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Notas informativas 15 de septiembre de 2026

El pasado 11 de septiembre, se llevó a cabo una jornada de reflexión entre académicos/as y profesionales de diferentes especialidades sobre cómo fortalecer los esfuerzos para promover y defender la democracia en las Américas en el contexto del 25° aniversario de la Carta Democrática Interamericana.

Esta actividad académica fue propuesta e impulsada por el doctor Thomas Legler, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Iberoamericana de México, y fue organizada por el Departamento Académico de Ciencias Sociales de la PUCP, el Departamento Académico de Derecho y el IDEHPUCP, junto con la Universidad Iberoamericana, ya mencionada.

Durante la mañana y las primeras horas de la tarde se realizaron talleres. La primera sesión del taller se tituló “La Carta Democrática, la protección democrática y el multistakeholderism”. En ella participaron Andrea Ribeiro (PUCP Rio), Graeme Clark, exembajador de Canadá en el Perú (1997-2001), Patricia Fortier, también exembajadora de Canadá en el Perú (2011-2015), Sharon Lean (Wayne State University), Frank Mattheis (UNU-CRIS) y Arturo Santa-Cruz (Universidad de Guadalajara). La inauguración estuvo a cargo de David Sulmont, jefe del Departamento Académico de Ciencias Sociales de la PUCP y la moderación de esta sesión recayó en el profesor e investigador Thomas Legler.

Legler explicó el sentido del taller: recordar que la Carta Democrática (adoptada el 11 de septiembre de 2001, el mismo día de los atentados en Nueva York y Washington) nació como respuesta regional a la experiencia peruana de fines de los años noventa (erosión del Estado de derecho, elecciones cuestionadas y una transición sin violencia), y que consagra en su art. 1º el derecho de los pueblos de América a la democracia.

Señaló, sin embargo, que 25 años después el balance es desigual, pues los mecanismos de la Carta Democrática fueron pensados para responder a rupturas abruptas del orden democrático, mientras que los retrocesos actuales suelen ser graduales y se producen desde dentro de las instituciones (a menudo con respaldo electoral) y añadió que el cambio de orientación de la política exterior de Estados Unidos desde 2025 obliga a repensar el papel de actores no estatales (sociedad civil, academia, organismos de derechos humanos) en la defensa de la democracia, bajo la noción de multistakeholderism.

La segunda sesión del taller fue nombrada “La democracia como derecho humano: La Carta Democrática y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos”. En ella participaron Ángel Cabrera (University of Washington), Diego García Sayán (ex ministro de Justicia y excanciller del Perú) y Paulina Ibarra (Fundación Multitudes, Chile)

A finales de la tarde se realizó una mesa redonda dirigida al público en general, cuyo tema central giró en torno al pasado, presente y futuro de la Carta Democrática. Este evento contó, de nuevo, con la participación de Graeme Clark; y Sofía Macher, integrante del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. La moderación, estuvo a cargo de Thomas Legler, con comentarios de Sharon Lean (Wayne State University) y Andrea Ribeiro Hoffmann (PUC-Rio).

En cuanto a la mesa redonda, la socióloga y excomisionada de la CVR Sofía Macher abrió el panel compartiendo su experiencia en la Mesa de Diálogo que la Organización de los Estados Americanos (OEA) instaló en Lima de 2000 a 2001. Macher representó a la sociedad civil en aquel momento histórico, cuando el Perú regresaba a la democracia luego de la que sería su última dictadura.

El nuevo siglo empezaba y el orden constitucional en el país había sufrido un duro golpe, empezando por el debilitamiento de sus instituciones y la concentración de poderes en el Ejecutivo. Por ello, la Asamblea General de la OEA elaboró la Misión de Alto Nivel en el Perú. Liderada por el secretario general César Gaviria y el ministro de Canadá del momento Lloyd Axworthy. Esta misión fue clave para la transición política y la continuidad del Estado de derecho en el país. Al mismo tiempo, se trató de un ejemplo exitoso del multilateralismo: hubo cancilleres, viceministros y representantes de varios países miembros de la OEA como Argentina, Ecuador, Paraguay, Guatemala, etc., que con una visión conjunta estuvieron más próximos a la objetividad que a los intereses particulares de un Estado.

Sofía Macher en la actualidad es la presidenta de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela, y como tal, considerando los últimos sucesos en dicho país, se preguntó qué condición haría falta para garantizar una protección internacional efectiva y un compromiso colectivo sólido. De esta manera, las personas podrían tener las posibilidades reales de poder participar en las decisiones que afectan sus vidas. Macher continuó haciendo énfasis en que últimamente quienes deben asegurar el funcionamiento democrático del Perú, en realidad lo están debilitando.

La Carta Democrática, adoptada en Lima por la Asamblea General de la OEA, es un instrumento jurídico regional que presenta mecanismos para enfrentar las emergencias nacionales. Tales como los art.17 y 18 que contemplan la asistencia diplomática si uno de los Estados miembro lidia con la ruptura institucional del orden democrático. Asimismo, los art. 19 al 21 que permiten suspender la participación del Estado afectado en la OEA. Finalmente, la socióloga estableció tres dimensiones para fortalecer el multilateralismo: 1) emitir alertas de prevención mediante los organismos de derechos humanos e instituciones nacionales que lleguen oportunamente a quienes toman decisiones políticas, 2) articular mejor los mecanismos regionales y universales, y, 3) acompañar los procesos de cambios hasta que los compromisos sean instituciones independientes para que cese la represión, haya acceso a la justicia y existan las garantías de participación ciudadana.

Seguidamente, Graeme C. Clark, exembajador de Canadá en Perú durante 2001, reflexionó sobre la preocupación que amerita vivir en una región donde el país más fuerte, Estados Unidos, no tiene vocación ni promoción democrática; por ejemplo, con su ingreso a Venezuela en enero de este año. Su propósito en dicho país no fue restablecer la democracia, aseguró Clark. Más bien, reemplazar a la persona que ocupaba el máximo cargo político por otra. Después elaboró preguntas abiertas al público: ¿se podría desvincular la OEA de Estados Unidos?, ¿se podría cambiar la sede de la OEA a otro país? En todo caso, de no ser factible: ¿se podría hacer una organización nueva con la participación de todos los países de las Américas? Además, mencionó la propuesta del actual primer ministro de Canadá, Mark Carney, que busca alianzas con países medianos en Europa y Asia debido a su conflictividad con Estados Unidos, ¿por qué el Perú no podría hacer lo propio con ciertos países de América?, enfatizó Clark.

Luego, la investigadora y doctora Sharon Lean de Wayne State University, EE.UU., retomó la propuesta del exembajador de Canadá en Perú sobre una OEA menos dependiente de Washington. En vez de abordar este problema de manera general, propuso un enfoque más individual. Se cuestionó: ¿Dónde está la energía que en su momento tuvo la Misión de Alto Nivel en el Perú durante el 2000? No puede limitarse solo a la voluntad que tuvo en su momento el secretario general o algún canciller, que, pese a mostrar un compromiso real, no se trató de la voluntad total de la sociedad civil. Si bien los Estados miembro en la actualidad no cuentan con el mismo empeño que a inicios del siglo, aquella energía puede renovarse y seguir existiendo. La doctora Lean detalló que la democracia en las Américas es algo único, solo haría falta encontrar la agencia para promoverla, encontrar a los movilizadores. Tal vez en las comunidades universitarias y organizaciones no gubernamentales, ya que cuando la juventud se pregunta por su rol en el presente y decide defender la democracia, entonces las oportunidades para mantenerla aumentan.

Por último, la investigadora y doctora Andrea Ribeiro, de la Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro, Brasil, volvió también a la pregunta del diplomático Clark sobre la OEA y los EE.UU. Sin embargo, consideró que Latinoamérica no podría defender la democracia sin la presencia de EE.UU., por ello sería mejor apostar por la negociación con aquel país y no con su exclusión. Otro de los puntos que resaltó fue el cambio tecnológico por el que la democracia convive hoy. A diferencia del inicio del siglo, cuando se desarrolló la Carta Democrática, en estos momentos existen comunidades digitales donde se intercambian argumentos, debates y, sobre todo, desinformación.