09/09/2014

Reconociéndose como sujetos de conocimiento: apuntes desde Azángaro y Huancasancos

IMG_0057En las últimas semanas, se han producido tres hitos importantes en el desarrollo del proyecto Construcción de la paz, memoria, jóvenes y oportunidades educativas que el IDEH-PUCP lleva a cabo desde el 2012, en específico, en su componente memoria en la escuela. Estamos hablando de la realización del primer taller de elaboración de la propuesta pedagógica para el trabajo de la memoria (PP) en Azángaro (Puno), el taller de validación de la PP en Huancasancos (Ayacucho) y la mesa de expertos regionales de Mazamari (Junín).

Estos tres eventos marcan un avance importante en la construcción de una historia local que recoja las vivencias de cada una de las provincias respecto al conflicto armado interno y las formas en las que estas pueden ser enseñadas a los jóvenes para que no se repitan. Se trata de un esfuerzo piloto por recuperar y reconstruir las historias locales, transmitirlas a las nuevas generaciones y generar conciencia sobre la historia reciente y su importancia para entender el presente y formar a nuevos peruanos hacia el futuro. En ese sentido, la PP busca generar un ambiente de aprendizaje y reflexión que parta de la propia comunidad educativa local y genere una revolución en la educación peruana.

Me gustaría resaltar dos de estos hitos importantes, los talleres para la elaboración y validación de la PP en Azángaro y Huancasancos respectivamente —el tercer hito, la mesa de expertos regionales, será abordado en un próxima nota—, por ser espacios en los que se logra recoger la visión que los propios profesionales de la educación, los docentes, tiene sobre su rubro. Tanto en el taller de elaboración como en el de validación se generan espacios en los que los docentes pueden trabajar en grupo —algo poco frecuente en su desempeño profesional — y reconocer el valor de su trabajo y el conocimiento que comparten. En ese sentido, se tratan de espacios de retroalimentación sumamente valiosos y que permiten el diálogo profesional a través de la participación, la exposición y propuesta de ideas, así como de temores y resistencias.

Ambas experiencias se enmarcan en un proceso de aprendizaje colectivo que permite recolectar y dar forma a la historia local de las provincias focalizadas a la vez que se vincula las narrativas nacionales. El trabajo por la memoria parte de la autoreflexión y análisis a partir de las vivencias y conocimientos adquiridos y de reconocer los hitos importantes que los jóvenes deben aprender. De esta manera, la PP es una apuesta por enseñar a las nuevas generaciones la historia nacional a la luz de los hechos ocurridos en sus comunidades respectivas y, así, ahondar en la formación cívica y la cultura de paz.

Ayacucho 174Otro aspecto interesante que se desarrolla durante estos talleres es la retroalimentación que se da entre el equipo del proyecto y los propios docentes. A partir de la participación para la reconstrucción de la historia local y del diseño de las tareas que les proponemos, los docentes van reconociéndose como expertos de la educación, una característica que muchas veces es marginalizada frente a la difícil situación del magisterio público.

En este reconocimiento de su experticia logran identificar su valor dentro del sistema educativo y la importancia que su trabajo tiene para el desarrollo de su comunidad local; Azángaro y Huancasancos —así como Mazamari— son zonas de nuestro país que han sido fuertemente golpeadas durante el conflicto armado interno y la posibilidad de trabajar a favor de las nuevas generaciones se constituye como una oportunidad que los docentes —con limitaciones propias de cada localidad— han sabido acoger.

Siempre existe el miedo a hablar sobre el pasado. Un grupo tan duramente estigmatizado como el magisterio muchas veces prefiere callar u olvidar antes que compartir sus experiencias, ideas y posturas. Leyes como las de apología al terrorismo o la vigilancia extrema a docentes fueron hechos que causaron mucho daño a la educación peruana al ser aplicadas de manera irracional y como instrumento político de control. Así, el trabajo por la memoria no es fácil y se enfrenta a muchos obstáculos. Sin embargo, la riqueza de saberes que se esconden detrás de los temores permite que los propios docentes se reconozcan como sujetos de conocimiento.

Entonces, el trabajo para la elaboración y validación de la PP no solo busca generar sesiones de aprendizaje a los alumnos de las escuelas focalizadas, también permite que los docentes puedan discutir sobre un tema que no les es ajeno pero sobre el cual no encuentran canales ni medios suficientes para reflexionar. En este proceso, los docentes van adquiriendo nuevas herramientas para canalizar los saberes y conocimientos que poseen, a la vez, contribuyen con rescatar la historia de sus localidades. Se van venciendo ciertos temores y, en definitiva, los docentes se ven a sí mismo como sujetos con agencia dentro del sistema educativo, sujetos que pueden realizar un cambio y que poseen toda la información y experiencia para hacerlo.

Escribe: Mario Cépeda, investigador del IDEHPUCP

(09.09.2014)