11/07/2014

La educación en el Plan Nacional de Derechos Humanos: pocos horizontes y menos caminos

Foto 7La educación es un aspecto fundamental en cualquier sociedad que desee ser respetuosa de los derechos humanos y de cualquier país que desee alcanzar prontamente el desarrollo a nivel económico y social. En este sentido, la inclusión de objetivos referentes a la educación en el nuevo Plan Nacional de Derechos Humanos (PNDH) nos permite imaginar un esfuerzo del Gobierno por lograr un mejor nivel educativo en nuestra sociedad.

En este sentido, la educación aparece en tres momentos en el nuevo PNDH. En primer lugar, aparece como un derecho que se debe proteger, asegurar y mejorar de manera general. En segundo lugar, se indica que se debe promover su acceso para ciertos colectivos tradicionalmente discriminados. Finalmente, la educación también se presenta como un vehículo para la difusión de una cultura de derechos humanos en diferentes instancias. Al respecto, es necesario resaltar, como se ha hecho en otros espacios (ver aquí, aquí y aquí) que una de las grandes deficiencias del PNDH es no establecer ni objetivos cuantificables ni indicadores de éxito para todos los objetivos que se plantean. Es así que en el PNDH no existe un número correlativo entre las acciones planteadas y los indicadores señalados. Tal carencia puede llevar a que el PNDH sea solo una manifestación de buenas intenciones y no un verdadero instrumento de políticas públicas que pueda garantizar la vigencia de los derechos humanos en nuestro país.

Con respecto al primer momento en que se identifica el derecho a la educación en el PNDH (como derecho que debe ser protegido), es posible mencionar el “Objetivo Nº 10: Incrementar el acceso a educación de calidad en nuestro país” del Lineamiento 2, cuyas acciones recaen principalmente en el Ministerio de Educación. A este objetivo se le ha trazado como indicador duplicar los resultados aprobatorios de las Encuestas Censales de Educación en las áreas de Comunicación (55%) y Matemáticas (35%). No obstante, se ha prescindido del establecimiento de indicadores intermedios para las acciones planteadas en dicho Objetivo: la acreditación de escuelas, la mejora de sueldo de los maestros y la expansión de los programas de alimentación escolar. Así, parece que nos encontramos con grandes metas de largo aliento pero no se han señalado metas claras para cada acción que se debía tomar.

Un caso similar ocurre con el “Objetivo Nº 18: Fortalecer la educación integral del niño, niña y adolescente en un  ambiente libre de violencia o maltrato” del Lineamiento 3. Este plantea acciones para lograr que la escuela sea un ambiente libre de violencia y que se brinden pautas básicas de educación sexual. En este ámbito solo hay indicadores que buscan disminuir las tasas de embarazo adolescente. No hay indicadores para el cumplimiento cabal de la meta de ofrecer educación sexual y lograr un ambiente sin maltratos.

Con respecto al segundo momento de abordaje del derecho a la educación (derecho al cual deben acceder grupos en situación de vulnerabilidad) se pueden resaltar los objetivos 7 y 22 del Lineamiento 3 que buscan mejorar el acceso al derecho a la educación de los pueblos indígenas y de las personas con discapacidad. ¿Cómo se podrá lograr ello? De los verbos indefinidos utilizados por el PNDH no queda claro qué es lo que se busca exactamente y cómo se articulará con las actuales políticas de educación inclusiva y educación intercultural.

Finalmente, una de las sorpresas agradables del PNDH es encontrar que dentro del primer lineamiento encaminado a la creación de una cultura de derechos humanos se puede ver al “Objetivo Nº 2: Fortalecer los planes de derechos humanos en el sistema educativo”. Este aspecto resulta fundamental en la construcción de una ciudadanía respetuosa de los derechos humanos. Lamentablemente, se encuentra de nuevo la carencia de indicadores y con actividades poco articuladas para el logro del objetivo. Y ello es particularmente grave cuando las acciones del PNDH son exactamente las mismas que las establecidas en el documento Propuestas de Metas Educativas e Indicadore al 2021 del MINEDU. Por tanto, no queda claro el aporte de que un PNDH reitere acciones de un plan sectorial. Adicionalmente, es vergonzoso ver que los indicadores solo establecen como meta que entre el 5% y 15% de funcionarios públicos y personal de las fuerzas del orden conozcan sobre derechos humanos. ¿Cómo se puede asegurar un Estado capaz de combatir la discriminación y asegurar la vigencia de los derechos humanos si solamente el 15% de los funcionarios saben qué son los derechos humanos?

El PNDH traía muchas ilusiones. En el ámbito educativo, podemos afirmar que el Estado Peruano nunca ha sido el alumno más aplicado pero este PNDH, aunque pueda estar lleno de buenas intenciones, no va a generar una mejor nota en el rubro de derechos humanos.

Escribe: Renato Constantino, investigador del IDEHPUCP