Edición N° 29/05/2021 Reportaje

Piura durante la pandemia: entre el abandono y la frustración

Andrea Khalil

Por: Andrea Khalil

Periodista del diario El Tiempo en Piura

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Un día que no olvidaremos: 25 de abril de 2020. Un video transmitido a nivel nacional dejaba en ridículo a todos los piuranos: decenas de personas formaban una enorme cola en los exteriores de un negocio del distrito de Castilla para comprar cervezas. En plena cuarentena, los ciudadanos portaban varias cajas vacías, incluso apiladas, para adquirir la bebida. El escándalo condujo a que, al día siguiente, el por entonces presidente Martín Vizcarra les llamara la atención en su habitual mensaje a la Nación.

Vergonzoso, sí, pero ¿Alguien preguntó si se trataban de compras de mayoristas? ¿Alguien preguntó sobre la autorización del Ministerio de la Producción para comprar alcohol? O, lo más importante, ¿quién se percató de que en Piura estas no eran las únicas colas que se formaban?

“Mientras esperábamos para recargar los balones de oxígeno, otra gente de la cola se enteraba que sus familiares ya habían muerto. Escuchaba sus gritos y su llanto. Era como estar en una guerra”, contó el párroco de San Lorenzo Mártir (Cruceta), Jorge Olaya.

Una semana antes, al eclesiástico le había llegado la noticia de que sus padres, quienes vivían en Talara, estaban delicados de salud, por lo cual se movilizó a dicha provincia donde la situación  del abastecimiento de oxígeno era aún más crítica que en Piura: “En el hospital, me dijeron que mi papá necesitaba oxígeno con urgencia. Un amigo me ayudó a llegar a Piura y me enteré de todo este mercado de venta de balones. Habían varios números en las redes sociales, pero muchos no respondían”, nos narró.

Hablemos de precios. Lo más barato que se lograba encontrar un balón de 10 m³ (el más grande) era 4.200 soles, pero en general se terminaban adquiriendo entre 6.800 soles e, incluso, 7.600 soles dependiendo de dos factores clave: el tipo de distribuidor, pero, sobre todo, el nivel de desesperación de los familiares.

Aunque ha mejorado el sistema de salud, todavía sigue siendo uno de los peores del país.

“Al final, el hospital de Talara era el que nos daba los balones para que nosotros viéramos cómo llenarlos. Pero tampoco en Talara había oxígeno. Fuimos a Oxyman, por ejemplo, pero muchas productoras no trabajaban con personas naturales, solo que en un momento lo abrieron por la emergencia. No era posible abastecer a tanta gente y colapsó ese sistema de venta”, afirmó el párroco Jorge.

La lucharon hasta el final, pero su padre no resistió. El hombre de fe tuvo que rezar por dentro, pues también su madre y hermano menor se habían contagiado.

13 personas que luchaban contra la COVID-19 en el Hospital II de Talara fallecieron porque se acabó el oxígeno”.

Esta historia nos la contaron hace ya un año, ¿qué ha cambiado desde entonces? El primer caso en la región se reportó el 15 de marzo de 2020, fecha en la que el oxígeno escaseaba y prácticamente no había camas UCI -solo había cinco en la región-. Ahora ya existen diversas plantas de oxígeno, por iniciativa pública o privada, en Sullana, Piura, Huancabamba y Paita, y próximamente se instalarán otras en Talara, Ayabaca y Sechura; y siete isotanques (Sullana, Piura, Talara, Morropón, Paita y Sechura). Además, están habilitadas 132 camas UCI y más de 1.400 camas de hospitalización; más de 80 ambulancias para atender la emergencia; ultracongeladoras para las vacunas con una capacidad de 250 mil dosis; y 223 equipos de respuesta rápida.

Aparte de los hospitales de EsSalud, del Ministerio de Salud (Minsa) y de las clínicas privadas (que incluso han inaugurado nuevos espacios), están en operación 28 centros de salud I-4 y 15 I-3 para atender pacientes COVID-19, los cuáles estuvieron cerrados durante el comienzo de la pandemia. Es verdad que el sistema de salud ha crecido notablemente, pero sigue siendo uno de los peores del país y no ha podido contener la pandemia que alcanzó un nuevo pico el abril pasado.

De acuerdo a la sala situacional de la Dirección Regional de Salud (Diresa), se tuvo tres picos importantes desde el año pasado: en julio, hubo 17.106 casos; en setiembre, 14.801; y, en abril de este año, 12.202. En cuanto a los decesos, el pico más importante fue en junio del 2020 con 648, lo que implicó un promedio de 22 muertes diarias; luego, las defunciones empezaron a disminuir hasta alcanzar un nuevo pico el mes pasado con 509 piuranos caídos por esta enfermedad, es decir, 17 muertes por día. Hasta el pasado 17 de mayo, se reportaba un acumulado de 109.735 casos y 4.389 fallecidos en toda la región.

¿Por qué ocurrieron todos estos casos? Veamos las razones.

Errores que costaron miles de vidas 

El Gobierno Regional distribuyó paneles en los que induce a la ingesta de ivermectina.

Aunque el representante del Colegio Médico de Piura, Julio Barrena, reconoció que la estrategia de fortalecer el primer nivel de atención había dado buenos resultados al descongestionar los hospitales, resaltó que los cercos epidemiológicos no se han implementado de manera efectiva hasta la fecha. Adicionalmente, tampoco se hizo un control estricto del aislamiento domiciliario, ni se les dio apoyo alimentario a las familias en cuarentena, por lo cual se vieron forzadas a salir para ganarse el día.

“La cuarentena sirvió, pero los bonos provocaron nuevos focos de contagio, los padrones no tenían información exacta y hubo mucha corrupción de por medio. Trabajamos demasiado tiempo con las pruebas rápidas que no eran efectivas para detectar la enfermedad tempranamente. La Diresa demoraba mucho en distribuir los EPP y solo los entregaba rápidamente en los mismos centros de salud cuando sabía que el Minsa vendría a supervisar los almacenes”, comentó el médico.

Entonces, ¿cómo se van a elaborar estrategias para combatir la pandemia cuando no se conoce la realidad? Esta fue y es una de las principales interrogantes, pues tenemos un imperfecto manejo de la sala situacional (h ay regiones, como La Libertad, que arrojan salas de 40 páginas, mientras que la piurana es una lista única que no distingue distritos ni grupos etarios)[1].

Es evidente que, si no se conoce la tendencia real de la enfermedad, no se pueden hacer proyecciones -por ejemplo, de cuánto oxígeno se necesitará- y, por ende, tocará apagar incendios en lugar de prevenirlos. Un factor que ha contribuido al subregistro es que la aplicación de pruebas disminuyó este año y, mientras menos pruebas, menos casos: en marzo y abril se tomaron unas 550 muestras por día (menos de la mitad de enero y febrero) y en mayo cayó a 157.

A esto, se le suma un mal manejo de la campaña de comunicación, pues se ha llegado a promover el uso de fármacos descartados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) [2]; y un lento proceso de vacunación por las escasas dosis que envía el Ejecutivo. En efecto, de las 25 regiones del Perú, Piura se encuentra en el puesto 19 (cantidad de vacunas por habitante) con un avance del 1,27% al 18 de mayo, lo que implica 26.081 piuranos vacunados con las dos dosis, de 2’047.954.

“Si Lima no es el Perú, Piura tampoco es el Perú”, fueron las desafortunadas palabras del presidente Francisco Sagasti al responder a los periodistas sobre las insuficientes vacunas el pasado abril, lo que conllevó a ser considerado persona no grata. De las 40 mil anunciadas por Diresa, solo llegaron 9.360.

Todo esto se añade al poco entendimiento de las autoridades locales a resolver lo inmediato y el rosario de corrupción en la administración pública que viene desde mucho antes de la pandemia, y seguramente se quedará cuando pase esta crisis sanitaria.

Irresponsables e irregulares

De las 40 mil vacunas anunciadas inicialmente por Diresa, solo llegaron 9,360.

El mes pasado vivimos una nueva tragedia: 13 personas que luchaban contra la COVID-19 en el Hospital II de Talara fallecieron porque se acabó el oxígeno. Los pacientes habían llegado en estado crítico al hospital con la esperanza de superar la enfermedad. Lo que se conoce es que el isotanque de diez toneladas de oxígeno líquido medicinal se quedó vacío. A razón de ello, el presidente de la Junta de Fiscales Superiores de Sullana, César Aguilar, informó el inicio de una investigación preliminar indagatoria para conocer si hubo negligencia y, de ser el caso,  identificar a los responsables.

En el marco de la emergencia por el coronavirus, se abrieron, además, otras investigaciones entre las que figuran las hechas contra el gobernador Servando García y el director del hospital Santa Rosa, Edwin Chinguel, por el requerimiento de 31 ventiladores cuando solo se adquirieron tres de ellos. Asimismo, sobre García también recae la presunta compra irregular de 100 mil mascarillas y la acusación por los delitos de peculado y colusión. También, se le cuestionó por un presunto proselitismo político debido a los colores de las mascarillas, similares a su movimiento político Fuerza Regional.

Así, también figuran otras investigaciones a funcionarios de la Macro Región Policial Piura-Tumbes por la compra irregular de casi un millón de soles en utensilios de aseo y limpieza con la empresa minorista Santimor Inversiones EIRL, y la falsificación de la firma de un funcionario del hospital de Chulucanas para la compra de equipos e insumos. Por otro lado, el año pasado la Fiscalía abrió investigación a los alcaldes de los distritos de El Tallán, Buenos Aires y Veintiséis de Octubre por haber comprado canastas básicas sobrevaloradas en el marco de la ayuda entregada durante la cuarentena de abril.

¿Cómo así hay tanta corrupción? Quizá sea porque es una región a la que ven como un botín comercial.

Una región tan próspera como indolente

El presupuesto programado para Piura es S/7.541 millones y, a la fecha, la Autoridad para la Reconstrucción Con Cambios (ARCC) ha gestionado el financiamiento de S/6.320 millones que ya se encuentran en las unidades ejecutoras

Piura podría ser una de las ciudades más prósperas del Perú. Un ejemplo: el mango a nivel mundial tiene una productividad de 8,6 toneladas por hectárea; Perú tiene 16,9; Israel, el país con mayor productividad, tiene 22,5; pero solamente Piura tiene 23, el más alto del mundo. Adicionalmente, mientras el promedio mundial de la productividad de uva es 10,9 toneladas métricas por hectárea, el Perú tiene 24,7 y Piura tiene 47,9.

Lo que piden los piuranos es que los candidatos lleguen a un consenso con el Congreso para poder elaborar una mejor Ley de Promoción Agraria que permita ampliar la frontera agrícola”

Después de la estricta cuarentena del 2020, se han reactivado con éxito la pesca, los congelados (liderados por la pota) y el agro (por las frutas), los cuales poseen un potencial asombroso para la exportación; pero también tenemos otro frente importante que es el de hidrocarburos, más aún ahora que se ha empezado a masificar el gas en abril y que estamos próximos a la culminación de la refinería de Talara.

¿Y por el lado de la inversión pública? Los proyectos de la Autoridad para la Reconstrucción Con Cambios (ARCC) equivalen a casi la mitad de todo el presupuesto estatal que llega a la región e incluye colegios, hospitales, drenajes pluviales, calles y veredas, y el manejo integral del río Piura. El presupuesto programado para la región es de S/7.541 millones y, a la fecha, la ARCC ha gestionado el financiamiento de S/6.320 millones que ya se encuentran en las unidades ejecutoras (obras culminadas, en ejecución, en proceso de contratación y en estudios), lo que representa un avance financiero del 84%. De este dinero, ya se han devengado S/3.312 millones, es decir, un avance de 44%.

Por otro lado, el presidente de la Cámara de Comercio, Javier Bereche, explicó que el PBI de Piura es de S/20 mil millones de soles y, antes de la pandemia, crecía 3,9% cada año. Esto es más que Trujillo (3,7%) y más que Tumbes (3,2%), por lo que es la región del norte que más ha crecido en los últimos diez años. Esto ha sido gracias al sector agropecuario, la construcción y la manufactura (que va de la mano de la industrialización), lo que la ha convertido en la cuarta región que más aporta al PBI nacional. Sin embargo, a causa de la crisis sanitaria, Piura tuvo una reducción de -10,6%, mientras que todo el Perú decreció -11,1%.

No obstante, también es importante destacar cómo nos encontramos en 2021: en el primer bimestre, el sector agropecuario está en -5,1% (hubo menos producción de mango); en la pesca creció un 197% por la mayor disponibilidad de pota; en manufactura aumentó 55,6% respecto a enero-febrero del 2020; en hidrocarburos se redujo en -16,4% por la menor perforación de pozos; mientras que en construcción subió en 32,4%; la inversión pública, 12,2% por los proyectos de la ARCC; en exportaciones -2,7% respecto al año pasado.

“La inversión extranjera no está llegando aquí. Si antes querían meter dinero en uva, arándanos, pimiento, palta, en alguna planta procesadora, hoy no lo están haciendo. Nadie está poniendo dinero porque todos están esperando a ver qué pasa. Y los piuranos que invertían en su misma región tampoco lo están haciendo. Gane quien gane, no creo que el modelo económico del Perú cambie en menos de cuatro años, porque el cambio de la Constitución no se hace de un día para otro”, comentó Bereche.

Lo que piden los piuranos es que los candidatos lleguen a un consenso con el Congreso para poder elaborar una mejor Ley de Promoción Agraria que permita ampliar la frontera agrícola; ¿alguno [de los candidatos] ha hablado de la Reconstrucción? Ninguno. Desde la primera vuelta electoral, no se sabe qué pasará con esos proyectos pese a que la región está bajo la constante amenaza de un fenómeno El Niño que tan solo en 2017 provocó pérdidas de 387 millones de dólares. Finalmente, se ha pedido que se respete la Constitución, pues Piura depende de la inversión privada en pesca, agroexportación, hidrocarburos.

Apoyo naranja… ¿hasta el final? 

No es un secreto la histórica simpatía que tiene la región al fujimorismo.

Con todas las limitaciones impuestas por la pandemia del coronavirus, la campaña electoral de la primera vuelta pasó casi desapercibida: por un lado, no solo hubo restricciones para el desarrollo de las actividades de los aspirantes a Palacio, sino que los piuranos estaban más concentrados en salir de la crisis económica y, por otro lado, la excesiva oferta de 18 candidatos presidenciales no les hacía la mayor ilusión.

Estando así las cosas, optaron por lo ya conocido: Fuerza Popular y Alianza Para el Progreso (APP), que son los partidos fuertes en la región. No es un secreto la histórica simpatía que tiene la región al fujimorismo, aunque en los últimos años el partido de César Acuña también ha logrado ganarse su espacio (dos congresistas). Quizá esto también tenga que ver con las presuntas vinculaciones del gobernador Servando García con APP, hasta el punto de que en el Gobierno Regional se tiene a varios trujillanos apepistas (como el gerente general, Jesús Torres) o que el propio hermano de la autoridad regional, Manuel García, estuviera postulando por este partido (y ganó una curul).

El pasado 27 de abril se divulgó un audio en el que la virtual congresista naranja, Mary Cruz Zeta, convocaba a sus simpatizantes para sabotear las actividades de Castillo en la región (…) el mismo día en el que simpatizantes de Perú Libre agredieron a un periodista del diario La Hora”

Respecto al partido naranja, el historiador Pavel Elías apuntó que el apoyo de los piuranos al fujimorismo se ha reducido: mientras que, en los comicios de 2016, Keiko Fujimori tuvo un apoyo del 50% – y colocó cinco parlamentarios –; en esta ocasión, solo alcanzó un 24,8% (fue la más votada), por lo que sólo ubicó tres congresistas. Esto quizá se deba a la fragmentación de la derecha, pues Piura también ha votado por Rafael López Aliaga (9,5%) y Hernando de Soto (9,1%). Aunque la región se ha pintado de naranja en los últimos procesos electorales, si analizamos la votación por provincia, vemos que el núcleo duro de la lideresa política se ubica en la costa. “En realidad es la costa la que vota por Keiko, salvo algunas zonas rurales de Sullana”, subraya Elías.  “En 2011, Ayabaca y Huancabamba votaron por Ollanta; en 2016, por Mendoza; y ahora, por Castillo. La sierra es más de izquierda”.

¿Cómo es que Keiko ha logrado tener un núcleo duro de adeptos en la costa? Ha habido una evolución, pues su aceptación ha bajado luego de la performance que tuvo el Congreso disuelto de mayoría fujimorista; pero, sin duda, la gran acogida de Fuerza Popular se debe a la memoria de Alberto Fujimori, quien fue muy populista durante su mandato. En efecto, el golpe del 5 de abril de 1992 tuvo apoyo de los piuranos, quienes – como la mayoría en el país – estaban cansados de la clase política (aunque el problema perdura hasta ahora). Aquí la herencia positiva del fujimorismo ha pesado más que la negativa en la medida en que ofreció soluciones  tangibles, como colegios y ejecución de obras para evitar el desborde del río.

“Me decía un amigo de Bellavista, en Sechura, que Fujimori les puso luz eléctrica; antes de él, nadie se había preocupado por eso. Luego, en el fenómeno El Niño del 98, en el que se cayó el puente Bolognesi, tenemos la memoria de Fujimori, con sus botas para la lluvia, con su casco, trabajando con los piuranos. Así era su gobierno, populista, con intención de captar el fervor popular. En Piura, el efecto de esto no solo fue inmediato, sino que perduró en el tiempo, y Keiko lo pudo captar en sus postulaciones a la Presidencia. Y quizá también se deba al trabajo articulado, muy asistencialista, de sus congresistas, que han estado representando a Piura desde 2011”, explicó Elías.

Sí, es cierto que los piuranos han sido juzgados por otras regiones del país -que tienen un fuerte sentimiento antifujimorista- por el constante apoyo a Fuerza Popular, pero todo indica que volverán a recibir críticas: el experto en procesos electorales, Oscar Tuesta, estimó que la costa seguirá siendo de la candidata naranja (aquí no se olvida a Alberto y se espera que la hija continúe lo que hizo su padre), que el voto de la sierra -que apoya a Pedro Castillo- no será suficiente para cambiar de camiseta. En todo caso, estamos próximos a comprobar esta preferencia el domingo 6 de junio.

Despertando para la segunda vuelta

La jornada de votación durante la primera vuelta no tuvo mayores inconvenientes, aunque sí hubo algunos errores logísticos que se espera no se repitan.

La jornada de votación durante la primera vuelta no tuvo mayores inconvenientes, aunque sí hubo algunos errores logísticos que se espera no se repitan.

La primera vuelta transcurrió sin mayores incidentes, más allá de los propios problemas de los protocolos sanitarios que recién se iban a estrenar. Lo que parecía un beneficio para los piuranos vulnerables terminó por afectarlos, pues apremiaron los contratiempos por la ausencia de los miembros de mesa (por ejemplo, en los colegios Almirante Miguel Grau y San Miguel, las últimas mesas se instalaron pasadas las 11 a.m.); circunstancia que se repitió en distintos locales de votación e, incluso, los mismos adultos mayores tuvieron que integrar las mesas. Otros inconvenientes se dieron por mala información: por ejemplo, quienes debían sufragar en la I.E. 162 “Jesús Divina Misericordia” pasaron un momento de confusión porque la ONPE brindó una dirección equivocada.

Probablemente, estos errores se corrijan para la segunda vuelta, la cual está demostrando ser muy distinta. Se observa un ambiente mucho más agresivo, a diferencia de la primera, sobre todo en ataques contra el candidato Pedro Castillo de Perú Libre. El pasado 27 de abril se divulgó un audio en el que la virtual congresista naranja, Mary Cruz Zeta, convocaba a sus simpatizantes para sabotear las actividades de Castillo en la región: “Los quiero a todos en el Parque Infantil, no vamos a permitir que el señor Pedro Castillo ingrese tan fácil a Piura”, mismo día en el que simpatizantes de Perú Libre agredieron a un periodista del diario La Hora, quien estaba transmitiendo en vivo una gresca en el mitin de Castillo. Además, el 8 de mayo se organizó una caravana vehicular para exigir que se respete la democracia y para decirle “no al comunismo”. No obstante, también es cierto que por las calles vemos a piuranos, sobre todo jóvenes, caminando con camisetas que dicen: “Fujimori nunca más”.

Ya sea que Piura mantenga su color político o lo cambie, tocará exigir a los candidatos que aboguen por una mejor Ley de Promoción Agraria, que digan qué pasará con esos proyectos de la Reconstrucción y con el convenio Gobierno a Gobierno. Adicionalmente, exigir que se respete la Constitución y que se tomen en serio la descentralización, ya que los profesionales piuranos merecen ser escuchados por la clase política; y, definitivamente, se necesitan muchas más vacunas, pues, mientras Piura es el segundo departamento más poblado del país, la percepción general es que no están recibiendo las suficientes vacunas.

Piura quiere un cambio, para algunos estará representado por Pedro Castillo y, para otros, por Keiko Fujimori; sin embargo, independientemente de quien gane la contienda, no podemos olvidar que la región solo será grande si todos ponen el hombro.


[1] El Gobierno Regional de La Libertad elabora reportes de la situación epidemiológica de la región. Aquí se considera la situación mundial y del Perú respecto a la COVID-19; la incidencia de casos y de letalidad por regiones; los casos confirmados de COVID-19 por cada distrito de La Libertad; comparaciones de casos entre el año 2020 y el 2021; casos e incidencia por provincia; casos según sexo y decenios de edad; casos según etapas de vida; tendencia de los casos; sintomatología más frecuente; entre otros indicadores. Conocer dicha información, de manera detallada, permite tomar mejores decisiones respecto al manejo de la pandemia, pues se tiene mayor cercanía a la realidad, como qué grupo es el más afectado, cuál es la tendencia de contagios o qué distritos requerirían aislamiento.

[2] El Gobierno Regional de Piura ha colocado paneles en distintos puntos de la region, con los cuales promueve el uso de ivermectina, medicina que ya ha sido descartada por la OMS para el tratamiento del coronavirus. Los paneles señalan: “El Covid mata. Toma ivermectina”, mientras que en letras pequeñas se agrega: “Bajo receta médica”. Esto podría incitar a la automedicación.