-size:22px;\">\u00abDespu\u00e9s de Auschwitz no es ya posible el pensamiento\u00bb.<\/p>\n                            <\/blockquote>\n    \n\n\n<p>Pues bien, \u00bfqu\u00e9 fue lo que ocurri\u00f3 en Auschwitz? Que all\u00ed se sacrific\u00f3 deliberadamente a un \u201cpueblo\u201d, al supuesto h\u00e9roe del relato emancipatorio de la modernidad, y que se invirti\u00f3 en la empresa toda la capacidad del conocimiento cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico con el fin de obtener la mayor racionalizaci\u00f3n del exterminio. Se entiende ahora por qu\u00e9 dice Lyotard que ese lugar, ese nombre, representa paradigm\u00e1ticamente el fracaso del proyecto de la modernidad, o su <em>no realizaci\u00f3n<\/em> tr\u00e1gica. El Gran Relato delat\u00f3 su rostro m\u00e1s siniestro, nos revel\u00f3 qu\u00e9 era capaz de producir en la historia, tras su intenci\u00f3n de <em>racionalizar<\/em> la comprensi\u00f3n del mundo. Por eso a\u00f1ade que la \u201cposmodernidad\u201d no es sino el reconocimiento de \u201cla incredulidad frente a los meta relatos\u201d; que ella no es \u201cel fin de la modernidad, sino su estado naciente y constante\u201d<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, es decir, que ella expresa una profunda desconfianza ante las ilusiones civilizatorias de la tradici\u00f3n occidental (del <em>pensamiento<\/em> occidental) \u2212que han llegado a contradecirse de forma tan flagrante\u2212, sin que ella, la desconfianza, estuviera nunca ausente \u23afcomo tampoco debe estarlo ahora, podr\u00edamos a\u00f1adir, frente a otros grandes relatos justificatorios de exterminio, en los que tambi\u00e9n se legitima la eliminaci\u00f3n de poblaciones enteras con los recursos tecnol\u00f3gicos y los argumentos supuestamente \u201cracionales\u201d que ya hemos visto en acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La tesis de Lyotard no es, pues, s\u00f3lo un diagn\u00f3stico de lo que signific\u00f3 Auschwitz en la historia de la cultura, sino adem\u00e1s un llamado de advertencia sobre el permanente peligro que encierra ese Gran Relato Legitimador. Coincide con \u00e9l, siendo justamente su fuente de inspiraci\u00f3n, el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Theodor Adorno. A \u00e9l le debemos las expresiones m\u00e1s contundentes sobre la elocuente lecci\u00f3n que deb\u00edamos extraer de la inusitada barbarie de Auschwitz: que desde entonces no es ya posible el pensamiento, ni la raz\u00f3n, ni la poes\u00eda. Ha sido, piensa \u00e9l, la filosof\u00eda idealista alemana \u2212que proclamaba la existencia de un curso racional de la historia o de una identidad entre \u201clo racional y lo real\u201d\u2212 la que ha preparado el camino para la justificaci\u00f3n de cualquier atrocidad, precisamente porque todo pod\u00eda ser recuperado o asimilado a una historia del progreso de la raz\u00f3n o la civilizaci\u00f3n. Auschwitz, nos dice, demostr\u00f3 irrefutablemente el fracaso de esa cultura<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. El pensamiento, la raz\u00f3n, es decir, el proyecto racionalista moderno del que habla Lyotard debe ser sometido a un cuestionamiento severo, porque nos ha demostrado de modo escandaloso lo que es capaz de producir.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo \u00e9l, Adorno, fundador de la Escuela de Frankfurt de Teor\u00eda Cr\u00edtica, y teniendo ra\u00edces jud\u00edas, fue obligado a emigrar a los Estados Unidos a inicios del nazismo. Pero, a su retorno a Alemania, hizo sentir con frecuencia y con agudeza su posici\u00f3n contestataria, su interpretaci\u00f3n profundamente pesimista sobre las ambiciones del racionalismo euroc\u00e9ntrico. C\u00f3mo no recordar aqu\u00ed el t\u00edtulo de su obra principal de \u00e9tica: <em>Moral m\u00ednima. Reflexiones desde la vida mutilada<\/em> (<em>Minima Moralia. \u00dcberlegungen aus dem besch\u00e4digten Leben<\/em>)<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. Su tesis sobre Auschwitz y la raz\u00f3n moderna la expuso principalmente en un libro titulado <em>Dial\u00e9ctica negativa<\/em> (<em>Negative Dialektik<\/em>), otro cl\u00e1sico de los estudios sobre nuestro tema. Sostiene all\u00ed que la causa principal de los desvar\u00edos de la raz\u00f3n, puestos al descubierto en el caso de Auschwitz, es la mencionada ilusi\u00f3n idealista alemana seg\u00fan la cual la dial\u00e9ctica consiste en ofrecer siempre una explicaci\u00f3n <em>positiva<\/em>, una conciliaci\u00f3n, en resumidas cuentas, una justificaci\u00f3n del v\u00ednculo entre el pensamiento y la realidad, sea cual fuere el curso que esta \u00faltima tome. Convencido de que hace falta una nueva manera de pensar, propone por eso el reverso de esa dial\u00e9ctica, una \u201cdial\u00e9ctica negativa\u201d que se resista a bendecir el curso de las cosas, que admita la imposibilidad de justificar los cr\u00edmenes de la historia, que reconozca su \u201cnegatividad\u201d, vale decir, su extra\u00f1eza o su silencio frente a muchas realidades, terribles, de este mundo. S\u00f3lo as\u00ed el pensamiento podr\u00eda recuperar su sentido cr\u00edtico, su raz\u00f3n de ser, no cubriendo de racionalidad las barbaries que se repiten una y otra vez. \u201cHitler \u2212escribe\u2212 ha impuesto a los hombres un nuevo <em>imperativo categ\u00f3rico<\/em> ante su actual estado de esclavitud: el de orientar su pensamiento y acci\u00f3n de modo que Auschwitz no se repita, que no vuelva a ocurrir nada semejante.\u201d<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n    <blockquote class=\"cita-avz-bloque cita-avz-derecha\">\n                    <p class=\"cita-avz-contenido\" style=\"font-size:22px;\">\u00abEl totalitarismo tiene como objetivo \u00faltimo la dominaci\u00f3n total del hombre. Los campos de concentraci\u00f3n son laboratorios para hacer experimentos sobre esa dominaci\u00f3n total, porque, siendo la naturaleza humana lo que es, este objetivo s\u00f3lo puede alcanzarse en las condiciones extremas de un infierno construido por el hombre\u00bb.<\/p>\n                            <\/blockquote>\n    \n\n\n<p>\u00bfA qu\u00e9 se refiere Adorno cuando nos habla del \u201cactual estado de esclavitud\u201d de los seres humanos? Tratemos de responder a esta pregunta con ayuda de los escritos de Giorgio Agamben y de Hannah Arendt. \u201cEsclavitud\u201d es quiz\u00e1s una palabra excesiva, que podr\u00eda distraernos de lo esencial. Lo que Agamben sostiene, en consonancia con Adorno y Lyotard, es que el desenlace de Auschwitz no es una tragedia azarosa, ni un acontecimiento incomprensible, sino m\u00e1s bien un dispositivo sociopol\u00edtico inscrito en la m\u00e9dula del proyecto de la modernidad y, por lo mismo, un riesgo permanente en la cultura del sistema capitalista. Dedica una secci\u00f3n entera de su libro <em>Homo sacer<\/em> \u2212curioso t\u00edtulo sobre el que volver\u00e9 enseguida\u2212 a sostener que \u201cel campo de concentraci\u00f3n [es el] paradigma biopol\u00edtico del mundo moderno\u201d<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>, su \u201cmatriz oculta, el <em>nomos<\/em> [o la <em>ley<\/em>] del espacio pol\u00edtico en el que vivimos todav\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>. La tesis es que, en la modernidad, el poder pol\u00edtico se ha estructurado de manera tal que masifica a los seres humanos consider\u00e1ndolos meros laboradores y consumidores, despoj\u00e1ndolos de todo protagonismo en la conducci\u00f3n de su destino; un poder que, aunque formalmente se reclama de una serie de instancias jur\u00eddicas para existir, en realidad se las ingenia siempre para instaurar \u201cestados de excepci\u00f3n\u201d en los que pueda suspender los derechos o las normas a fin de ejercer su soberan\u00eda total sobre los individuos. La verdadera \u201cmatriz\u201d de esta estructura pol\u00edtica ser\u00eda la de perseguir continuamente el totalitarismo (el estado de excepci\u00f3n), es decir, la concentraci\u00f3n del poder, permitiendo y promoviendo as\u00ed la anulaci\u00f3n de los derechos de los individuos, cuya existencia se reducir\u00eda a una mera vida biol\u00f3gica carente de toda relevancia jur\u00eddica o social, a una \u201cvida nuda\u201d (o \u201cdesnuda\u201d), como la suele llamar. Retomo aqu\u00ed la curiosa expresi\u00f3n que da t\u00edtulo a su libro: <em>homo sacer<\/em>. La expresi\u00f3n es obviamente latina, pero es una f\u00f3rmula jur\u00eddica acu\u00f1ada en la antigua Roma para designar a un individuo al que se hab\u00eda despojado de sus derechos, de manera que cualquiera pod\u00eda maltratarlo o quitarle la vida sin consecuencia alguna. Por eso, la traducci\u00f3n no deber\u00eda ser, como parecer\u00eda natural, la de \u201chombre sagrado\u201d, sino m\u00e1s bien la de \u201chombre maldito\u201d (o una versi\u00f3n maldita de lo sagrado), alguien abandonado a su suerte y sobre todo abandonado por el Estado. Esa ser\u00eda la aspiraci\u00f3n encubierta del sistema pol\u00edtico moderno: convertir o, mejor dicho, mantener a los individuos en un estado de desprotecci\u00f3n sistem\u00e1tica de sus derechos, lo que lleva a Agamben a sostener la existencia de una honda complicidad entre el totalitarismo, el estado de excepci\u00f3n y los campos de concentraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MG_4976-1024x683.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-4932\" style=\"width:1392px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MG_4976-1024x683.webp 1024w, https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MG_4976-300x200.webp 300w, https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MG_4976-768x512.webp 768w, https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MG_4976-1536x1024.webp 1536w, https:\/\/idehpucp.pucp.edu.pe\/revista-memoria\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MG_4976-2048x1365.webp 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Miguel Giusti, director del IDEHPUCP.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Agamben recurre con frecuencia a los escritos de Hannah Arendt, intentando extraer de ellos insumos para su propia lectura del problema. No le es dif\u00edcil detectar el nexo que Arendt establece entre el totalitarismo y la <em>condici\u00f3n<\/em> tremendamente <em>inhumana<\/em> (el \u201cmal radical\u201d) que se produce en los campos de exterminio, reflexi\u00f3n que la llev\u00f3 a formular una interpretaci\u00f3n original y honda sobre lo que merece llamarse un \u201ccrimen contra la humanidad\u201d<a href=\"#_ftn11\" id=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. Ha llegado a descubrirse (y a publicarse) un manuscrito incompleto de Arendt titulado <em>Proyecto de investigaci\u00f3n sobre los campos de concentraci\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn12\" id=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>. Se lee all\u00ed: \u201cEl totalitarismo tiene como objetivo \u00faltimo la dominaci\u00f3n total del hombre. Los campos de concentraci\u00f3n son laboratorios para hacer experimentos sobre esa dominaci\u00f3n total, porque, siendo la naturaleza humana lo que es, este objetivo s\u00f3lo puede alcanzarse en las condiciones extremas de un infierno construido por el hombre\u201d<a href=\"#_ftn13\" id=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>. Arendt no va tan lejos como Agamben en suponer que ese v\u00ednculo es una matriz constitutiva del pensamiento occidental moderno, pero ciertamente coincide en asociar el totalitarismo a la manipulaci\u00f3n y el desprecio de la vida humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Con lo dicho hasta aqu\u00ed, podemos hacernos ya una idea del impacto que ha tenido Auschwitz en la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica que le sucedi\u00f3. Los cuatro autores citados no s\u00f3lo concuerdan en considerar el campo de concentraci\u00f3n como una expresi\u00f3n extrema de la maldad y la crueldad humanas, sino que detectan all\u00ed adem\u00e1s las huellas de un proceso m\u00e1s subterr\u00e1neo de perversi\u00f3n de las pretensiones del racionalismo occidental, tanto en su dimensi\u00f3n epistemol\u00f3gica como en su dimensi\u00f3n pol\u00edtica, y nos advierten sobre los peligros que se derivan para el futuro. Para nuestro futuro, que es ahora el presente, en el que vemos resurgir con fuerza, acaso debido a esa matriz torcida de nuestra civilizaci\u00f3n, el totalitarismo, los genocidios, los nacionalismos prepotentes, la persecuci\u00f3n de poblaciones migrantes. No hemos aprendido lo suficiente, o no hemos aprendido lo necesario. No s\u00f3lo debemos seguir luchando para que esta historia no se repita, sino que debemos hacerlo con m\u00e1s perspicacia y con m\u00e1s astucia.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Adorno se ha expresado en muchas ocasiones y en m\u00faltiples foros sobre el sentido o el sinsentido de Auschwitz, intentando hacer expl\u00edcita la contradicci\u00f3n entre el pensamiento racionalista moderno y su \u201cdesenlace\u201d en Auschwitz. La cita m\u00e1s conocida es aquella en la que sostiene que \u201cdespu\u00e9s de Auschwitz no es posible la poes\u00eda\u201d. Ver Theodor Adorno, <em>Dial\u00e9ctica negativa<\/em>, versi\u00f3n castellana de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ripalda, revisada por Jes\u00fas Aguirre, Madrid: Taurus, 1984, p. 363. All\u00ed mismo Adorno reconsidera la validez de la tesis y en cierto modo se retracta.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Jean-Francois Lytoard, <em>La posmodernidad (explicada a los ni\u00f1os),<\/em> Barcelona: Gedisa, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Ibid., p. 30.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Jean-Fran\u00e7ois Lyotard, <em>La condici\u00f3n postmoderna. Informe sobre el saber<\/em>, traducci\u00f3n de Mariano Antol\u00edn Rato, Madrid: Ediciones C\u00e1tedra, 1987, p. 51.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Ibid., p. 4.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Adorno, <em>Dial\u00e9ctica negativa<\/em>, o.c., p. 336. Remito aqu\u00ed al fil\u00f3sofo y periodista espa\u00f1ol Rafael Narbona, quien ha escrito numerosos art\u00edculos de coyuntura, siempre sugerentes, sobre la actualidad de las tesis de Adorno y sobre su plausible vinculaci\u00f3n con los cr\u00edmenes contra el pueblo palestino. Ver, por ejemplo, su art\u00edculo \u201cTheodor W. Adorno: de Auschwitz a Gaza\u201d: <a href=\"https:\/\/inmediaciones.org\/theodor-w-adorno-de-auschwitz-a-gaza\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/inmediaciones.org\/theodor-w-adorno-de-auschwitz-a-gaza\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Theodor Adorno, <em>Minima moralia. Refl<\/em><em>exiones <\/em><em>desde la <\/em><em>vi<\/em><em>da da\u00f1ad<\/em><em>a<\/em>, traducci\u00f3n de Joaqu\u00edn Chamorro, Madrid: Taurus, 1999.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Adorno, <em>Dial\u00e9ctica negativa<\/em>, o.c., p. 365.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Giorgio Agamben, <em>Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida<\/em>, traducci\u00f3n de Antonio Gimeno Cuspinera, Valencia: Pre-Textos, 1998, p. 151ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Ibid., p. 212ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Ver en especial Hannah Arendt, <em>Eichmann in Jerusalem, <\/em>Nueva York: Viking, 1964. Remito igualmente a mi art\u00edculo \u201cEl humanitarismo, \u00bfun nuevo ideal moral?\u201d, en: <em>Isegor\u00eda<\/em>. Revista de Filosof\u00eda Moral y Pol\u00edtica, Madrid, N\u00ba 46, enero-junio, 2012, pp. 151-165. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.3989\/isegoria.2012.046.06\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.3989\/isegoria.2012.046.06<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\" id=\"_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> El ensayo se ha publicado en ingl\u00e9s en el volumen: Hannah Arendt, <em>Essays in understanding 1930-1954, <\/em>Nueva York: Harcourt, Brace &amp; Co, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\" id=\"_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Ibid., p. 240.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La magnitud del horror vivido, perpetrado, en Auschwitz fue tal, que su descubrimiento no pudo ni puede ser sino motivo de esc\u00e1ndalo. 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