Por Laura Rivera (*)
El último 5 de febrero el Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la PUCP (IDEHPUCP) presentó el libro Fortaleciendo puentes de comunicación en espacios de memoria: los casos ANFASEP y ANFADET. Esta publicación es el resultado de una investigación realizada por los comunicadores Álvaro Miñan y Ana Karen Zamalloa en el marco del proyecto Fortaleciendo el camino de la memoria y la paz: Rutas por la Memoria, el cual se desarrolla con el apoyo de la Red Unidas y la Cooperación Alemana – GIZ.
El estudio analiza las prácticas comunicativas de dos organizaciones fundamentales en la defensa de la memoria histórica del Perú: en Ayacucho, la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP); y, en Lima, la Asociación Nacional de Familiares de Asesinados, Desaparecidos, Ejecutados Extrajudicialmente, Desplazados y Torturados (ANFADET). Ambas asociaciones han desempeñado un papel crucial en la defensa de la verdad, la justicia y las garantías de no repetición. Sus espacios de memoria, el Museo de la Memoria «Para que no se repita» en Ayacucho y la Casa de la Memoria Viva en Huachipa, son testimonios de la lucha por la dignidad de las víctimas.
“Para el IDEHPUCP, la publicación de este libro tiene un significado especial, pues lo conecta con su razón de ser”, señala Salomón Lerner Febres, presidente emérito del instituto, quien recuerda que el IDEHPUCP nació con la misión de acompañar a las organizaciones de víctimas en su búsqueda de justicia tras el trabajo de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. “Hoy, más que en los últimos 20 años, la verdad, la memoria y la causa de los derechos humanos están bajo ataque. La alianza entre el gobierno y el Congreso busca devolver al país a una época de intolerancia, negación e incluso justificación de los peores crímenes de Estado. Frente a estos intentos, el esfuerzo de organizaciones como ANFASEP y ANFADET es imprescindible, y hay que calificarlo como un acto de valentía que todos debemos aplaudir”, añade Lerner Febres.
El arte de la comunicación
El estudio revela que ANFASEP percibe una creciente indiferencia y hasta rechazo por parte del gobierno central y local en un contexto político que ha vuelto más adversa la lucha por los derechos humanos. Sin embargo, la Asociación tiene un objetivo primordial: transmitir la memoria a las nuevas generaciones de niños, niñas y adolescentes para no olvidar la historia y no repetirla. Es por ello que han tomado la iniciativa que contar su historia a través de medios digitales como TikTok e Instagram.
«Las autoridades nos han creído recién a partir del trabajo de la CVR. Ahora estamos preocupados con la ley de impunidad. Nuestra preocupación en la organización es buscar la verdad, la justicia y la memoria. Tenemos que preservar eso para los jóvenes, no podemos olvidar lo sucedido. En este libro se va a mantener lo que hemos vivido”, destaca Juana Carrión, presidenta de ANFASEP, sobre la importancia de preservar la memoria.
ANFADET, por su lado, ha priorizado el trabajo con sus miembros, exmiembros, y familiares de desaparecidos, ya que los fundadores —en su mayoría adultos mayores—, han reducido su participación activa. A nivel comunicacional, la asociación combina medios tradicionales como el boca a boca, el perifoneo y las asambleas, con herramientas digitales. No obstante, el estudio señala que la falta de una persona especializada en comunicación complica la gestión de su mensaje hacia el exterior.
«Pensábamos que en 10 o 15 años íbamos a lograr una reparación integral. Han pasado ya 24 años y la reparación no ha llegado. Pero eso no significa que no hayamos luchado. Es la primera vez que la directiva de ANFADET está conformada por hijos de desaparecidos. Aunque el camino es largo y cansado, sabemos que debemos continuar”, añade Luyeva Yangali, presidenta de ANFADET.
“Rutas de la memoria” no solo documenta las experiencias de ANFASEP y ANFADE; también plantea cómo mejorar las estrategias de comunicación para fortalecer el impacto de estos espacios de memoria. Según Iris Jave, investigadora del proyecto, uno de sus logros más importantes fue precisamente elaborar y articular una ruta de la memoria. “Hemos identificado 133 lugares de memoria activos alrededor de todo el país, sin embargo, no necesariamente están conectados. Queremos comenzar a consolidar esos vínculos”.
En este punto, los autores del libro señalan que lo más importante del proyecto es entender la memoria como un acto de comunicación. «Es a partir de las prácticas comunicativas que entendemos cómo se construye la memoria en el país. La memoria es un acto de comunicación sobre el cual se generan interacciones e intersubjetividades a partir de las cuales se explica cómo se entiende esta memoria y se encuentran nuevas formas de narrarla «, dice Álvaro Miñan, coinvestigador y coautor del libro. «Este libro y sus narrativas en torno a la memoria surgen desde las personas con las que hemos trabajado. Partimos de sus experiencias e historias. Eso, para hacer comunicación, es muy importante», añade Ana Karen Zamalloa, asistenta de comunicación y coautora del libro.
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(*) Prensa IDEHPUCP.