Agradecimientos especiales Pedro Pablo Alayza, Carolina Cáceres, Iván Hinojosa, Iris Jave, Susan Meiselas, Antonio Ramos, Fernando Torres, Pontificia Universidad Católica del Perú - PUCP.

Agradecimientos Dante Antonioli, Mariana Bazo, Adelma Benavente, Ruth Borja, Anne-Marie Brougere, Juan Carlos Burga, Bernardo Cáceres, Juan Camborda, comandante PNP Juan Casanova, Rodolfo Cerrón Palomino, Carlos Chuquimantari, Mabel Cruz, Carlos Iván Degregori, Jorge Deustua, Alberto Durand, Luz Herquinio, Ana Cecilia González-Vigil, Roberto Huarcaya, Katia Isla, Ernesto Jiménez, Segundo Jara, coronel PNP Benedicto Jiménez, Rubén Liendo, Almendra Matayoshi, Alfredo Márquez, Lupe Mohanna, Margarita Morales Macedo, Rosario Narváez, Lilian Osco, Denesy Palacios, Susana Pastor, Luis Peirano, Paulina Quispe, Luis Alberto Ramos, Edgardo Rodríguez, Humberto Saco, Emilio Santisteban, Pamela Stewart, Vera Tyuleneva, Jorge Luis Valdez, Fernando Valdivia, Yuri Valdivieso, Oswaldo Voysest, Pamela Yates.

América Televisión, Andina de Radiodifusión Canal 9 - ATV, Asociación Pro Derechos Humanos - APRODEH, AXIS consultores en diseño, Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica - CAAAP, Centro de Estudios Regionales Bartolomé de las Casas, Defensoría del Pueblo de Trujillo, Dirección Contra el Terrorismo - DIRCOTE, Iguana Producciones, Instituto de Estudios Peruanos - IEP, Instituto Francés de Estudios Andinos - IFEA, Metacolor, Oficina de Infraestructura de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Registro Nacional de Identificación y Estado Civil - RENIEC, TELEANDES, TVCultura.

Auspiciadores del Banco de Imágenes de la CVR Asociación Cultural Peruano Alemana Región Inka - ACUPARI, Asociación Paz y Esperanza Ministerio Diaconal, Cámara de Comercio e Industrias de Huánuco, Centro de la Fotografía, Cementos Andinos, Coordinadora Intercentro de Educación y Desarrollo - COINCIDE, Comisión de Derechos Humanos Alto Huallaga - CODAH-AUCAYACU, Instituto Cultural Peruano Norteamericano. Lima - ICPNA, Instituto Pastoral Andino - IPA, Instituto Cultural Peruano Norteamericano. Cusco - ICPNA, Industria Gráfica Obregón, Instituto Nacional de Cultura. Cusco, Instituto Nacional de Cultura. Huánuco, Municipalidad Provincial del Cusco, Municipalidad Provincial de Huamanga, Municipalidad Provincial de Huancayo, Office of Transitional Initiatives - OTI - USAID, OLVA courier, Programa de Apoyo al Repoblamiento - PAR, Pontificia Universidad Católica del Perú - PUCP, Universidad Nacional Hermilio Valdizán, Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga - UNSCH.

Auspiciadores de esta edición Familia Retto, Nancy Chappell, Jorge Deustua, Ana Cecilia González-Vigil, Silvia Izquierdo, Cecilia Larrabure, Mónica Newton, Jaime Rázuri, Pedro Ugarte, Agencia France Presse, Agencia Reuters, Diario Correo de Huancayo, Diario El Comercio, Diario Oficial El Peruano, Diario La República, Diario Ojo, Revista Gente, Secretaría de Prensa de Palacio de Gobierno - SEPRES, Consejo Nacional de Inteligencia - CNI, Taller de Fotografía Social - TAFOS-PUCP.

Comisión de la Verdad y Reconciliación
Presidente: Salomón Lerner Febres
Comisionados: Beatriz Alva Hart, Rolando Ames Cobián, Mons. José Antúnez de Mayolo Larragán, Luis Alfonso Arias Graziani, Enrique Bernales Ballesteros,
Carlos Iván Degregori Caso, Gastón Garatea Yori, Humberto Lay Sun, Sofía Macher Batanero, Alberto Morote Sánchez, Carlos Tapia García
Observador: Luis Bambarén Gastelumendi
Secretario Ejecutivo: Javier Ciurlizza Contreras

Banco de imágenes de la Comisión de la Verdad y Reconciliación -
Área de Comunicaciones e Impacto Público

Dirección: Mayu Mohanna / Nancy Chappell
Coordinación general: Denise Okuyama
Investigación gráfica: Paolo Aguilar, Nancy Chappell, Cecilia Durand, Mayu Mohanna, Denise Okuyama, Javier Prado Gálvez
Producción: Javier Prado Gálvez
Investigación histórica: Área de Reconstrucción Histórica de la Comisión de la Verdad y Reconciliación
Editor de reseña de fotos: Nathalie Koc
Asistentes: Ledda Narváez, Ángela Peña, Maribel Sánchez, Cintia Ventocilla

Libro
Edición gráfica: Mayu Mohanna / Nancy Chappell
Producción: Javier Prado Gálvez
Reseña de fotos: Jacqueline Fowks, Iván Hinojosa, Paula Muñoz, Paola Ugaz, Jorge Luis Valdez
Editor de textos: Jeremías Gamboa
Cronología: Área de Reconstrucción Histórica de la Comisión de la Verdad y Reconciliación
Diseño gráfico: Axis consultores en diseño
Fotografía de cubierta: Vera Lentz
Corrección de textos: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Patricia del Río
Asistentes: Ángela Peña, Maribel Sánchez, Cintia Ventocilla
Fotolitos: Litho Láser
Impresión: Metrocolor

Exposición fotográfica, Lima
Curaduría: Mayu Mohanna / Nancy Chappell
Producción: Javier Prado Gálvez
Asistente de producción: Carolina Cáceres
Museografía: Luis Longhi
Realización: Héctor Suasnabar
Coordinación: Denise Okuyama
Reseña de fotos: Jacqueline Fowks, Iván Hinojosa, Paola Ugaz, Jorge Luis Valdez
Reseña de textos: Mónica Vecco
Editor de reseña de fotos: Jeremías Gamboa
Editor de reseña de textos: Augusto Cabada
Guión de video: Augusto Cabada
Producción de video: Verónica Oliart
Locución de video: Paul Vega
Edición de video: Alan Brain
Realización de video: Wagner Producciones
Investigación, dirección y producción de audios: Verónica Oliart
Edición de audios: Alan Brain
Realización: Wagner Producciones
Producción y montaje de Sala de testimonios: Sergio Saito
Infografía: Javier Conesa
Asistentes: Ángela Peña, Maribel Sánchez, Cintia Ventocilla
Montaje: Instituto Cultural Peruano Norteamericano, Lima
Impresión digital: Taller de Fotografía Profesional
Restauración de la Casa Riva Agüero - Chorrillos: Pontificia Universidad Católica del Perú
Iluminación: Josfel
Rotulado: Miguel Nishi
Corrección de textos: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Patricia del Río

Exposiciones fotográficas (Abancay, Ayacucho, Cusco, Huancayo y Huánuco)
Coordinación general: Denise Okuyama
Producción general: Javier Prado Gálvez
Asistentes de producción: Bernardo Cáceres, Arturo Higa, Santiago Laos, Marleny Silva, Michelle Szejer, Milene Tábori
Reseña de fotos: Jacqueline Fowks, Iván Hinojosa, Paola Ugaz, Jorge Luis Valdez
Editor de reseña de fotos: Jeremías Gamboa
Corrección de textos: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú
Diseño de tríptico: Arturo Higa
Diseño de afiche e invitaciones: Axis consultores en diseño
Asistentes: Ángela Peña, Maribel Sánchez, Cintia Ventocilla
Montaje de textos: Instituto Cultural Peruano Norteamericano, Lima
Rotulado: Miguel Nishi
Impresión digital: Taller de Fotografía Profesional

Las fotos presentadas en este publicación virtual han sido publicadas en el libro Yuyanapaq. Para recordar en su versión original y en su versión para escolares y se encuentran en la Muestra fotográfica del mismo nombre que se exhibe actualmente en el Ministerio de Cultura

Yuyanapaq. Para recordar

Primera edición: agosto 2003
Segunda edición: diciembre 2014
Tercera edición: febrero 2015
Tiraje: 10 600 ejemplares

© 2015 de esta edición
Instituto de Democracia y Derechos Humanos
Pontificia Universidad Católica del Perú
Tomás Ramsey 925, Magdalena del Mar, Lima - Perú
Teléfono: 261-5859 Fax: 261-3433
http://www.idehpucp.pucp.edu.pe

© Cooperación Alemana al Desarrollo
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Av. Prolongación Arenales 801
Miraflores, Lima
Teléfono: 422-9067 Fax: 422-6188
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© Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM)
Bajada San Martín 151
Miraflores, Lima
Teléfono: 261-8136
http://www.lugardelamemoria.org/

Responsable de la contribución de la GIZ:
Regina Paetow, coordinadora del Programa de Servicio Civil para la Paz.
Hartmut Paulsen, director del Programa Buen Gobierno y Reforma del Estado.

Supervisión del IDEHPUCP:
Iris Jave, coordinadora de Relaciones Institucionales y Proyectos

© 2003, 2014, 2015 de las imágenes:
De los autores

Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio, total
o parcialmente, sin permiso expreso de los editores.

Derechos reservados

ISBN: 978-612-4206-59-7

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2015-01387


Impreso en el Perú - Printed in Peru
Metrocolor S.A.
Los Gorriones 350 - 360
La Campiña - Chorrillos
Lima 09 - Perú

Contenido

15 Palabras preliminares
Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú
16 Presentación a la segunda edición
Instituto de Democracia y Derechos Humanos, Pontificia Universidad Católica del Perú
17 Prefacio
Salomón Lerner Febres
Presidente
20 Tiempo de la memoria
Carlos Iván Degregori Caso
Comisionado
23 Itinerario de un viaje por la historia
Rolando Ames Cobián
Comisionado
28 El relato visual
129 Cronología
149 Fuentes del relato visual
151 Selección de Testimonios
A las víctimas, al Perú
En febrero de 1983, en Ayacucho, una mujer campesina acompaña el cuerpo de un familiar víctima del conflicto armado.

Foto: Juan Manuel Vilca. Diario La República.

Palabras preliminares

Los analistas políticos, y buena parte de la opinión pública nacional, consideran que el 17 de mayo de 1980, en Chuschi, Ayacucho, se registró el inicio del conflicto armado interno en el Perú. Esta data, tan frecuentemente utilizada en numerosos informes y comentarios periodísticos, no tiene una contraparte contundente para determinar el fin de este largo periodo de violencia en el que todos los peruanos estuvimos involucrados durante casi veinte años. Es lamentable, y hasta cierto punto irónico, precisar con exactitud las fechas en que ocurrieron ciertos hechos, pero no poder afirmar con la misma seguridad cuándo terminó la denominada «guerra interna».

Las pérdidas humanas y materiales que se produjeron en este periodo tampoco se han podido determinar con exactitud. Las cifras pueden resultar demasiado frías, pero el recuerdo de miles de muertos y desaparecidos, heridos, lisiados, huérfanos y viudas deberá mantenerse siempre en nuestra memoria colectiva no solamente como un homenaje sino también como una imagen permanente que impida que las atrocidades producto de la violencia vuelvan a ocurrir.

Para el Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, coeditar este testimonio fotográfico, concebido por la Comisión de la Verdad y Reconciliación, es una de las maneras de participar en la reconstrucción de nuestra historia reciente desde una óptica diferente, visual, periodística, plural y sobre todo real. El dolor, la desolación, la impotencia, la tragedia y sus consecuencias quedaron plasmadas en miles de registros fotográficos, de los cuales se ha extraído más de un centenar para esta edición. Coincidimos en que el principal objetivo para publicarla, en palabras del presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Salomón Lerner Febres, es «no consentir en el olvido interesado o indiferente, escribir nuestra historia que adviene bajo el signo de un mandato moral perentorio: que el horror no regrese, que la memoria del dolor se vea trocada en esperanza, que la vida en el Perú transcurra bajo el signo de la solidaridad y la justicia». Vivimos una época en la cual el continuo flujo de información desborda nuestra capacidad para asimilar, entender e intervenir en nuestra realidad. Este libro, como testimonio impreso, cumplirá un papel fundamental: la permanencia y durabilidad de su contenido ayudará a mantener la vigencia de sus registros y permitirá su difusión a toda la comunidad, a todas las instancias de la sociedad civil y a todos los espacios físicos y geográficos.

La publicación de este testimonio es para nosotros una responsabilidad histórica. Durante más de treinta años hemos contribuido ininterrumpidamente con la comunidad académica nacional y extranjera en el enriquecimiento del saber, en la promoción de la investigación y en la difusión del conocimiento, del arte y la cultura. Hemos editado cerca de un millar de publicaciones e impreso casi un millón de ejemplares. Nuestra labor estaba incompleta sin esta edición. Nos sentimos realmente orgullosos de participar en ella.

Fondo Editorial de la PUCP
Lima, abril de 2003

Presentación a la segunda edición

El IDEHPUCP se complace en ofrecer una nueva edición de Yuyanapaq: para recordar, donde se presentan las fotografías que componen la muestra del mismo nombre organizada por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) en el año 2003. Actualmente, dicha exposición se encuentra en exhibición en el Ministerio de Cultura y bajo la gestión de la Defensoría del Pueblo.

Once años después de la entrega del Informe Final de la CVR, consideramos imprescindible poner a disposición del público un testimonio que resume en forma gráfica, sin mitigar su profundo significado, las dos últimas décadas del siglo XX, en las que nuestro país se vio sumido en un conflicto armado interno que costó más de 69 000 vidas. Las fotografías muestran las diversas dimensiones de la tragedia vivida entre 1980 y 2000, y exponen varias de las historias de resistencia protagonizadas por agentes del Estado y miembros de la sociedad civil.

En los años posteriores al trabajo de la CVR, la actividad intelectual y artística ha difundido con fuerza los principales mensajes sobre los hechos de la violencia, los factores que le dieron lugar y sus significados para nuestra sociedad. Esos mensajes han llegado, así, tanto a las generaciones que fueron protagonistas o testigos de aquellos años como a aquellas que no han tenido experiencia directa de esa época. A través del teatro, las artes plásticas, la música, el cine y la fotografía se han presentado diversos hechos, perspectivas y miradas frente a un conjunto de acontecimientos que han marcado de diversas formas la vida contemporánea del país.

La exposición fotográfica Yuyanapaq: para recordar, una de las más visitadas durante la última década, reflejó con rigor y crudeza, pero sin sensacionalismo, diversas facetas de esos años, que se cuentan entre los más violentos vividos en el Perú durante su vida independiente. Ese esfuerzo documental y artístico se expresa en el valor de cada una de las imágenes, captadas en medio de la convulsión social y, en varias ocasiones, en situaciones de riesgo para los propios reporteros gráficos. A ellos y a su trabajo les expresamos nuevamente nuestro reconocimiento.

Durante los años en que esta exposición ha estado abierta al público no solo ha concitado un elevado número de visitantes sino que también ha generado respuestas espontáneas de espectadores de toda edad. Esas reacciones, impresiones y pensamientos han sido recogidos a lo largo de más de una década en cuadernos de comentarios puestos a disposición del público en la exhibición. Ellos constituyen un poderoso testimonio del significado y la importancia que tiene para los peruanos y peruanas, hoy, confrontar su propia historia, hablar públicamente de aquello que fue silenciado, mirar frente a frente el dolor de sus compatriotas, la ferocidad de los verdugos y la dignidad intacta de los sobrevivientes.

Esta segunda edición ha sido enriquecida con una muestra de esos testimonios, la mayor parte de los cuales nos recuerdan una lección aún poco asimilada por la sociedad y el Estado peruanos: la necesaria solidaridad frente al dolor de nuestros hermanos, sobre todo el de los más vulnerables.

Con esta edición, el IDEHPUCP continúa en su misión de recordar las tareas pendientes en torno al proceso de reconciliación nacional, entendido como la reconstrucción de los vínculos políticos y sociales entre los peruanos. Estamos seguros de que este libro ayudará a que no se olvide el horror de lo ocurrido y a que las nuevas generaciones asuman con decisión el compromiso de construir un país donde la paz, la justicia y la tolerancia sean vivencia cotidiana para todos.

Instituto de Democracia y Derechos Humanos, Pontificia Universidad Católica del Perú
Lima, diciembre de 2014

Prefacio

Toda comunidad que sale de una historia de violencia enfrenta, entre varios dilemas, uno que es ineludible y radical: recordar u olvidar. El Perú, al constituir una Comisión de la Verdad y Reconciliación, CVR, tomó partido por la memoria. Y nosotros hemos querido ser fieles intérpretes de esa voluntad y cumplidores leales y diligentes del mandato que se nos hizo.

Optar por el recuerdo es, al mismo tiempo, escoger la verdad. Es una elección moral que implica valentía y madurez. La verdad es un bien complejo, que si de un lado trae alivio, de otro lado llega cargado de exigencias y retos. Quien se decide a favor de la verdad, ha de saber colocarse a la altura de los desafíos que ella trae consigo. Y el primer paso en ese camino es reconocer que la búsqueda de la verdad no es profesión ni tarea que pueda realizarse solamente contando con los mejores medios científicos y técnicos. Reclama que la asumamos como un deber y sobre todo como una pasión.

Como pasión nacida de un deber, nuestra tarea ha sido perseguida poniendo en acto todas nuestras capacidades y todos nuestros sentidos. La búsqueda de hechos, datos, evidencias, y la conexión entre esos hallazgos, es el terreno elemental en el que nos hemos movido. Pero pronto supimos que la verdad –realidad poliédrica, irreductible a una sola dimensión– no solamente ha de ser recuperada en su dimensión inteligible y discursiva, sino también en su aspecto de fuerza demostrativa, que habla a nuestra emotividad y a nuestra sensibilidad y que no se agota en una historia reconstruida sino que se prolonga en sufrimiento humano y en el testimonio de ese sufrimiento –pasado y vivo al mismo tiempo– tal como ha sido preservado en las imágenes de la violencia y de la resistencia humanas.

Así, quisiéramos que esta publicación que ahora presentamos sea percibida y acogida como un complemento esencial –y válido en sí mismo– del Informe Final en el que constan nuestros hallazgos. Las imágenes que aquí entregamos al país constituyen una rotunda prolongación de la verdad que se nos encargó recuperar cuando tomamos partido por la memoria y, junto con ella, por la justicia.

El ideal de la justicia es irreconciliable con la parcialidad y en eso se asemeja a la verdad. No hay verdad ni justicia fragmentarias que merezcan esos nombres. Por ello, nuestro trabajo –combatir el silencio interesado o cómplice, desbaratar las grandes mentiras, rasgar esa capa de indiferencia que fue la mejor cómplice de la tragedia– siempre se desarrolló en un clima de urgencia. Era poco el tiempo concedido para descubrir y exponer tanta violencia y tanta injusticia, y había que ensayar todos los caminos para llegar a nuestra meta, que fue siempre la misma: proporcionar a los peruanos un relato verídico de los hechos ocurridos entre los años 1980 y 2000, pero compuesto por una veracidad al mismo tiempo científica y moral; esto es, iluminadora fiel de la realidad fáctica y al mismo tiempo señaladora intransigente de las grandes culpas humanas –individuales y sociales– implicadas en el proceso vivido en el país. Es cierto: hemos probado todos los caminos que nos pudieran conducir a rescatar un aspecto de esa verdad. Es sabido que la principal de nuestras vías fue la palabra viva de las víctimas. Es algo que nos enorgullece: nunca antes en el país se había prestado tan masivamente, y con tanto respeto, atención a la voz de los peruanos más humildes y postergados. Pero hemos buscado y explorado otros caminos. Nunca quisimos descuidar ninguna veta si intuíamos que al internarnos en ella podíamos rescatar una pieza más de la historia de la violencia. Y así, al lado de la recuperación de las palabras, estaba –como complemento natural– la enseñanza de las imágenes. La aprehensión y la preservación visual de la historia –concretada en los ricos archivos fotográficos existentes relativos al periodo de la violencia– ha sido para nosotros desde nuestros primeros pasos no solamente una ayuda en el sentido instrumental del término, sino también una constante inspiración.

El libro que se presenta es el testimonio de esa inspiración y es parte del relato que la Comisión deja al país al cabo de su mandato. Aquí se recoge el trabajo de mujeres y hombres de valor y talento notables, profesionales que, siguiendo la mejor tradición del fotoperiodismo, hicieron de su herramienta un intérprete leal y comprometido del drama del que eran testigos. He afirmado que este trabajo de registro visual –del que se recoge una apreciable muestra en este volumen– fue para la Comisión una permanente fuente de inspiración, y quisiera ahora precisar en qué sentido ello fue así. Entre las diversas formas en que cabe entender nuestra misión, es posible decir que a la Comisión de la Verdad y Reconciliación le tocó erigirse en una voz institucional que diera testimonio de lo sucedido. Conscientes de esa obligación, fue para nosotros muy importante llegar a una correcta interpretación del encargo recibido. ¿Para preservar nuestro relato de toda sospecha de parcialidad, debíamos refugiarnos en la fría objetividad del notario? ¿Nos correspondía, por el contrario, tomar distancia de toda concepción positivista de la verdad y asumir una voz admonitoria y puramente emocional, acorde con la gravedad de los hechos que conocíamos? ¿O era posible, tal vez, encontrar un punto de equilibrio, un lugar a medio camino entre los dos extremos desde el cual pudiéramos cumplir con mayor fidelidad la responsabilidad asumida ante el país?

Por supuesto, ese punto intermedio era posible y necesario. Nuestro deber fue ofrecer al Perú un retrato de sí mismo, pero tal imagen no debía ser solamente una silueta, un bosquejo sumario que diera cuenta de lugares, posiciones, tiempos, movimientos. Debía ser un retrato cargado de densidad simbólica y que cumpliera la función de restituir los dramas subjetivos vividos por quienes fueran víctimas de la violencia; tenía que constituir una representación que, al mismo tiempo que hechos, ofreciera un comentario moral sobre los mismos, pero no en la forma de una acotación colocada de manera postiza, como una glosa anterior ni posterior a los hechos, sino como una apreciación integrada a la sustancia de los mismos sucesos que nos tocó averiguar, recuperar y exponer públicamente.

Un modelo de ese equilibrio buscado lo encontramos, precisamente, en la labor de los fotógrafos que durante los años duros de la violencia dejaron registro visual de lo ocurrido, muchas veces al precio de poner en riesgo sus propias vidas. Las imágenes que se han conservado en diversos archivos constituyen por ello no solamente una fuente invalorable de información que nuestros investigadores han sabido aprovechar; estas imágenes son también uno de los caminos por los que podemos contar hoy con una verdad más integral, más plena, más colmada de dolor y esperanza.

Preguntémonos, sin embargo, por qué son tan instructivas estas imágenes que ahora presentamos al país. Lo son porque, aunque me he referido al fotoperiodismo como un registro de los hechos, cuando él se ejerce con talento, con inteligencia y con sensibilidad significa mucho más que eso. La noción de registro evoca en nosotros la idea de la frialdad y la impasibilidad de quien se limita a dar cuenta objetivamente de lo que ocurrió. Es, por decirlo así, un acercamiento plano a la realidad humana, que apenas se dirige a sus aspectos fácticos y constituye –no cabe duda de ello– un acercamiento indispensable, pues sin él no se puede empezar a reconstruir la verdad. Pero el registro no lo puede ser todo, y menos aún cuando se refiere a una realidad tan densa, tan impregnada de dilemas morales y de apelaciones a nuestra sensibilidad como fue el proceso de violencia vivido por el país. Ante unas circunstancias así de graves, el periodismo fotográfico se reinventa a sí mismo para convertirse, además de registro, en comentario de los hechos que captura y preserva para el futuro.

Así, se ve obligado a hacer una reflexión sobre sí mismo, a discernir su misión teniendo en cuenta los dilemas éticos y también políticos que rodean su actividad. ¿Se hizo ese discernimiento con claridad y lucidez? No siempre. Las crisis que derivan de la violencia dan lugar a que se exprese lo mejor y también lo peor de las sociedades. La tentación de lucrar con las imágenes de la violencia –la exposición de seres destrozados, sin otro propósito que el de la exhibición del horror por interés comercial, por un sentido de la competencia divorciado de todo escrúpulo– no siempre fue mantenida a raya. Pero, por fortuna, siempre hubo quienes supieron sopesar adecuadamente el drama al que nos enfrentábamos y, al hacerlo, adecuaron su oficio y su arte a una tarea que trascendía largamente el estricto reconocimiento de los hechos. En la publicación que aquí se presenta hallaremos ejemplos cabales de ese oficio al mismo tiempo valiente, compasivo y lúcido, de profesionales que comprendieron que se trataba de denunciar una tragedia humana y no de comerciar con ella y que supieron ubicar su posición y su deber en un trance sumamente crítico para nuestro país.

¿Qué nos ha dejado esa arriesgada labor del periodista-fotógrafo, cuyos frutos deseamos compartir con todo el país en esta publicación? Pasando las páginas de este libro, obtendremos algo más que información. Las imágenes aquí reunidas nos instruirán sobre el horror vivido y subsistente en miles de localidades y hogares del país y, si sabemos mirar, harán crecer en nosotros algo de esa compasión que no supimos practicar en la época en que estas imágenes eran actualidad viva.

Esta es, pues, fundamentalmente, una documentación de la resistencia de miles de hombres y mujeres del Perú, en cuyos rostros de desolación y perplejidad ante la tragedia hallamos el mejor comentario moral –testimonio y enseñanza– y al mismo tiempo un mandato perentorio: el de no consentir el olvido indiferente o interesado, la obligación de escribir nuestra historia reciente con conocimiento de causa e integrando en ella la memoria de quienes la padecieron en silencio.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación, al hacer público este volumen, quiere expresar su reconocimiento a esos profesionales que en el fragor de la violencia –y del insensible comercio de imágenes que prosperó alrededor de ella– supieron darse tiempo para mirar a las víctimas con los ojos de un ser humano compasivo y solidario; y al mismo tiempo quiere ofrecer a todos los peruanos este rostro inmediato de una verdad que no solamente debemos reconocer y entender, sino que también necesitamos sentir como propia para edificar sobre ella un país más pacífico y más humano.

Salomón Lerner Febres | Presidente
Lima, marzo de 2003

Tiempo de la memoria

Entre los yagua de la Amazonía, el saber (ndatará) es aprehendido primero por la visión. Para conocer las cosas hay que «verlas» en sueños o durante un trance a través del cual el chamán ingresa al mundo de los espíritus para consultarles sobre los enigmas del caso que atiende. En las sociedades letradas no es ya a través de estos medios que se accede al saber y se conserva o se contesta el poder. Sin embargo, en décadas recientes, el desarrollo vertiginoso de los medios audiovisuales ha obligado a replantear las relaciones entre ver, saber y poder. Un saber que surge del ver apela principalmente a intuiciones, sensaciones, sentimientos, que no son necesariamente irracionales ni anticientíficos y pueden más bien ampliar el ámbito de nuestros conocimientos.

Así, como parte de sus productos finales, la Comisión de la Verdad y Reconciliación publica Yuyanapaq. Para recordar, pues considera que para acceder a la verdad que busca desentrañar es conveniente hacerlo también a través de documentos visuales. En cumplimiento de su mandato, la Comisión de la Verdad y Reconciliación recogió miles de testimonios, realizó un sinnúmero de entrevistas y consultó bibliotecas y archivos diversos. Pero la verdad no sólo aflora en discursos orales o escritos. Desde las pinturas rupestres o las catedrales medievales hasta la televisión y la internet, las imágenes «hablan». En un nivel, ilustran; el soporte visual resulta en este caso complemento del discurso escrito. Sin embargo, también pueden ser vehículos de transmisión de sentido. En el caso de la fotografía, el punto de mira se convierte en punto de vista. Por eso Ernesto Jiménez, varias de cuyas imágenes aparecen en el presente volumen, puede afirmar: «tomé aquellas fotos para hacer justicia».

Seleccionadas y presentadas como un conjunto, estas reproducciones reconstruyen la historia de esos años violentos gracias a los hombres y mujeres que, premunidos de una cámara, decidieron registrar las diversas aristas de la compleja realidad del manchaytimpu o ‘tiempo del miedo’. Muchas de estas imágenes habían sido invisibilizadas o trivializadas. La mayoría de acontecimientos y protagonistas de los que dan cuenta habían pasado desapercibidos o habían quedado en el olvido. Rescatarlos, traerlos otra vez a nuestra memoria o inscribirlos por primera vez en ella, es parte de una lucha por la verdad y la reconciliación en la que estamos inmersos.

La memoria necesita anclajes: lugares y fechas, monumentos, conmemoraciones, rituales. Estímulos sensoriales –un olor, un sonido, una imagen– pueden desencadenar recuerdos y emociones. La memoria necesita vehículos para ser transmitida a las nuevas generaciones que no fueron testigos directos de los acontecimientos, en este caso infaustos, que se considera necesario recordar. Los documentos visuales que aquí aparecen, por ejemplo, nos sorprenden y son a la vez emblemáticos porque sintetizan el dolor, la soledad, el desarraigo; pero también la capacidad de respuesta frente a la violencia: el coraje, la resiliencia, la solidaridad. Vemos, así, en estas páginas, el dolor insoportable de las viudas, pero también una mano que enjuga sus lágrimas, unos brazos o un pecho que contienen su pena.

En la puerta de una «sala de detenidos», alguien escribe. ¿Será una carta para un pariente preso? Menos dramáticas, pero tal vez más terribles, son las imágenes de soledad. Una mujer frente a un cadáver envuelto en una sábana en la morgue de Ayacucho. El desamparo final de un ataúd entrando al sepulcro. Más allá sólo queda el grado cero: los que no tuvieron sepulcro ni ataúd. Esa pila de cadáveres de la masacre de Pucayacu arrumados en el fondo de una quebrada o sobre la tolva de un camión. La deshumanización radical que produjo la violencia sintetizada en una sola instantánea.

Las imágenes no cambian, pero sí los ojos que las ven. Con el paso de los años, el surgimiento de nuevos escenarios socioculturales y políticos, y la transformación de las sensibilidades, las mismas imágenes adquieren matices y revelan sentidos que quizá no eran fáciles de descubrir en un primer momento. Las amenazantes inscripciones en las paredes de un aula universitaria pueden hoy transmitir principalmente fealdad. Las presas senderistas marchando y coreando arengas frente a un gran mural de Abimael Guzmán en una cárcel de Lima pueden provocar ahora una tristeza profunda por tantas vidas desperdiciadas. Las terroríficas capuchas de los emerretistas pueden resultar hoy más bien patéticas. Sin embargo, la incongruencia y perversidad de esa «foto de familia» en la que una criatura aparece en brazos de sus padres encapuchados flanqueada por metralletas sigue provocando la misma repulsión del primer día. Porque hay sentimientos, y valores, que resisten el paso del tiempo y las resignificaciones: el respeto a la vida, la indignación moral ante la violencia, la solidaridad con las víctimas, la decisión de que escenas como las que aparecen en estas páginas no se repitan jamás.

Carlos Iván Degregori Caso | Comisionado
Lima, marzo de 2003

Itinerario de un viaje por la historia

Este libro nos invita a mirar una historia que es nuestra. Sus imágenes perennizan algo de lo que pasó entre nosotros desde que una organización política, un 17 de mayo de 1980 –día de elecciones nacionales, de retorno a la democracia representativa después de doce años de autoritarismo reformista– comenzó a forzar el estallido y la expansión de una supuesta «guerra popular» a fin de cambiar el mundo y “acabar con la explotación”. El llamado Partido Comunista del Perú, «...por el sendero luminoso de Mariátegui», inició ese enfrentamiento contra el Estado oficial y contra todos quienes se opusieran al otro Estado que ellos, desde entonces, intentarían materializar.

Cuando los hechos de violencia se iniciaron en zonas rurales vecinas a la ciudad de Huamanga, símbolo de un pasado colonial de esplendor señorial y de dominación sobre el campesinado andino, los peruanos más ligados al mundo moderno-urbano-occidental, que usualmente no podemos creer que algo de impacto nacional pueda empezar en nuestra sierra pobre, casi ni nos enteramos. Durante los dos primeros años, las acciones de propaganda, de agresión a autoridades comunales, a alcaldes distritales, a jueces y a puestos policiales se habían extendido a buena parte del departamento de Ayacucho y a zonas limítrofes de Huancavelica y Apurímac. Entonces, el gobierno de Fernando Belaunde Terry, cediendo finalmente a las imaginables y múltiples presiones de su entorno, decidió enviar a las Fuerzas Armadas a aplastar la subversión.

Era la víspera de 1983 y se creía entonces, con plena certeza, que algún sector del comunismo internacional apoyaba a los sublevados. No se sabía que, según las consideraciones de éstos, el movimiento comunista mundial había traicionado sus ideales. Así, los senderistas se inspiraban en Mao Tse Tung pero renegaban del gobierno chino; iniciaban una guerra prolongada del campo a la ciudad pero no a través de una guerrilla armada sino de una militancia política que operaba vía milicianos campesinos mal pertrechados, los mismos que atacaban eventualmente y volvían luego a confundirse con la población. Nada más disfuncional para enfrentarlos que militares y marinos preparados para combates tecnologizados con ejércitos análogos, con escenarios y fuerzas claramente identificables.

Desde entonces, la modalidad de las intervenciones militares golpeó a los subversivos en su centro original, pero les permitió a la vez desplazarse a otras regiones. Pese a que a nivel nacional había un juego político democrático en el que concursaban partidos de amplio respaldo popular, la tenacidad de los actores de la guerra fortaleció el impacto de ésta. La política legal y el conflicto armado fuera de todo marco continuaron desarrollándose lado a lado o se superpusieron. En las zonas declaradas en emergencia, los comandos político militares se convirtieron en los ejes del Estado. Hubo etapas en que éste trató de encuadrar la respuesta militar en políticas sociales y de control civil –particularmente entre 1985 y 1986, cuando el gobierno de Alan García acababa de acceder al poder–, pero pesaron más la mezcla de viejos hábitos de desvalorización del mundo andino, la provocación subversiva y las decisiones políticas equivocadas. Se estableció así un accionar estatal doble e incoherente; es decir, comportamientos democráticos en algunos campos de actividad y en ciertas regiones, y permisividad frente a una guerra descontrolada en otros campos y lugares.

Hacia fines de 1988, el rechazo campesino a Sendero Luminoso en el mundo rural andino era bastante fuerte. Aquella expansión senderista a otras regiones y, sobre todo, la crisis económica y política extremas en que se sumió el país permitieron a los subversivos difundir la idea de que tenían condiciones para «el equilibrio estratégico» en su guerra. Esta propaganda arreció al compás de más acciones de terror urbano que empezaron a sacudir Lima y otras ciudades. Los itinerarios de la violencia se fueron mostrando con peculiaridades propias en cada región: mientras en ese tiempo Huamanga ya aparecía controlada por el Ejército, los asesinatos selectivos aterrorizaban a los jóvenes universitarios de Huancayo; la población ashaninka de la selva central se volvía el blanco más cruento del combate; las alianzas de una sociedad popular democratizada impedían la militarización en Puno, pero en el Huallaga y la selva norte los senderistas aprovechaban el narcotráfico para terciar en las relaciones con la población. En esa región, además, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, MRTA, otro grupo subversivo, había hecho su aparición con un ejército uniformado y un respaldo a las luchas sociales que ocurrían en el escenario político democrático, rasgos propios de la guerrilla latinoamericana «clásica» de los setenta.

El Perú ardía y se empobrecía no sólo materialmente. La esperanza en los políticos democráticos colapsaba. De la política de los partidos y las ideologías estábamos pasando a la de la televisión y las encuestas. El tiempo de las figuras independientes en política, los llamados «outsiders», empezó a hacerse visible en las elecciones municipales de 1989. La guerra se mezcló así con profundas mutaciones de la sociedad peruana. Los ciudadanos se retrajeron a su vida privada por la crisis económica, el debilitamiento de las organizaciones sociales, el miedo al terror y, en los sectores populares, por el riesgo de ser acusados ellos mismos de terroristas.

Entre 1989 y 1992, y pese a que el hambre y la pobreza se habían disparado por la crisis económica y fiscal, el temor al conflicto armado fue considerado el problema número uno del país. En foros internacionales se llegó a discutir el riesgo de que el Estado peruano pudiera quebrarse. Sin embargo, aquí, el estruendo físico y noticioso de los «coches bomba» ocultaba un hecho positivo: finalmente las Fuerzas Armadas distinguían con claridad a quiénes se enfrentaban y diferenciaban a la población inocente –y aún a la organizada social o políticamente– de los militantes y la periferia del Partido Comunista del Perú, Sendero Luminoso. El trabajo de inteligencia se perfeccionó profesionalmente en la Policía Nacional y en las Fuerzas Armadas. A fin de cuentas, el campesinado y la población popular urbana terminaron cerrando filas con un Estado que les era tan ingrato, demostrando tener más recursos que los previstos para salir adelante de esa guerra cruel e inesperada. Sendero Luminoso terminó rechazado por la enorme mayoría del país en todas las regiones y estratos sociales.

Al final, los términos híbridos y dobles con que se comportó el Estado peruano, esa mezcla de libertades políticas y de represión incontrolada, terminaron permitiendo que el nuevo grupo en el poder, liderado por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, aprovechara la cúpula militar para, en abril de 1992, controlar el gobierno en nombre de la crisis. Hoy sabemos bien que fueron acciones de inteligencia –y no el cierre del Congreso o el control sobre el Poder Judicial– las decisivas en la captura de Abimael Guzmán en setiembre de ese mismo año y en el consecuente derrumbe de una organización vertical y cerrada que dependía objetiva y anímicamente de su jefe.

De 1994 a la actualidad, el conflicto armado ha sido un hecho objetivamente marginal en el Perú real. Sólo la toma de rehenes en la residencia del embajador del Japón, a fines de 1996, por el último grupo operativo del MRTA constituye la excepción. En cambio, en la realidad «virtual» de la televisión y del universo noticioso que bombardea la vista y los oídos de los peruanos, la presencia de Sendero Luminoso fue prolongada muchas veces según los intereses políticos del gobierno de Alberto Fujimori y de sus asociados. Hasta hoy mismo ocurren intentos de magnificación de hechos nuevos que es necesario esclarecer y enfrentar pero con eficiencia y sobriedad. En la Comisión de la Verdad y Reconciliación, nos hemos referido a esos años finales de la década como la época de la política antisubversiva sin subversión. Las comprensibles demandas de orden, la ansiedad y el temor que unificaron vitalmente a la sociedad peruana en 1992, fueron muy bien capitalizados durante todo el resto de la década por el régimen fujimorista que, al reclamar la victoria para sí, la asoció indisolublemente a la cúpula militar y civil corrupta en la que se asentaba. Fue lamentable que jefes militares cayeran en ese perverso juego. Sabemos, claro está, que ocurrió lo mismo con buena parte de todas las otras élites de poder de nuestra sociedad.

Al final del recorrido, nos queda la certeza de que, por muchas razones, la historia de estos veinte años no debe olvidarse. En ella se explicita la tragedia constitutiva, no resuelta, de un país separado por brechas y desencuentros que no ha logrado forjar un sentido de comunidad intercultural, humana, que reconozca la igualdad básica entre sus miembros. Por todo ello, el itinerario que hemos compendiado aquí, esta modesta guía de apoyo en el viaje visual y anímico al que nos invitan las fotos de este libro y del que todos debemos tomar parte, deberá facilitarnos el recorrido constante por esta ruta. Evitarla significaría refrendar esa actitud mediante la cual los peruanos tendemos a encerrarnos en nuestros propios submundos, refugiándonos en la discriminación, el temor o la vergüenza frente a nuestros propios compatriotas. La resistencia a volver a mirar un pasado doloroso es inevitable en toda sociedad. Pero aquí y ahora nosotros debemos vencerla; de lo contrario recaeremos en la indiferencia mientras la desconfianza y la discriminación mutan y se extienden en lugar de reducirse.

Así pues, las páginas siguientes interpelan nuestra capacidad de esperanza, nuestra voluntad de intervenir para que la historia de nuestro país sea distinta. Hemos podido entrever que durante esos años de lucha eso fue difícil, pero que muchos peruanos trataron de hacerlo de diversas maneras. Ahora, cuando los propios actores directos e indirectos no quieren repetir la experiencia, cuando sabemos mucho de cómo y de por qué pasó lo que pasó, la esperanza y las voluntades lúcidas tienen más espacio. Si aprendemos a tratarnos con respeto mutuo, si construimos las condiciones concretas para integrarnos como una sola comunidad política, el dolor y la muerte que este libro pone otra vez ante nuestros ojos podrían no haber sido en vano.

Rolando Ames Cobián | Comisionado
Lima, abril de 2003
1980-2000

Cronología

La Comisión de la Verdad y Reconciliación tuvo por mandato investigar los hechos de violencia y las violaciones a los derechos humanos ocurridos entre mayo de 1980 y noviembre de 2000. Para ello realizó una división del proceso en cinco periodos, determinada por decisiones políticas o acontecimientos del conflicto que tuvieron una incidencia directa en el curso de los hechos.

Inicio de la violencia armada

17 de mayo de 1980 - 29 de diciembre de 1982

Se inicia el 17 mayo de 1980 con las primeras acciones armadas del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso y concluye el 29 de diciembre de 1982 con el ingreso de las Fuerzas Armadas a la lucha antisubversiva.
1980
  • mayo 17
    Integrantes de Sendero Luminoso queman 11 ánforas electorales en la localidad de Chuschi, Ayacucho.
  • junio 13
    Manifestantes provocan un incendio en la Municipalidad de San Martín de Porres, Lima, dejando volantes que saludan el inicio de la “lucha armada”.
    (1)
  • julio 28
    Fernando Belaunde asume la Presidencia de la República por segunda vez.
  • diciembre 26
    En las calles del centro de Lima, aparecen perros muertos colgados de los postes de alumbrado público, con el cartel: “Teng Hsiao Ping, hijo de perra”.
    (2)
1981
  • febrero
    Conflicto con Ecuador. El Ejército del Perú desaloja a las tropas ecuatorianas que habían creado un puesto de vigilancia ficticio, “Falso Paquisha”, en nuestro territorio.
  • marzo 10
    El gobierno promulga el D.L. 046 que tipifica el delito de terrorismo.
  • mayo
    Llegada de los “sinchis” (Guardia Civil) y los “llapan atic” (Guardia Republicana) a la ciudad de Ayacucho para combatir a Sendero Luminoso.
  • agosto
    En Lima, cuatro personas irrumpen en los estudios de Radio La Crónica y obligan al operador a difundir una proclama llamando al pueblo a “la lucha armada”.
  • octubre 11
    Senderistas atacan el puesto policial de Tambo, Ayacucho.
  • octubre 12
    El gobierno decreta en “estado de emergencia” a cinco de las siete provincias de Ayacucho (Huamanga, Huanta, Cangallo, La Mar y Víctor Fajardo) y suspende por 60 días las garantías constitucionales relativas a la libertad y seguridad individuales.
    (3)
1982
  • febrero
    El presidente Fernando Belaunde se declara partidario de la pena de muerte para enfrentar la “delincuencia terrorista”. Se genera un serio debate en la opinión pública.
  • marzo 3
    Senderistas asaltan la cárcel de Huamanga, Ayacucho. Fugan 304 presos entre los cuales figura Edith Lagos.
    (4)
  • julio
    Izquierda Unida critica severamente el accionar de Sendero Luminoso luego de que éste atacara la embajada de Estados Unidos en Lima y varias municipalidades en Ayacucho.
  • agosto 3
    Senderistas asaltan el fundo experimental Allpachaca, propiedad de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, UNSCH, en Ayacucho. Queman el local, destruyen los depósitos y matan reses.
  • agosto 22
    Sendero Luminoso ataca un puesto de la Guardia Civil en Vilcashuamán, Ayacucho. Mueren siete policías.
  • agosto
    Se declara el “estado de emergencia” en todo el país.
  • setiembre 2
    Muere la senderista Edith Lagos en Umacca, Apurímac, en un enfrentamiento con efectivos de la Guardia Republicana.
    (5)
  • diciembre 11
    En Ayacucho, atentan contra el alcalde de Huamanga, Jorge Jáuregui, dejándolo gravemente herido.
  • diciembre 29
    Ante la ola creciente de atentados, las Fuerzas Armadas asumen el control interno del departamento de Ayacucho.

La militarización del conflicto

29 de diciembre de 1982 - 19 de junio de 1986

Se inicia con las primeras acciones antisubversivas bajo la conducción de las Fuerzas Armadas y concluye con la matanza de los penales producida el 18 y 19 de junio de 1986.
1983
  • enero 26
    Ocho periodistas son asesinados en la comunidad campesina de Uchuraccay, Ayacucho. Los sucesos reciben una gran cobertura mediática.
    (6)
  • abril 3
    Integrantes de Sendero Luminoso irrumpen en la comunidad de Lucanamarca, Ayacucho, y dan muerte a 69 comuneros.
    (7)
  • mayo 15
    Patrulla militar ejecuta extrajudicialmente a campesinos en Chuschi, Ayacucho.
  • julio 11
    Atentado terrorista al local central de Acción Popular, en Lima. Fallecen tres militantes del partido.
  • julio 28
    En su mensaje al Congreso, el presidente Fernando Belaunde demanda el restablecimiento de la pena de muerte. El mismo día el Consejo de Ministros prorroga el “estado de emergencia” en todo el territorio nacional por 60 días.
  • noviembre 13
    Efectivos de la Guardia Civil a cargo del puesto policial de Socos, Ayacucho, matan a 32 campesinos que participaban en una fiesta comunal.
    (8)
  • diciembre
    Captura de Antonio Díaz Martínez, dirigente de Sendero Luminoso, en Huaraz, Ancash.
1984
  • enero 22
    Primera acción del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, MRTA. El grupo armado dispara contra una comisaría de Villa El Salvador, Lima.
  • julio 23
    Se hace público por primera vez el nombre del MRTA. Tres banderas con emblemas del movimiento aparecen en zonas céntricas de Lima.
  • julio 27
    Por una supuesta requisitoria de terrorismo en Lucanas, Ayacucho, efectivos de la Guardia Civil detienen a Jesús Oropesa. Unos días después es encontrado muerto.
    (9)
  • agosto 2
    Desaparece el periodista de La República Jaime Ayala tras ingresar al cuartel de Infantería de Marina ubicado en el Estadio Municipal de Huanta, Ayacucho.
    (10).
  • agosto 23
    Se descubren cuatro fosas clandestinas en Pucayacu. En ellas se hallan los cadáveres de 49 personas que habían estado detenidas en el cuartel de la Infantería de Marina de Huanta, Ayacucho.
    (11)
1985
  • marzo 20
    Miembros del MRTA incendian un local de Kentucky Fried Chicken, en Lima.
    (12)
  • abril 24
    Sendero Luminoso ataca a Domingo García Rada, presidente del Jurado Nacional de Elecciones, en Lima. El funcionario público queda gravemente herido.
  • junio
    El MRTA interfiere la señal de un canal de televisión en Lima y difunde un mensaje exigiendo nuevas medidas económicas y una amnistía general.
  • julio 25
    El MRTA hace estallar un coche bomba en la puerta del Ministerio del Interior, Lima.
  • julio 28
    Alan García asume la Presidencia de la República y anuncia modificaciones en la política antisubversiva.
  • agosto 14
    Matanza de Accomarca, Ayacucho. 62 campesinos son ejecutados extrajudicialmente por una patrulla del Ejército comandada por el subteniente EP Telmo Hurtado Hurtado.
    (13)
  • agosto 14
    El MRTA anuncia una tregua de un año en sus acciones militares para el gobierno de Alan García.
  • agosto 27
    Efectivos del Ejército ejecutan a grupos de campesinos en las localidades de Umaro y Bellavista, Ayacucho. Se calcula que en total fallecieron 59 personas.
  • setiembre
    En comunicado oficial, el general FAP Luis Abram Cavallerino, presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, sindica al subteniente EP Telmo Hurtado como responsable de la matanza de Accomarca.
1986
  • febrero 2
    Secuestro y desaparición en Lima del capitán de corbeta AP Álvaro Artaza, “Comandante Camión”, responsable de la zona de emergencia de Huanta, Ayacucho, en 1984. Iba a ser juzgado por su responsabilidad en la desaparición del periodista Jaime Ayala.
  • mayo 4
    Comando senderista asesina, en Lima, al contralmirante AP Carlos Ponce Canessa, miembro del Estado Mayor de la Marina de Guerra. Este hecho se produce como parte de una campaña contra miembros de dicho instituto armado.
  • junio 18 y 19
    Matanza de los penales. El día 18 se amotinan los detenidos por terrorismo en tres centros penitenciarios de Lima y Callao –Lurigancho, El Frontón y Santa Bárbara–. El gobierno ordena la intervención del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas para restablecer la autoridad. Al día siguiente se confirma la muerte de centenares de presos en Lurigancho y El Frontón, mientras que en Santa Bárbara mueren dos detenidas.
    (14)

Despliegue nacional de la violencia

19 de junio de 1986 - 27 de marzo de 1989

Comprende desde la matanza de los penales hasta el ataque de Sendero Luminoso al puesto policial de Uchiza, en marzo de 1989.
  • setiembre 17
    Matanza de Ayaorcco. Una patrulla de policías que persigue una columna senderista ingresa a la comunidad de Ayaorcco, Apurímac, y ejecuta a 13 personas acusándolas de apoyar a los subversivos.
  • octubre 14
    Atentado senderista en Lima contra el vicealmirante AP (r) Gerónimo Cafferata Marazzi, ex comandante general de la Marina y presidente del Banco Industrial. El 18 de octubre fue llevado a Estados Unidos, donde falleció.
    (15)
  • diciembre 9
    La organización MIR (Voz Rebelde) se integra al MRTA.
1987
  • enero 30
    Senderistas asesinan, en Lima, a César López Silva, miembro del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Aprista y ex presidente de la Federación Médica del Perú.
  • febrero 13
    La Policía interviene la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Universidad Nacional de Ingeniería y la Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle “La Cantuta”, en Lima, y detiene a gran cantidad de estudiantes.
    (16)
  • marzo 20
    Se promulga la ley Nº 24651 que deroga el D.L. 046 y aumenta las penas por delitos de terrorismo.
  • mayo 4
    Varias torres del sistema interconectado del Mantaro son derribadas. Como consecuencia de este hecho, nueve departamentos del país quedan en la oscuridad. En Lima, al tiempo de iniciarse el “apagón”, se producen por lo menos quince atentados a agencias bancarias.
  • agosto 17
    Capturan, en Lima, a Alberto Gálvez Olaechea, dirigente del MRTA.
  • agosto 29
    Asesinan al dirigente aprista Rodrigo Franco, en Lima. Senderistas ingresan a su domicilio en Ñaña y le quitan la vida delante de su familia.
    (17)
  • noviembre 6-9
    Una columna de guerrilleros del MRTA toma Juanjuí y otras poblaciones del departamento de San Martín. Aparece a la luz pública el comandante Rolando, jefe del MRTA, quien luego sería identificado como Víctor Polay Campos.
    (18)
  • noviembre
    Ante las acciones armadas del MRTA en la selva nororiental del país, el gobierno entrega a las Fuerzas Armadas el control político militar de todo el departamento de San Martín.
1988
  • febrero-marzo
    Primera sesión del I Congreso de Sendero Luminoso, en Lima.
  • mayo 1
    Elementos vinculados a Sendero Luminoso realizan una marcha por el centro de Lima que termina en atentados contra algunas entidades bancarias.
    (19)
  • mayo 14
    Matanza de Cayara, Ayacucho. En represalia a la emboscada de Erusco, en la que senderistas atacaron a efectivos militares y les causaron varias bajas, patrullas del Ejército incursionan en Cayara y ejecutan a 39 campesinos. Posteriormente varios testigos de la matanza serían ejecutados.
    (20)
  • junio 12
    En el centro de Lima, capturan a Osmán Morote Barrionuevo, dirigente de Sendero Luminoso.
    (21)
  • julio-agosto
    Segunda sesión del I Congreso de Sendero Luminoso, en Lima.
  • julio 24
    El Diario publica una extensa entrevista a Abimael Guzmán en un suplemento denominado la “Entrevista del Siglo”.
  • julio 28
    Asesinan a Manuel Febres. El abogado del líder senderista Osmán Morote es secuestrado en Miraflores y ejecutado en el túnel de La Herradura, Chorrillos, Lima. El acto fue reivindicado por el llamado “Comando Rodrigo Franco”.
    (22)
  • noviembre 24
    Asesinan a Hugo Bustíos, periodista de Caretas, cuando iba a cubrir información en Cangallo, Ayacucho. Los testigos afirman que los victimarios eran miembros del Ejército.
  • diciembre 6
    Comando senderista asesina en La Paz, Bolivia, al capitán de navío AP Juan Vega Llona, destacado en la zona de emergencia de Ayacucho en 1984 y protagonista de los sucesos de El Frontón en 1986.
  • diciembre 7
    El presidente Alan García promulga la ley 24953 que establece drásticas sanciones para quienes participan en actos terroristas.
1989
  • febrero 3
    Víctor Polay Campos, máximo dirigente del MRTA, es capturado en el Hotel de Turistas de Huancayo, Junín.
  • febrero 13
    Asesinan en Lima a Saúl Cantoral, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos. Se presume que los responsables estaban vinculados con las fuerzas del orden.
    (23)
  • marzo 13
    Una columna del MRTA toma la ciudad de Pichanaki, Junín.
  • marzo 27
    Ataque senderista al puesto policial de Uchiza, San Martín, destruido con el apoyo de narcotraficantes de la zona. Policías sitiados no reciben refuerzos y son paulatinamente asesinados.

Crisis extrema: ofensiva subversiva y contraofensiva estatal

27 de marzo de 1989 - 12 de setiembre de 1992

Se inicia en marzo de 1989 con la agudización de las acciones armadas y una redefinición de las estrategias militares de los principales actores del conflicto. Concluye con la captura de Abimael Guzmán y de altos dirigentes de Sendero Luminoso.
  • abril 16
    Miguel Rincón Rincón, dirigente del MRTA, es capturado en el centro de Lima y recluido en el penal Castro Castro.
  • abril 28
    Una columna del MRTA que se trasladaba a Tarma con la finalidad de tomar dicha ciudad es emboscada por miembros del Ejército en la zona de Molinos, Junín.
    (24)
  • mayo 2
    El general EP Alberto Arciniega es designado jefe del Comando Político-Militar del Huallaga.
  • mayo 31
    Asesinan a la ecóloga y periodista Bárbara D’Achille, en Huancavelica. Los victimarios, una columna de Sendero Luminoso, asesinan también al director del proyecto de camélidos de Corde-Huancavelica, Esteban Bohórquez.
  • junio 16
    Cerca de mil soldados del Ejército incursionan en el asentamiento humano Huaycán, Lima, y detienen a centenares de indocumentados y sospechosos de cometer actos terroristas.
  • junio
    En Huancayo, más de 300 alumnos, 30 profesores y varios empleados son detenidos en una incursión del Ejército a la Universidad Nacional del Centro.
  • setiembre 19
    Tres senderistas asesinan al alcalde de Huamanga, Fermín Azparrent, en Ayacucho.
  • octubre 4
    En Lima, el MRTA secuestra a Héctor Delgado Parker, presidente del directorio de Panamericana Televisión y ex asesor del presidente Alan García.
  • noviembre 1
    Tiroteo entre miembros de Sendero Luminoso y fuerzas policiales en las inmediaciones de la plaza Manco Cápac, Lima.
    (25)
  • noviembre 3
    Se realiza con éxito la Marcha por la Paz, que cuenta con la presencia de candidatos municipales de distintas fuerzas políticas. Al mismo tiempo fracasa el “paro armado” en Lima.
    (26)
  • diciembre 3
    El MRTA ajusticia al líder ashaninka Alejandro Calderón en Chanchamayo, Junín. Su muerte genera el rechazo de la comunidad ashaninka y obliga al MRTA a abandonar la zona.
  • diciembre 8
    El presidente Alan García entrega, en Ayacucho, el primer cargamento de armas a los comuneros organizados en los Comités de Autodefensa.
  • diciembre 27
    Asesinan a 39 pobladores de la comunidad de Canayre, Ayacucho. Sendero Luminoso es responsable del acto.
1990
  • enero 9
    Asesinan al general EP (r) Enrique López Albújar, ex ministro de Defensa, como represalia por la matanza de Molinos. El militar fue acribillado por emerretistas, en Lima, cuando se encontraba en su automóvil.
    (27)
  • febrero 27
    Desaparición de Ángel Escobar Jurado en el centro de Huancavelica. El dirigente de la Federación de Comunidades Campesinas y vicepresidente de la Comisión de Derechos Humanos de Huancavelica fue introducido en una camioneta por miembros de las fuerzas del orden.
  • marzo 14
    Más de 50 nativos ashaninkas son asesinados por Sendero Luminoso cerca de San Martín de Pangoa, Junín.
  • marzo
    Se forma el Grupo Especial de Inteligencia, GEIN, al interior de la Dirección Nacional Contra el Terrorismo, DINCOTE, con el objetivo explícito de capturar a la dirigencia de Sendero Luminoso.
  • abril 17
    El ex presidente del Instituto Peruano de Seguridad Social, Felipe Santiago Salaverry, es asesinado por senderistas en Lima.
  • abril
    Ejecuciones extrajudiciales en Chumbivilcas y San Pedro de Cachi, Cusco, realizadas por patrullas militares de la base de Antabamba, Apurímac.
  • junio
    En Monterrico, Lima, se lleva a cabo la primera gran intervención de la DINCOTE. Se incauta abundante material senderista que facilitará posteriores capturas.
  • julio 9
    A través de un túnel, 47 presos del MRTA, entre ellos Víctor Polay Campos, Miguel Rincón Rincón y Alberto Gálvez Olaechea, fugan del penal Castro Castro, Lima.
    (28)
  • julio 28
    Alberto Fujimori asume la Presidencia de la República.
  • agosto
    Se declaran en “estado de emergencia”, por el término de 30 días, las provincias de Arequipa, Cusco, Puno, Piura, Trujillo, Chiclayo, Maynas, Huaraz, Santa, Lima y Callao. Quedan suspendidas las garantías individuales.
  • setiembre 22
    Senderistas asesinan en Lima al ex ministro de Trabajo del gobierno aprista y ex rector de la Universidad Federico Villarreal, Orestes Rodríguez.
  • octubre 21
    Desaparece, en Lima, el estudiante de la Universidad Católica, Ernesto Castillo Páez. Había sido detenido por efectivos policiales en Villa El Salvador.
  • diciembre 23
    El gobierno expide el Decreto Supremo 171-90-PCM que precisa que las acciones de los miembros de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas Policiales en las zonas declaradas en “estado de excepción” están comprendidas en el fuero militar.
1991
  • enero 31
    El GEIN obtiene el “archivo general” de Sendero Luminoso tras intervenir una casa en San Borja, Lima. Se encuentra el famoso video de la cúpula bailando “Zorba el griego”.
  • marzo 11
    En Lima, un comando del MRTA rescata a Lucero Cumpa mientras es trasladada al Poder Judicial. Murieron tres policías.
    (29)
  • abril
    El Ejército entrega un primer lote de armas a las comunidades de la sierra central organizadas en rondas campesinas.
  • mayo 13
    En San Román, Puno, dos senderistas abalean a Porfirio Suni, diputado regional por Puno y director de la Comisión de Derechos Humanos de la Región José Carlos Mariátegui.
    (30)
  • junio 1
    Capturan en Jesús María, Lima, a Alberto Gálvez Olaechea, líder del MRTA, y a Rosa Luz Padilla, también miembro de ese grupo armado.
  • agosto
    Asesinato de los sacerdotes polacos Zbigniew Strzalowski y Michael Tomaszek (9 de agosto) y del sacerdote Alessandro Dordo Negroni (25 de agosto), en El Santa, Ancash. Se atribuyó la responsabilidad a Sendero Luminoso, pero éste la negó.
  • noviembre 3
    Matanza de Barrios Altos. Integrantes del denominado “Grupo Colina”, que surgió durante el gobierno de Alberto Fujimori, irrumpen en una celebración en Barrios Altos, Lima, y matan a 15 personas que consideraban senderistas, dejando a cuatro gravemente heridas.
    (31)
  • noviembre
    Se promulgan 79 decretos legislativos cuya mayoría versa sobre seguridad nacional y lucha contrasubversiva.
  • diciembre 21
    En Ayacucho, dan muerte a la ex alcaldesa de Huamanga, Leonor Zamora. Se presume que los victimarios estaban relacionados con las fuerzas del orden.
1992
  • enero 25
    El ex dirigente de Patria Libre, vinculado al MRTA, Andrés Sosa, es asesinado por un comando del MRTA cuando se aprestaba a subir a un vehículo público en Villa El Salvador, Lima.
  • febrero 15
    Asesinan, en Lima, a la dirigente de la Federación Popular de Mujeres de Villa El Salvador y teniente alcaldesa del distrito, María Elena Moyano.
    (32)
  • abril 5
    Autogolpe de Alberto Fujimori. Se anuncia la disolución del Parlamento Nacional y la reorganización total del Poder Judicial, el Consejo Nacional de la Magistratura, el Tribunal de Garantías Constitucionales y el Ministerio Público.
  • abril 19
    Péter Cárdenas Schulte, líder del MRTA, es capturado en Lima y condenado a cadena perpetua.
    (33)
  • mayo 2
    El “Grupo Colina” incursiona en los asentamientos humanos La Huaca, San Carlos y Javier Heraud, en El Santa, Ancash. Detiene y ejecuta a nueve campesinos vinculados a gremios y sindicatos.
  • mayo 5
    Se oficializa la “cadena perpetua” para los cabecillas del terrorismo e integrantes de los grupos de aniquilamiento mediante Decreto Ley 25475.
  • mayo 9
    La Policía ingresa al pabellón senderista del penal de Canto Grande con el fin de trasladar a las presas a la cárcel de Chorrillos, en Lima. Según informes del Ministerio del Interior, murieron 35 reclusos, entre ellos Hugo Deodato Juárez Cruzatt, Yovanka Pardavé Trujillo, Elvia Sanabria Pacheco y Tito Valle Travesaño.
    (34)
  • mayo 12
    El gobierno publica el Decreto Ley 25499: Ley de Arrepentimiento.
  • junio 5
    Un “camión bomba” explota frente al local de Frecuencia Latina, en Lima, destruye sus instalaciones y mata a tres trabajadores.
    (35)
  • junio 9
    Es recapturado el dirigente máximo del MRTA Víctor Polay Campos en un café de San Borja, Lima. Será procesado y condenado a cadena perpetua.
    (36)
  • junio 24
    Desaparición de Pedro Yauri Bustamante, periodista crítico del accionar de las autoridades militares, en Huaura, Lima. Se sindica como responsable al “Grupo Colina”.
  • julio 6
    Decenas de miembros del MRTA incursionan en la ciudad de Jaén, Cajamarca, y atacan los puestos policiales de Chamaya, Cruce y Bellavista, haciendo huir a los policías. El saldo es de ocho muertos: cinco civiles y tres efectivos de la Policía.
  • julio 16
    Atentado en la calle Tarata de Miraflores, Lima. Un coche bomba hace explosión y mata a 23 personas y hiere a más de 100.
    (37)
  • julio 18
    Caso La Cantuta, en Lima. Nueve estudiantes y un profesor de la universidad Enrique Guzmán y Valle son secuestrados y luego asesinados por el llamado “Grupo Colina”.
    (38)

Declive de la acción subversiva, autoritarismo y corrupción

12 de setiembre de 1992 - 30 de noviembre de 2000

Se inicia con el escenario posterior a la captura de Guzmán (nueva legislación antiterrorista, arrepentimiento masivo, acuerdo de paz, entre otros) y se extiende hasta el fin del gobierno de Alberto Fujimori.
  • setiembre 12
    Captura de Abimael Guzmán Reinoso y de otros integrantes de la cúpula dirigencial de Sendero Luminoso, en Surquillo, Lima, gracias al trabajo del Grupo Especial de Inteligencia, GEIN, de la DINCOTE.
    (39)
  • octubre 17
    Capturan, en Lima, a Martha Huatay Ruiz, responsable de Socorro Popular y miembro del Comité de Lima Metropolitana de Sendero Luminoso.
    (40)
  • noviembre 5
    En Surquillo, Lima, un grupo de senderistas asesina al coronel PNP Manuel Ortega Tumba, jefe del Departamento Administrativo de la DINCOTE.
    (41)
  • noviembre 13
    Aborta el intento golpista de los generales EP (r) Jaime Salinas Sedó, José Pastor Vives y Ernesto Obando, el mayor EP (r) Salvador Carmona, y los comandantes EP en actividad Raúl Montero y Marcos Zárate.
  • diciembre 18
    Asesinato de Pedro Huilca, secretario general de la Central General de Trabajadores del Perú, CGTP, en Lima, presuntamente por elementos del “Grupo Colina”.
    (42)
1993
  • abril 2
    A raíz de una denuncia presentada por el parlamentario Henry Pease, el Congreso nombra una comisión investigadora para el caso La Cantuta.
  • mayo
    El general de división EP Rodolfo Robles denuncia la violación de derechos humanos por parte del Servicio de Inteligencia Nacional, SIN, involucrando al general EP Nicolás Hermoza Ríos.
  • junio 16
    En Lima, un comando de aniquilamiento senderista intenta asesinar sin éxito a Michel Azcueta, quien queda herido.
  • julio 9
    El empresario Raúl Hiraoka Torres es secuestrado por miembros del MRTA. El día 15 de octubre es liberado después de sufrir cautiverio en una casa en Lima.
  • agosto 18
    Matanza en el valle de Tsiriari, Junín. Del total de las 65 víctimas de que dan cuenta los medios de comunicación, sólo 21 son nativos nomatsiguengas; el resto son colonos.
    (43)
  • agosto 22
    Edmundo Cox Beuzeville, dirigente de Sendero Luminoso, es capturado en La Molina, Lima.
  • setiembre
    Alberto Fujimori presenta a la asamblea ordinaria de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, una breve carta en la cual Abimael Guzmán le pide iniciar conversaciones para un acuerdo de paz.
    (44)
1994
  • enero
    Demetrio Chávez Peñaherrera “Vaticano”, uno de los jefes del narcotráfico peruano y sindicado como colaborador de Sendero Luminoso, es capturado en Cali, Colombia.
  • febrero
    El Fuero Militar sentencia a algunos de los militares implicados en el caso La Cantuta. Santiago Martín Rivas y Carlos Eliseo Pichilingue, entre otros, reciben 20 años de condena.
  • junio
    Culminación del “Operativo Aries”, realizado por el Ejército para eliminar la presencia senderista en la margen izquierda del río Huallaga.
    (45)
1995
  • enero y febrero
    Enfrentamientos entre tropas peruanas y ecuatorianas en la zona fronteriza del río Cenepa, Cordillera del Cóndor.
  • marzo 22
    Captura de Margie Clavo, dirigente senderista, en Huancayo, Junín. Clavo no se había sumado al acuerdo de paz propuesto por Guzmán.
  • abril 9
    Alberto Fujimori es reelegido presidente de la República con 64% de los votos.
  • junio 14
    El Congreso aprueba el proyecto de Ley de Amnistía General 26479 que beneficia a los sentenciados por hechos delictivos durante la lucha contra el terrorismo y el intento de golpe del 13 de noviembre de 1992; incluye también los actos de infidencia y ultraje a la nación y a las Fuerzas Armadas en el conflicto fronterizo. Ese mismo día el presidente Alberto Fujimori refrenda la ley.
  • julio 13
    El pleno del Congreso aprueba el proyecto de ley orgánica que crea la Defensoría del Pueblo.
  • noviembre 30
    Miguel Rincón Rincón, dirigente nacional del MRTA, y Lori Berenson son capturados en Lima. Serán sentenciados, el 11 de enero de 1996, a cadena perpetua
    (46).
1996
  • marzo 6
    En Lima, tres senderistas asesinan a Pascuala Rosado, dirigente popular del asentamiento humano Huaycán, Lima.
    (47)
  • agosto
    El narcotraficante Demetrio Chávez Peñaherrera revela que operó durante 1991 y 1992 con el apoyo del SIN y, en especial, del asesor presidencial Vladimiro Montesinos. Días después, sorprendentemente, “Vaticano” se retracta.
  • diciembre 17
    Un comando de 14 miembros del MRTA ingresa por la fuerza a la residencia del embajador japonés Morihisa Aoki, en Lima, y toma de rehenes a más de 500 personas, que fueron liberando gradualmente hasta mantener cautivas a 72 de ellas.
1997
  • enero 17
    Asesinan en Lima a la agente del Servicio de Inteligencia del Ejército, SIE, Mariella Barreto.
  • enero 19
    En Lima, la agente del SIE, Leonor La Rosa, es secuestrada y posteriormente torturada por miembros de su misma institución.
  • abril 22
    En Lima, se produce la intervención militar que libera a los rehenes secuestrados desde el 17 de diciembre por el MRTA. Mueren el vocal de la Corte Suprema, Carlos Giusti, dos oficiales del Ejército y los catorce emerretistas que asaltaron la residencia.
    (48)
1998
  • enero 14
    El mayor EP (r), Santiago Martín Rivas, se presenta ante la subcomisión de Derechos Humanos del Congreso y niega la existencia del “Grupo Colina”.
    (49)
  • octubre
    Alberto Fujimori y Jamil Mahuad suscriben el Acta Presidencial de Brasilia en presencia de los primeros mandatarios de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile y otros.
1999
  • marzo 12
    El Fiscal de la Nación dispone que la 46 Fiscalía Provisional de Lima investigue al general EP (r) Nicolás Hermoza Ríos por delitos de rebelión, daños al país, violación de la libertad de expresión y abuso de autoridad.
  • marzo
    La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, admite nuevos casos que comprometen al Estado peruano (La Cantuta, persecución política a Alan García) junto a otros que están en pleno proceso (Baruch Ivcher y Tribunal Constitucional). El 31, la Comisión denuncia formalmente al Estado peruano.
  • julio 14
    Óscar Ramírez Durand “Feliciano”, líder de Sendero Luminoso, es capturado en Cochas, Huancayo.
    (50)
  • julio
    El gobierno peruano oficializa su retiro de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El canciller Fernando de Trazegnies argumenta que la medida obedece a razones de seguridad.
  • octubre
    El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso recibe a las madres de Víctor Polay y Miguel Rincón, quienes piden la intervención del Parlamento en la huelga de hambre iniciada por los presos del MRTA que exige mejores condiciones carcelarias.
2000
  • julio 26, 27 y 28
    Marcha de los Cuatro Suyos. El ex candidato presidencial Alejandro Toledo convoca a una movilización de tres días en protesta por la fraudulenta re-reelección de Alberto Fujimori, quien el 28 asume por tercera vez la Presidencia de la República.
    (51)
  • julio 28
    Bombas incendiarias en el local del Banco de la Nación del centro de Lima provocan la propagación inmediata del fuego que atrapa a 15 empleados de seguridad atrincherados en el edificio. Seis de ellos mueren por asfixia y quemaduras graves.
    (52)
  • agosto
    El presidente Alberto Fujimori, en compañía del asesor del SIN, Vladimiro Montesinos, anuncia que esta institución ha desbaratado una organización internacional de tráfico de armas que había entregado 10,000 fusiles automáticos AKM a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
  • setiembre 14
    El Frente Independiente Moralizador presenta un video donde se observa a Alberto Kouri recibiendo 15,000 dólares de manos de Vladimiro Montesinos como parte de su cambio a la bancada oficialista de Perú 2000.
    (53)
  • setiembre 16
    El presidente de la República Alberto Fujimori anuncia la inmediata desactivación del SIN y su decisión de convocar a nuevas elecciones en las cuales no participará.
  • octubre 29
    Ollanta Moisés Humala Tasso, teniente coronel de Artillería EP y comandante del Grupo de Artillería Antiaérea 501, se subleva en la provincia Jorge Basadre, Tacna, junto a su tropa, demandando la renuncia del presidente Fujimori.
  • octubre
    Vladimiro Montesinos fuga del país rumbo a Panamá. El 22 de octubre abandona ese país debido a la dilación del gobierno panameño en concederle asilo.
  • noviembre 19
    Alberto Fujimori viaja al Asia desde donde hace pública su renuncia. El presidente del Consejo de Ministros, Federico Salas Guevara, confirma que el mandatario presentará su dimisión ante el Congreso en las siguientes 48 horas.
  • noviembre 22
    Valentín Paniagua asume el cargo de Presidente de la República.
  • noviembre 30
    Se crea la Comisión de la Verdad, encargada de investigar el conflicto armado interno en el país desde 1980 al 2000.
    (54)

Créditos de la cronología

1. Diario El Comercio
2. Carlos Bendezú - Revista Caretas
3. Óscar Medrano - Revista Caretas
4. Revista Caretas
5. Diario El Comercio
6. Diario Oficial El Peruano
7. Óscar Medrano - Revista Caretas
8. Vera Lentz
9. Carlos Domínguez
10. Luis Torreblanca - Diario La República
11. Diario La República
12. Víctor Chacón Vargas - Revista Caretas
13. Diario El Comercio
14. Ernesto Jiménez
15. Alejandro Balaguer
16. Víctor Chacón Vargas - Revista Caretas
17. Diario La República
18. Vera Lentz
19. Jaime Rázuri
20. Revista Caretas
21. Víctor Chacón Vargas - Revista Caretas
22. Nancy Chappell - Diario Ojo
23. Ernesto Jiménez
24. Diario Correo
25. Jaime Rázuri
26. Mónica Newton
27. Diario La República
28. Óscar Medrano - Revista Caretas
29. Miguel Aste - Revista Caretas
30. Vicaría de la Solidaridad de la prelatura de Ayaviri
31. Revista Caretas
32. Alejandro Balaguer
33. Mónica Newton
34. Alejandro Balaguer
35. Diario La República
36. José Vilca - Revista Caretas
37. Carlos Domínguez
38. Jaime Rázuri
39. Sengo Pérez
40. Diario El Comercio
41. Dirección Contra el Terrorismo, DIRCOTE
42. Diario La República
43. Alejandro Balaguer
44. Consejo Nacional de Inteligencia, CNI
45. Abilio Arroyo - Revista Caretas
46. Diario El Comercio
47. Diario La República
48. Silvia Izquierdo
49. Diario La República
50. Miguel Carrillo - Diario El Comercio
51. Magalí del Solar - Diario El Comercio
52. Dante Piaggio - Diario El Comercio
53. Diario El Comercio
54. Guillermo Figueroa - Diario El Comercio