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5 de mayo de 2026

Compartimos el discurso que nuestro director, el Dr. Miguel Giusti, preparó para la inauguración del XXI Encuentro de Derechos Humanos del IDEHPUCP:

En nombre del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de nuestra universidad, les doy la bienvenida al XXI Encuentro de Derechos Humanos. Nos volvemos a encontrar, como lo hacemos anualmente, con el ánimo de promover la reflexión y el debate sobre el estado en que se encuentra la vida democrática y la cultura de los derechos humanos en el Perú y en el mundo, y sobre los nuevos retos que allí se nos plantean. Y lo hacemos esta vez, como viene ocurriendo lamentablemente en los últimos años, con plena conciencia de que asistimos a un proceso al parecer indetenible de deterioro de la convivencia entre las naciones y del respeto a los derechos de los individuos y de los pueblos. La gravedad de los males no detiene, sin embargo, nuestro propósito de hacerles frente, ni nos infunde el desánimo. Por el contrario, nos obliga a redoblar nuestros esfuerzos para contrarrestar sus efectos y contribuir a su superación con los medios que están a nuestro alcance.

El tema que elegimos para este vigésimo primer Encuentro, naturalmente muchos meses antes del día de hoy en que se inicia, no podía ser más premonitorio: “Recuperar la democracia. La urgencia del estado de derecho”. A todos los males vinculados con el debilitamiento del estado de derecho que veníamos experimentando y que han sido anunciados como temas de debate de las mesas del Encuentro, se suma en estos momentos un clima de incertidumbre y de amenaza de violencia social debido sobre todo a la denuncia de irregularidades del proceso electoral, a la resistencia de algunas agrupaciones a aceptar los resultados que les son desfavorables y, de modo especial, al problemático desenlace de los resultados de la segunda vuelta, un desenlace que puede augurar males acaso más graves.

Miguel Guisti, director del IDEHPUCP, en la charla inaugural del XXI Enuentro de DD.HH.

No estamos, en realidad, ante una crisis coyuntural, sino ante una situación en la que muchos mecanismos de control democrático se encuentran debilitados; es decir, las instituciones diseñadas para limitar o contrarrestar un uso arbitrario del poder han sido capturadas, en particular las instituciones del sistema judicial y los organismos electorales. En la prensa internacional se describe al Perú como un caso emblemático de “captura institucional”: un sistema representativo atravesado por agendas informales, redes ilícitas de influencia y actores políticos con procesos abiertos en el Poder Judicial. Como señalan especialistas del derecho constitucional peruano, esta captura coloca en riesgo el principio de sujeción al Estado de derecho y genera una erosión progresiva de los contrapesos institucionales.

A ello se suma un fenómeno contemporáneo ampliamente discutido por la academia: la transformación silenciosa de las democracias, no sólo en el Perú, en regímenes híbridos o decididamente autoritarios, aunque conservando una fachada democrática. Hoy la erosión del régimen democrático viene ocurriendo de forma gradual, apelando a las formalidades y al discurso electoral para legitimar el ejercicio del poder. Los líderes que impulsan estas prácticas incluso pueden surgir de procesos electorales legítimos y contar con altos niveles de popularidad, mientras reducen la independencia judicial y neutralizan los organismos electorales.

El Perú ejemplifica esta tendencia internacional de una manera rotunda y ello ha marcado claramente nuestro actual proceso de elecciones generales. Una reflexión sobre el futuro del país en este contexto necesita partir del reconocimiento de todo lo que ha sido destruido y reemplazado por leyes de impunidad sobre violaciones de derechos humanos, leyes que dificultan el combate a la corrupción y el crimen organizado, normas que bloquean políticas de reconocimiento ciudadano como la que elimina el enfoque de género, normas dirigidas a intimidar y silenciar a la prensa y maniatar a las organizaciones de la sociedad civil, captura de entidades del sistema de justicia para ponerlas en manos de personas con personajes vinculados con organizaciones delictivas, etc. Todo ello obliga a una reflexión sobre el proceso electoral que parta de una mirada crítica y que se plantee cómo reconstruir, en lo posible, todo lo destruido en estos años.

Auditorio lleno en la inauguración del XXI Encuentro de DD.HH.

A lo largo de cuatro días, abordaremos en el Encuentro distintos aspectos de esta gravísima crisis de nuestro sistema democrático, gracias a la participación de profesores, estudiantes, funcionarios y expertos internacionales en una serie de mesas redondas. Es un programa nutrido y ambicioso, que esperamos logre despertar el interés y, sobre todo, el compromiso de los asistentes en la defensa de la cultura democrática. Quisiera agradecer hoy, en primer lugar, a la doctora Jane Antilla, jefa de la Misión Técnica en el Perú de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, por su permanente apoyo a nuestra labor y por acompañarnos en la mesa inaugural. Expreso nuestro reconocimiento igualmente al doctor Antonio Maués, profesor del Instituto de Ciencias Jurídicas de la Universidad Federal do Pará, quien ha sido especialmente invitado para dictar la conferencia inaugural del Encuentro, así como al doctor Iván Lanegra, profesor de nuestra universidad en la Especialidad de Ciencia Política y Gobierno, quien actuará como comentarista. Hago extensivo el agradecimiento a los cerca de 30 especialistas, académicos e investigadores, que han aceptado participar en los debates y las mesas redondas de este Encuentro, contribuyendo de manera solidaria a la reflexión que el Instituto desea promover desde la perspectiva académica que le es propia.

No quisiera terminar sin antes agradecer al rectorado de nuestra universidad por el apoyo que nos ha brindado para la realización de este Encuentro, así como al jefe del Departamento de Humanidades por acogernos en su auditorio. Gracias también al artista peruano Eduardo Tokeshi por cedernos la imagen de una obra suya, y a Gisella Scheuch, por el diseño de la línea gráfica del evento. Gracias al entero equipo del IDEHPUCP, en especial a Patricia Barrantes y sus colaboradores, quienes se han esmerado, como todos los años, en preparar cuidadosamente las múltiples actividades del Encuentro. Y gracias finalmente al público asistente, también a quienes nos siguen por las redes, por su generosa acogida. Confío en que el Encuentro nos permita hallar luces, sumar esfuerzos, encontrar formas eficaces de imaginar cómo recuperar la democracia, una que merezca dicho nombre, en nuestro país.

Muchas gracias.

Miguel Giusti, director del IDEHPUCP