Edición N° 35 15/12/2021 Reportaje

Descifrando a los grupos de ultraderecha

Daniel Yovera

Por: Daniel Yovera

Periodista

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Los líderes de los principales grupos extremistas de derecha han sido denunciados por presunta organización criminal. Sus agresivas protestas han evolucionado desde los plantones contra los fiscales del caso Lava Jato y el IDL hasta las actuales marchas pro-vacancia contra el presidente Castillo. Con ese objetivo, han confluido con agrupaciones de militares en retiro que apuntan a lo mismo, en tanto que un sector político abona el terreno para una posible irrupción de un proyecto neofascista.

Por mucho tiempo, el término “resistencia” ha estado asociado a movimientos políticos y armados que enfrentaron un poder opresor. La resistencia liderada por Andrés Avelino Cáceres contra el invasor chileno, la resistencia francesa frente a la ocupación nazi o la vietnamita ante la ocupación estadounidense, son algunos ejemplos que tuvieron, incluso, carácter heroico.

En el Perú, el vocablo ha adquirido otro sentido, diametralmente opuesto. Decir ahora “La resistencia” hace referencia al grupo de ultraderecha cuyo lema, “dios, patria y familia”, evoca, más bien, rasgos del fascismo, al igual que sus aliados, otras agrupaciones que nacieron, según sus líderes, para “combatir el comunismo y el terrorismo”.

La Resistencia” surgió en diciembre del 2018 en el contexto de una manifestación de apoyo callejero al entonces fiscal de la Nación, Gonzalo Chávarry, quien era cuestionado por sus malabares para obstaculizar el trabajo del equipo de fiscales Lava Jato en el caso que implicaba a Keiko Fujimori. Su cercanía operativa con el fujimorismo era innegable.

En julio del 2021, cuando la proclamación de Pedro Castillo como presidente de la República era inminente, los radicales –ahora reforzados por la aparición de sus pares y aliados “Los Combatientes”, “La Insurgencia” y “Sociedad Patriótica”– apuntaron al presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Jorge Salas Arenas, y, en noviembre pasado, al excongresista Yonhy Lescano tras haberse reunido con el jefe de Estado en Palacio de Gobierno.

Aunque los sectores democráticos suelen restarle méritos por su incapacidad discursiva y de construcción de ideas, su innegable capacidad de organización, caracterizada por el secretismo, les ha permitido efectuar incursiones sorpresivas, evitando la filtración de información y la infiltración en sus filas. El líder de “La Resistencia”, Juan Muñico o ‘Jota Maelo’, ha admitido recibir consejería de militares en temas de “inteligencia”.

“Tienen una estructura, una cadena de mando y un órgano de decisión que elige el objetivo al cual atacar”, señala para este informe el ministro del Interior, Avelino Guillén.

El titular de la cartera del Interior dice que los grupos radicales “tienen una intensa actividad de inteligencia, pues realizan seguimiento y vigilancia contra sus objetivos, actúan de manera planificada y, obviamente, reciben asesoramiento de especialistas”.

En una reunión de colectivos de extrema derecha durante la segunda vuelta, Roger Ayachi llegó a exclamar: “¡El llamado que yo hago a ustedes es para apuntar a la construcción de un partido anticomunista! (…) ¡Debemos apuntar a eliminar, a exterminar a todo comunista de nuestra patria!”.

A fines de noviembre, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh) denunciaron penalmente ante las fiscalías de crimen organizado a los líderes de los cuatro grupos –Juan José Muñico Gonzales, Flor de los Milagros Contreras León, Jaime Roselló Torres y Roger Ayachi Soria– por considerarlos parte de una organización criminal que planifica y coordina acciones con el uso de la violencia.

“Son los cabecillas de diversos colectivos que realizan acciones conjuntas y coordinadas, constituyendo una organización criminal, la misma que a fin de asegurar sus resultados y acciones se subdividen en estos colectivos”, se señala en la denuncia de los organismos de derechos humanos.

Humberto Abanto, el abogado del imputado más mediático, Juan Muñico, responde que “la jurisprudencia del tribunal penal internacional para la antigua Yugoslavia fue muy clara en señalar que el simple discurso de odio no configura delito de persecución discriminatoria. Hay una calificación exorbitante y exuberante, buscando atemorizar, me imagino, quienes políticamente encuentran condenables en su punto de vista”.

El anexo de la denuncia presentada por las dos ONG de derechos humanos contiene información interesante sobre los principales integrantes de los grupos, sus conexiones y principales acciones. Faenas que en los últimos tiempos han escalado en intensidad y agresividad.

Organizaciones de Derechos Humanos denunciaron a los líderes visibles de los grupos de ultraderecha.

“Ahora estamos en una segunda gran etapa, en la cual se están movilizando en agravio de aquellos políticos que han expresado su discrepancia con la vacancia del presidente Castillo”, sostiene el ministro Guillén.

El citado anexo también documenta los antecedentes policiales (principalmente, denuncias por maltrato psicológico y alteración del orden público) y la militancia de algunos de los miembros de los grupos en cuestión. Muchos no tienen afiliación política, pero los que la tienen están inscritos en Fuerza Popular, detalle que va de la mano con sus orígenes y sus acciones.

“Tienen varias etiquetas, pero al final son lo mismo. Afirman rechazar el comunismo, pero no toleran una idea discrepante a la de ellos”, manifiesta Guillén.

Abanto plantea esta respuesta: “Mire cómo se aplaudió el lanzamiento del cono a Carlos Tubino, cómo se aplaudió el insulto a mi persona en la vía pública, cómo se aplaudió el acoso en la casa de Humberto Ortiz Pajuelo. Eso también demuestra una actividad sistemática, constante y permanente desde la época en que se dejaban bolsas de basura en la casa de Martha Chávez”.

Rasgos neofascistas

En una extensa entrevista brindada al portal de investigación periodística Epicentro Tv, el jefe de “La Resistencia”, ‘Jota Maelo’, confesó que buscaba convertir a “La Resistencia” en un partido político. Tiene el nombre, el símbolo –un león al ataque bajo el lema “dios, patria y familia”–, conexiones políticas, pero aún no las ideas ni el contenido ideológico.

En la misma entrevista, Muñico se asumió de ultraderecha al igual que su socio en la protesta callejera –también en entrevista con Epicento Tv–, el profesor Roger Ayachi, líder de “Los combatientes”. De ultraderecha y anticomunistas, así se definen.

Por sus características y actitudes violentas, el historiador Tirso Molinari considera que se les puede referir como “grupos terroristas de extrema derecha”.

En una reunión de colectivos de extrema derecha durante la segunda vuelta, Roger Ayachi llegó a exclamar: “¡El llamado que yo hago a ustedes es para apuntar a la construcción de un partido anticomunista! (…) ¡Debemos apuntar a eliminar, a exterminar a todo comunista de nuestra patria!”.

Por su macartismo, sus críticos los tildan de “fascistas” como los movimientos neofascistas de Europa, Estados Unidos y Brasil. No obstante, el historiador del fascismo en el Perú, Tirso Molinari, aterriza las ideas.

“Tienen características en común: son racistas, anti-inmigrantes, anti-izquierdistas, se les puede señalar de populismos de extrema derecha y, en algunos casos, de neofascismo. Pero el profesor Emilio Gentile [historiador italiano, estudioso del fascismo] recomienda tener cuidado con las tipificaciones”, dice el historiador.

Indudablemente, se trata de movimientos de extrema derecha muy intolerantes, que aceptan las reglas de juego de la democracia, pero con una seria limitación. “Desconocen las instituciones de la democracia y eso compatibiliza con el fascismo tradicional, pero no tienen una clara posición ideológica más allá de su macartismo. Para que se conviertan en organización neofascista, requeriría de una organización política extremista. La intolerancia, el macartismo y la violencia simbólica no son suficientes. Lo que hay son rasgos neofascistas”, precisa el profesor Molinari.

Para el historiador, el drama de la violencia terrorista de Sendero Luminoso y el MRTA puede trasladarse al extremo opuesto y, de pronto, hacer aparecer un grupo terrorista de extrema derecha. “¿Por qué no?”, se pregunta.

Una renovada simpatía por el fascismo no sería novedad en el Perú. Hace noventa años, surgió la Unión Revolucionaria, partido que admiraba la figura de Benito Mussolini y que llegaría a tener parlamentarios, diarios nacionales a su disposición y hasta milicia armada para enfrentar el “aprocomunismo”. Y, hace ochenticinco años, en 1936, quedó segundo en las elecciones generales. El resultado de la Segunda Guerra Mundial cambió su suerte.

Así que hoy, tras un conflicto armado que duró veinte años y con un partido político extremista cuyo líder fue denunciado por azuzar la violencia (“¡muerte a Cerrón! ¡muerte a Castillo”), no sería extraño que se estén gestando las condiciones para un resurgimiento de nuevas formas de fascismo.

Nuevos actores: los militares

En este escenario, surgieron en la última campaña electoral nuevas agrupaciones “anticomunistas” creadas exclusivamente por oficiales de las Fuerzas Armadas en situación de retiro. Las principales son “Arica no se rinde”, integrada por ex integrantes del Ejército; “Brigada Angamos”, de la Marina; y, “Zarumilla Fuerza Azul”, de la Fuerza Aérea del Perú.

Los militares le pusieron mayor énfasis a su activismo durante la segunda vuelta para evitar el triunfo del candidato Pedro Castillo, quien era la reencarnación –según ellos– del terrorismo de Sendero Luminoso. Actualmente, al lado de “La Resistencia” y compañía, marchan para exigir la vacancia del presidente Castillo, a cuyo gobierno consideran el nuevo “enemigo”.

Durante la última campaña electoral aparecieron agrupaciones conformadas por ex miembros de las fuerzas armadas.

La historiadora militar Carla Granados estudia este fenómeno. Desde Francia, en donde radica por sus estudios de doctorado, señala que se debe tener en cuenta que las asociaciones de veteranos del conflicto surgen con el proyecto de los hermanos Antauro y Ollanta Humala. Ese fue el comienzo.  

“Luego, el movimiento siguió su curso sin Antauro y sin Ollanta. De ser izquierda radical, ultranacionalista, hubo una recomposición de veteranos por lo que significa Pedro Castillo e, internamente, los veteranos que antes eran pro Antauro se dividieron; ahora escuchan a la derecha o la derecha está buscando tejer redes clientelares con ellos”, apunta.

Es preciso distinguir entre los grupos de veteranos oficiales y los de veteranos licenciados de tropa. La reciente campaña electoral representó un punto de quiebre para muchos.

“Es en ese momento que cambia el debate político en torno a la derecha y la izquierda, la izquierda que enarbola Vladimir Cerrón. Allí es el punto de quiebre. Las divisiones de veteranos por clase se empezaron a quebrar. Hay un discurso patriótico, ultranacionacionalista, posguerra que los une frente al enemigo interior que encarna Pedro Castillo”, analiza Granados.

Sobre Renovación Popular de López Aliaga, Granados considera que es “un partido político-militar, porque el segundo hombre fuerte –quien estoy segura que lo ha influenciado mucho en su retórica– es el almirante Montoya. Diría que es un partido político-militar en la retórica, en la forma y en su tendencia de ultraderecha”

Ello, pese a que en las asociaciones de excombatientes hay licenciados que acompañaron a Antauro Humala en el Andahuaylazo y luego estuvieron en el Baguazo. “Y si muchos ahora apoyan a los movimientos radicales de derecha, no son de derecha; son ultranacionalistas que surgieron en contra del enemigo interior, contra lo que significa una amenaza terrorista”, explica.

El ultranacionalismo es consecuencia de una guerra y nosotros la tuvimos. La retórica de un veterano de guerra contraterrorista es que ellos vencieron y, además, refundaron la democracia en el país”, comenta.

Precisamente, una de las características del fascismo es el ultranacionalismo. Aunque eso no convierte a grupos como “Arica no se rinde” en fascista, sí es un factor clave en la comprensión del fenómeno.

“Si existe este ultranacionalismo no es por influencia extranjera, sino como consecuencia de que el país nunca debatió qué pasaría con los veteranos a quienes no se les cumplió sus derechos, sus reparaciones, su reincorporación a la vida civil digna”, cuestiona Granados.

Advierte que “si la democracia sigue así, no me sorprendería que surja un líder. Hoy Antauro está preso, pero sale de la cárcel y les aseguro que, así como están surgiendo movimientos radicales de ‘derecha’, todos los que están dispersos se van a unir con él”.

Su análisis no niega que haya una organización que posiblemente abrace las ideas fascistas. “Yo no dudo que aquí, a nivel individual, por ejemplo, (el congresista Jorge) Montoya, (Rafael) López Aliaga y ciertos actores políticos sientan y reconozcan que son fascistas, que odian, que son superiores por raza, por clase, a otros. Es posible”, señala.

Sobre Renovación Popular de López Aliaga, Granados considera que es “un partido político-militar, porque el segundo hombre fuerte –quien estoy segura que lo ha influenciado mucho en su retórica– es el almirante Montoya. Diría que es un partido político-militar en la retórica, en la forma y en su tendencia de ultraderecha”. “Por eso, mi hipótesis es que la guerra contraterrorista continúa a nivel político”, concluye.

Hoy, en el objetivo “anticomunista” y “antiterrorista”, los grupos militares han confluido con los civiles, como “La Resistencia”.

Volviendo a “La Resistencia”

“He conversado con el señor Muñico para invitarlo a recapacitar sobre la necesidad de tomar distancia de prácticas perversas establecidas contra los que él entiende que son sus adversarios políticos”, confiesa para este informe el abogado Humberto Abanto.

-¿Qué respuesta recibió?, le preguntamos

“Que va a reflexionar sobre el tema”, responde.

Luego, la entrevista continuó:

-¿Está en proceso de reflexión?  

-Yo creo que sí, pero no producto de la denuncia [de los organismos de derechos humanos], porque sería terrible que las personas sean inducidas a cambiar su conducta a través de amenazas o del ejercicio abusivo del derecho a denunciar.

-¿Cree que las acciones de “La Resistencia” se enmarcan en la protesta pacífica?

-Se enmarcan dentro de lo que es el discurso acerbo. Y el discurso acerbo, según la doctrina de los más altos tribunales de derechos humanos, en materia política, está permitido. Mientras no se pase a la acción, mientras no se ejerza violencia, el debate político está permitido, lamentablemente, en esos extremos. No se debería caer en él, no, desde mi punto de vista.

Hasta hace poco, los grupos extremistas se movían en una delgada línea. Hoy, una fiscalía de crimen organizado podría cambiar su suerte si decide que Muñico y sus aliados son parte de una organización criminal. Por lo pronto, un proceso de reflexión no vendría nada mal. El país no soportaría extremismos de ningún tipo.