Por: Luis Alejandro Pebe Muñoz (*)
En una semana marcada por el inicio del Mes del Orgullo LGBTIQ+ y la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, emerge un caso que pone a prueba los límites entre la protección de la propiedad intelectual y la responsabilidad empresarial en materia de derechos humanos. Patagonia[1] ha iniciado una acción legal por presunta infracción de marca registrada contra Wyn Wiley, activista ambiental y drag queen conocida como Pattie Gonia, cuya trayectoria la ha posicionado como una de las voces más visibles en la articulación entre la agenda ambiental y los derechos de la comunidad LGBTIQ+.
El presente texto expone el desarrollo del caso y lo analiza a la luz de los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de Naciones Unidas (en adelante, los «PRNU»), con el propósito de evaluar si la conducta adoptada por Patagonia resulta proporcional y consistente con dichos estándares. A partir de ese análisis, se identifican las orientaciones que los PRNU ofrecen frente a una situación que involucra, simultáneamente, compromisos de sostenibilidad ambiental, diversidad e identidad, y responsabilidad empresarial en derechos humanos.
Identidad, activismo y propiedad intelectual en disputa
La controversia se origina en la solicitud de registro de marca presentada por Wyn Wiley en septiembre de 2025 para comercializar indumentaria y promover causas ambientales bajo el nombre Pattie Gonia[2], identidad artística que ha construido y ejercido públicamente durante años. Dicho nombre constituye un juego de palabras de raíz drag que resignifica fonéticamente el nombre de Patagonia, lo que llevó a la empresa a interponer, el 21 de enero de 2026, una demanda ante un tribunal federal de Los Ángeles. Si bien Patagonia reclama únicamente un dólar simbólico por daños, la demanda contempla también el pago de honorarios legales[3], introduciendo una significativa asimetría económica entre las partes.
Tras cuatro meses de gestiones extrajudiciales sin resultado, Wiley hizo pública su respuesta en mayo de 2026, sosteniendo que la acción judicial busca silenciar no solo un nombre artístico, sino la comunidad y la trayectoria de activismo queer que este representa. Patagonia, por su parte, afirmó haber buscado una salida negociada durante varios años y sostuvo que la controversia no se dirige contra la identidad ni el activismo de Wiley, sino que responde a la necesidad de proteger su marca[4]. Sin embargo, esa distinción es difícil de sostener, pues Pattie Gonia no es un nombre separable de la persona que lo encarna ni del activismo que desarrolla, por lo que demandarlo implica, inevitablemente, afectar la plataforma que lo sustenta.
Derechos humanos, activismo y decisiones corporativas
El segundo pilar de los PRNU exige que las empresas identifiquen y evalúen los impactos en derechos humanos de sus decisiones antes de adoptarlas, especialmente cuando estas pueden afectar a personas pertenecientes a grupos históricamente discriminados o en situación de vulnerabilidad[5], como los miembros de la comunidad LGBTIQ+ y los defensores ambientales. Wyn Wiley constituye un ejemplo paradigmático de la convergencia entre ambas categorías. Además de ser una figura visible de la comunidad LGBTIQ+, ha orientado su actividad pública a la promoción de causas ambientales: i) ha recaudado casi cuatro millones de dólares para organizaciones ambientales sin fines de lucro, ii) realizó una caminata de 100 millas en drag completo para levantar un millón adicional, y iii) ha construido su plataforma pública exclusivamente en torno a causas de sostenibilidad ambiental que coinciden con los objetivos declarados de la propia empresa demandante[6].
Una evaluación previa de esos impactos[7] habría debido considerar que la acción judicial recae directamente sobre la identidad artística, la trayectoria activista y el medio de vida de Wiley, elementos que no son circunstanciales al conflicto sino su objeto central. Los PRNU establecen que los mecanismos de resolución deben ser equitativos, accesibles y garantizar condiciones razonables de igualdad entre las partes[8], criterio que un litigio federal entre una corporación global y una persona natural sin recursos equivalentes difícilmente satisface. Desde esa perspectiva, la brecha central en la conducta corporativa analizada radica en no haber agotado vías de resolución que permitieran proteger la propiedad intelectual de Patagonia sin generar los impactos identificados sobre los derechos humanos de Wiley.
Consideraciones finales: coherencia corporativa como imperativo de responsabilidad empresarial
Lo que este caso revela no es un conflicto entre una empresa y una persona, sino una tensión más profunda: la que surge cuando los valores que una corporación proclama públicamente entran en colisión con las decisiones que toma cuando esos valores son costosos de sostener. Reclamar un dólar simbólico en daños mientras se exige el pago de honorarios legales no es una contradicción menor; es una señal de que el mecanismo elegido opera más como instrumento de presión que como vía legítima de remediación, lo que los PRNU identifican como una falla en el tercer pilar del marco: el acceso a mecanismos de reparación con enfoque de derechos humanos[9].
El momento en que este litigio se hace público no es neutral. Junio concentra dos fechas que interpelan directamente a las instituciones sobre la coherencia entre sus declaraciones y sus actos: el Día Mundial del Medio Ambiente y el inicio del Mes del Orgullo LGBTIQ+. Que una empresa cuya identidad corporativa descansa sobre compromisos ambientales y de diversidad enfrente esta controversia precisamente ahora convierte el caso en algo más que un litigio de propiedad intelectual. Es, en última instancia, una pregunta sobre si la responsabilidad empresarial en derechos humanos es un principio de gestión o solo un relato.
(*) Analista de Derechos Humanos y Diversidad en RESPONDE – Consultora de Sostenibilidad, y miembro del Grupo Interdisciplinario de Investigación en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
[1] Patagonia es una empresa estadounidense de indumentaria outdoor reconocida por hacer de la sostenibilidad ambiental el eje central de su modelo de negocio.
[2] Cain, S. (2026, 28 de mayo). Patagonia sues drag queen Pattie Gonia for trademark infringement. The Guardian. https://www.theguardian.com/culture/2026/may/28/patagonia-sues-drag-queen-pattie-gonia-trademark-infringement-ntwnfb
[3] Ibid.
[4] Ibid.
[5] Naciones Unidas, Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos: Puesta en práctica del marco de las Naciones Unidas para «proteger, respetar y remediar», HR/PUB/11/04 (Nueva York y Ginebra: Naciones Unidas, 2011).
[6] Cain, S. (2026, 28 de mayo). Patagonia sues drag queen Pattie Gonia for trademark infringement. The Guardian. https://www.theguardian.com/culture/2026/may/28/patagonia-sues-drag-queen-pattie-gonia-trademark-infringement-ntwnfb
[7] Naciones Unidas, Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos: Puesta en práctica del marco de las Naciones Unidas para «proteger, respetar y remediar», HR/PUB/11/04 (Nueva York y Ginebra: Naciones Unidas, 2011).
[8] Ibid.
[9] Ibid.



