23/06/2020

[Amigos con Derechos] El caos en las entidades dificulta el trabajo de los periodistas

A más de cien días de declarada la cuarentena en el país, la población exige mayor claridad en la información que el gobierno brinda de manera pública. ¿Cuántos muertos realmente hay en el país producto del COVID-19? ¿Qué sucede con las compras de productos y equipos sanitarios? ¿Se ha actualizado la información en las regiones?

Muchas de estas preguntas se las han planteado los medios de comunicación desde el inicio de la pandemia. En el episodio 09 de Amigos con Derechos de la temporada, se conversó con tres periodistas de investigación sobre qué tan complicado ha sido obtener información pública relevante y qué tan correcta ha sido la manera en que el gobierno la ha dado a conocer.

En el primer bloque, el periodista y docente PUCP Ghiovani Hinojosa considera importante que el Estado difunda un portal con la sala situacional. Destaca el acceso a datos abiertos, donde encuentra, por ejemplo, el sistema informático de defunciones. “Digamos que hay una materia prima que puede ayudar al periodista si le interesa trabajar el tema”, indica.

Sin embargo, considera que el gobierno a pesar de la voluntad de dar información pública, en los momentos más críticos de la pandemia no ha sabido comunicar con claridad todos los datos importantes.

“Diría que el gobierno sí comparte información oficial, pero a su vez encontramos datos contradictorios”. Entre las cifras sobre las que no se tiene claridad resalta el registro de fallecidos en las regiones, el cual no se actualiza con la información oficial. Para el periodista esto se debe a que existen varios organismos y entes que manejan sus propias estadísticas.

Finalmente considera que ha sido un error no permitir que en las conferencias se haga repreguntas. “Las repreguntas han muerto con esta pandemia”, señala.

Sobre los desafíos en el periodismo de investigación, se conversó con Oscar Libón, editor de Convoca.pe. Para Libón lo primero que se ha evidenciado es la desorganización general que han encontrado en las instituciones públicas. En el caso concreto del sistema de salud –señala– no se tiene datos claros y completos sobre cómo se hacen, por ejemplo, los procesos de compra de equipos y materiales para enfrentar la pandemia.

Para el periodista, el que no se obtenga información coherente no solo dificulta el acceso a la información del periodista, sino que induce al gobierno mismo a tomar malas decisiones. “El periodismo de campo comenzó a evidenciar que la realidad era distinta a los números que aparecen de manera oficial”, señala.

Libón también coincide en el divorcio entre la información que la población observa a diario– muertos en las calles y en hospitales – y el actual discurso oficial del estado.

Para la periodista Lupe Muñoz esta pandemia ha generado un gran reto pues no solo tiene que buscar información que ya de por sí es escasa, sino que, al estar limitados por la cuarentena, los periodistas deben utilizar otros métodos de búsqueda de fuentes y datos. “Hemos tenido que esperar más para tener acceso a la información”, menciona.

Indica que un problema que el gobierno no está mirando con detalle es el subregistro de datos que manejan las divisiones regionales, y que el gobierno todavía no ha corroborado.

Finalmente, señala que un problema que tiene el Estado es lo poco amigable que pueden ser sus plataformas de información pública. “Si comparas cómo muestran otros países los datos y los explican, observas que la información que nos entregan es más difícil de depurar”.

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