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24 de julio de 2026

Por Eloy Marchán (*)

El fujimorismo y sus socios mediáticos intentan ahora reescribir la historia, encubrir crímenes y limpiar biografías. Por eso arremeten contra el LUM y proponen una nueva Comisión de la Verdad. Lo que quieren es meter en una fosa común el registro de lo sucedido.

Se han propuesto hacer una hoguera con la memoria histórica para luego reescribirla a su hechura y semejanza. El plan en marcha contempla que un “grupo de (sus) expertos” revise las conclusiones del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y convierta el Lugar de la Memoria en un espacio donde el fujimorismo y sus afines se sientan a gusto.

Quieren borrar de los libros los crímenes de lesa humanidad perpetrados por los policías y militares. Se proponen eliminar cualquier imagen o texto que reseñe el papel de Alberto Fujimori y su socio Vladimiro Montesinos en los crímenes cometidos por el Grupo Colina.

“Quieren reinterpretar la historia o reescribirla. Buscan quitar responsabilidades a personajes políticos e instituciones que la CVR asignó. La campaña está basada en mentiras que no corresponden a lo que nosotros hicimos y dijimos. Esas personas no se han dado el trabajo ni siquiera de leer las conclusiones”, dice Salomón Lerner Febres, presidente de la CVR.

Lerner, hoy de 82 años, rompe su silencio para hacer frente a los embates del fujimorismo y de la ultraderecha. Manuel Burga, exdirector del LUM, y Tania Pariona, secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, también salen en defensa de las víctimas y de la verdad.

El martes de la semana pasada “El Comercio” publicó una columna del brasileño afincado en Perú Sebastião Mendonça Ferreira. Aquel texto decía que la CVR fue un fracaso y mintió al país. Cuatro días antes la fujimorista Martha Chávez había dicho que Alemania hizo una “afrenta” al Perú al financiar la construcción del LUM. Fue más allá. Dijo que el gesto era como si el Perú hubiera financiado un homenaje a Hitler.

Desde hace un mes está en cartelera la película “Cantuta: la orden secreta”, que blanquea al Grupo Colina. Y según ha podido conocer esta publicación, su director, Alejandro Polo Nieto, ha comenzado a filmar una serie llamada “Grupo Colina: verdad no muere, solo espera”, donde se ensalza al grupo paramilitar.

La columna de Mendonça fue defendida en redes sociales por fujimoristas de todos los cuños y por un grupo de jóvenes que últimamente han venido siendo presentados en Canal N, “El Comercio”, “Perú 21” o Willax como “analistas políticos”.

 La mayoría de ellos integran el llamado Centro Wiñaq, una consultora fundada hace 10 años por Mendonça y que presta servicios para mineras y petroleras. El Centro Wiñaq, según su presentación, se “especializa en la construcción de escenarios y diseño de estrategias sociopolíticas”.

Daniela Ibáñez, Franco Olcese, Camilo Ferreira, Fernando Tincopa y Santiago Bedoya son algunos de los flamantes “analistas políticos” del Centro Wiñaq.

A inicios de este año Mendonça publicó un libro titulado “¿Por qué fracasó Sendero?”, donde adelantó lo que dijo en su columna la semana pasada. En el libro el brasileño vende a Alberto Fujimori como el artífice de la derrota de Sendero Luminoso y pide que se valore “su legado histórico” en su totalidad.

Mendonça dedica 24 páginas de su libro, editado por Penguin Random House, a criticar a la CVR. Señala que sus integrantes tenían un sesgo izquierdista y analizaron mal las “condiciones políticas, sociales y culturales” de la guerra interna. También pone en duda la cifra de la CVR de 70,000 personas muertas.

“Dicen que la CVR tenía un sesgo izquierdista, pero eso es falso. Si bien Carlos Tapia, Rolando Ames y Enrique Bernales habían sido parlamentarios por Izquierda Unida en la década de 1980, para el 2001 ninguno de ellos representaba a alguna fuerza política. Yo nunca he militado en un partido político. Igual el pastor Gastón Garatea. Y en ese entonces, Humberto Lay era solo un pastor protestante. Beatriz Alva Hart había sido viceministra del gobierno de Fujimori. También estaba Luis Arias Graziani, quien era teniente general de la FAP. ¿Ser defensor de los derechos humanos, como lo es Sofía Macher, es ser izquierdista? Realmente esa acusación es una mentira. Como también que nosotros nos hemos forrado de plata”, responde Lerner. Para el exrector de la PUCP el plan detrás de la campaña contra la CVR es “amputar” las responsabilidades de algunos personajes políticos, principalmente la de Alberto Fujimori, quien nunca quiso ser entrevistado por los comisionados. Lerner cuenta que viajó entre el 9 y 10 de diciembre del 2002 a Tokio para hablar con Fujimori, pero el dictador se negó a recibirlo.

“Lo que hay son intereses políticos para preservar algunas figuras, sobre todo ahora que tendremos un gobierno que, obviamente por razones genéticas, nos va a hacer recordar el pasado. A ellos les conviene alejar la verdad o contar las cosas de otra manera. Por eso están pidiendo otra comisión de la verdad”, anota Lerner.

El LUM, espacio inaugurado en el 2015 para recordar a las víctimas de la violencia política, es la otra institución a la que el fujimorismo tiene en la mira. Desde enero del 2025, cuando la gestión de Boluarte sacó al historiador Manuel Burga, el LUM ha tenido cuatro directores. Es decir, uno cada cuatro meses.

A Burga lo sacaron acusándolo de usar el LUM para blanquear a Sendero Luminoso y ensañarse con las Fuerzas Armadas. La arqueóloga Sonia Molina Gonzales dirige el LUM desde fines de mayo y comparte sus funciones con las de directora de Gestión, Registro y Catalogación de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura.

Molina entró en lugar de Ramón Murillo Serna, quien salió luego del escándalo por censurar la presentación del libro “Mujeres migrantes maltratadas: diez años de presencia y lucha”, donde iba a participar la congresista de izquierda Ruth Luque. Sin embargo, sí permitió que el 19 de mayo en el LUM Patricia Chirinos y María del Carmen Alva presentaran el libro “Suma democrática”.

“Lo que hay ahora es una tendencia, que puede convertirse en un tsunami. Quieren que el LUM no preserve su naturaleza, que es presentar las voces de las víctimas. A partir de las afectaciones a las víctimas, lo que se busca es que la violencia política que padeció el país no quede en el olvido sino sea recordada para aprender”, señala Manuel Burga.

Para el historiador el LUM no tiene un sesgo en favor de Sendero Luminoso sino solo un “sesgo” en favor de todas las víctimas. “Y las víctimas —dice Burga— fueron asesinadas por Sendero, el MRTA, la Marina, la Policía, el Ejército o por los comités de autodefensa. Lo que hay en el Perú es un temor a recordar, temor a la historia, temor a la memoria”.

La puntería del fujimorismo sobre el LUM está en el segundo piso de la muestra permanente. Ahí se recuerdan todos los crímenes perpetrados por el Grupo Colina, está el afiche de “Se Busca” de Alberto Fujimori, hay fragmentos del juicio contra el dictador y Montesinos, y un ejemplar del diario «El Comercio» del día en que se sentenció al padre de Keiko Fujimori.

“La memoria colectiva es tan importante como la memoria individual. Sin la memoria individual, los sujetos no pueden avanzar. Lo mismo ocurre con los países”, dice Burga defendiendo la muestra del LUM. El último martes, en el local del Colegio de Abogados de Lima, los deudos de las víctimas del Conflicto Armado Interno dieron una conferencia denunciando la revisión del informe de la CVR, la captura del LUM y las leyes de impunidad que apadrinó Fernando Rospigliosi. “El ascenso de Keiko Fujimori a la presidencia no representa un relevo democrático sino la consumación de una estrategia de continuidad autoritaria (…). La memoria histórica constituye un baluarte fundamental frente al autoritarismo. Rechazamos todo intento de relativizar, negar o distorsionar las graves violaciones de derechos humanos, así como de borrar los crímenes de los perpetradores”, dijo Gisela Ortiz, hermana de uno de los estudiantes asesinados de La Cantuta.

Salvo América TV, ningún medio de alcance nacional cubrió la conferencia organizada por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH).

“Lo que quieren es instaurar una narrativa de negacionismo, de desconocer lo que ha ocurrido, de querer opacar los testimonios vivos usando el poder político. Esto no es nuevo. Recordemos que en el 2016 Fuerza Popular usó el área de Participación Ciudadana para ir a los colegios y hablarles de la época de Alberto Fujimori y la Constitución del 93 como lo mejor, y que los militares y policías eran los héroes y les debíamos la pacificación”, anota Tania Pariona, secretaria ejecutiva de la CNDDHH.

Salomón Lerner confiesa que nunca se imaginó que 23 años después de entregar el informe de la CVR iba a surgir una campaña para desacreditar a las víctimas y reescribir la historia.

“En esta campaña hay una paradoja. El tema de la CVR, que de alguna forma parecía olvidado y dormido, está tomando nuevamente vida. Estoy seguro de que no les va a resultar el juego y les va a perjudicar que volvamos a mirar el pasado y tengamos viva la memoria”, dice Lerner. Ningún inquisidor ha terminado bien parado en la historia, ni siquiera en la versión original. Sólo es cuestión de tiempo.

(*) Transcripción del artículo publicado en el semanario “Hildebrandt en sus trece”, el día viernes 24 de julio de 2026. Edición N° 792.