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Notas informativas 23 de junio de 2026

El informe «Homicidios contra personas LGBTIQ+ en América Latina y el Caribe durante 2025», elaborado por Sin Violencia LGBTIQ+, la red regional de organizaciones LGBTIQ+ de América Latina y el Caribe, da cuenta de que se registraron 248 homicidios de personas LGBTIQ+ en diez países de la región durante el año pasado. Estos datos reflejan la persistencia de la violencia sistemática y estructural basada en la orientación sexual, la identidad y la expresión de género, en un contexto en el que la recopilación de datos oficiales no es una prioridad de los gobiernos.

La Red Sin Violencia LGBTIQ+, una articulación de organizaciones de diversos países, ha asumido la crucial tarea de monitorear y documentar estos crímenes, preservando la memoria de las víctimas y exigiendo justicia. Ante la persistente falta de datos completos y sistemáticos por parte de la mayoría de los Estados, este trabajo independiente es esencial para visibilizar la magnitud de la crisis y fortalecer la defensa de los derechos humanos de la comunidad LGBTIQ+ en la región. El informe destaca que el monitoreo independiente y la producción de datos propios son estrategias clave para la sociedad civil frente a influencias autoritarias y amenazas comunes a los derechos LGBTIQ+.

Radiografía de la Violencia: Cifras y Geografía

De los 248 homicidios documentados en 2025, la mayoría se concentra en Colombia (96 víctimas o 39% del total). Le siguen México, con 60 víctimas (24%) y Honduras, con 39 (16%). Guatemala registró 30 víctimas (12%), y Ecuador documentó 14 (6%). En menor medida, se identificaron 4 víctimas en Perú (2%), 2 en Bolivia y República Dominicana, y 1 en El Salvador. En Nicaragua, el informe no registró casos. Es importante señalar que estos datos se encuentran en proceso de revisión y verificación, por lo que podrían registrarse ajustes.

La mayoría de estos homicidios fueron perpetrados en zonas urbanas (73%), mientras que el 20% ocurrió en zonas rurales. Cuatro de cada diez crímenes (40%) tuvieron lugar en espacios abiertos, calles o transporte público, seguidos por los domicilios particulares (23%). Otros lugares de ocurrencia incluyeron campos o lotes baldíos (8%), establecimientos comerciales (6%), hoteles, moteles o alojamientos (5%), y ríos o playas (4%).

En cuanto a los métodos empleados, las armas de fuego fueron el instrumentos más frecuente, utilizado en el 44% de los casos. Los objetos cortantes o punzantes ocuparon el segundo lugar con el 23%, seguidos por agresiones por medios no especificados (13%), objetos romos o sin filo (5%), y ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación (4%).

Perfiles de las Víctimas: Una Comunidad Bajo Ataque Diferenciado

Las mujeres trans continúan siendo el grupo más afectado por la violencia letal, concentrando la mayoría de los casos documentados. Los homicidios de mujeres trans se concentran principalmente entre los 21 y 35 años, y con frecuencia ocurren en espacios públicos y mediante el uso de armas de fuego. La intersección de identidades, como ser mujer trans y trabajadora sexual o defensora de derechos humanos, exacerba su vulnerabilidad.

Entre los hombres gay, Colombia, Honduras y México registran la mayor cantidad de casos. Se observa una tendencia significativa de estos homicidios ocurriendo en domicilios particulares y mediante el uso de objetos cortantes o punzantes. Las mujeres lesbianas sufrieron crímenes predominantemente en espacios públicos y con armas de fuego. Hombres bisexuales y hombres trans también fueron víctimas, con Guatemala y Colombia destacando en sus respectivas cifras.

La violencia letal afecta principalmente a personas jóvenes y adultas jóvenes. El grupo etario más afectado fue el comprendido entre los 31 y 35 años (52 víctimas), seguido por el de 26 a 30 años (38 casos), 36 a 40 años (33) y 21 a 25 años (29). En el caso de las mujeres trans, la concentración se da en edades relativamente más tempranas, mientras que hombres gay también presentan un número significativo de víctimas en rangos etarios más altos.

Respecto a la ocupación, en el 53% de los casos no fue posible acceder a esta información, reflejando limitaciones en los datos públicos. Entre las ocupaciones conocidas, se identificaron empleados, comerciantes/trabajadores independientes, estilistas y funcionarios/servidores públicos. En cuanto a la pertenencia étnico-racial, 130 víctimas fueron registradas como mestizas, 16 como afrodescendientes y 4 como indígenas.

Vulnerabilidades Interseccionales: Trabajadoras Sexuales, Migrantes y Defensores

El informe pone de manifiesto la especial vulnerabilidad de ciertos grupos dentro de la comunidad LGBTIQ+. Se documentaron 13 homicidios de personas que ejercían el trabajo sexual (12 mujeres trans y 1 mujer lesbiana), predominantemente en espacios públicos o alojamientos y con armas de fuego. Cuatro de estos casos mostraron indicios de vínculos con el crimen organizado, evidenciando la compleja interacción de discriminación, exclusión social y falta de protección.

Las personas migrantes también son víctimas de esta violencia. Se registraron 3 homicidios de migrantes internacionales y 7 de migrantes internos, lo que subraya las situaciones de vulnerabilidad en contextos de movilidad humana, exacerbadas por la precariedad económica, la falta de redes de apoyo y el limitado acceso a la justicia.

De particular preocupación es el asesinato de 18 personas LGBTIQ+ defensoras de derechos humanos, activistas o promotoras de derechos. Colombia y México concentran la mayoría de estos casos. En 5 de ellos se identificaron amenazas previas, lo que destaca la limitada capacidad estatal para prevenir la violencia letal y garantizar mecanismos efectivos de protección para quienes defienden los derechos humanos.

Una proporción significativa de los homicidios estuvo acompañada de otras formas de violencia. En 45 casos (18%), se registraron múltiples formas de violencia, incluyendo golpes y quemaduras. En 27 homicidios (11%), se relevaron indicios de tortura, y en 9 víctimas (4%), se identificaron indicios de violencia sexual.

La respuesta del sistema de justicia es desalentadora. De los 248 casos reportados, 172 continúan en fase de investigación. Entre los 25 casos que han llegado a juicio, solo 7 cuentan con sentencia condenatoria (6 en Colombia y 1 en Honduras). En cuanto a la situación procesal de los agresores, 46 están en prisión preventiva, 14 permanecen prófugos y 3 fueron detenidos en flagrancia, con solo 12 agresores detenidos con sentencia condenatoria.

Estas cifras evidencian demoras en el acceso a la justicia y persistentes dificultades para garantizar investigaciones diligentes, oportunas y con enfoque diferencial. La baja cantidad de sentencias condenatorias frente al elevado número de casos en investigación contribuye a la reproducción de escenarios de impunidad y a la repetición de la violencia contra personas LGBTIQ+ en la región.

El informe de la Red Sin Violencia LGBTIQ+ es un llamado urgente a los Estados de América Latina y el Caribe a que asuman su responsabilidad en la protección de la vida y los derechos de las personas LGBTIQ+, implementen investigaciones exhaustivas y con enfoque diferenciado, y garanticen a las víctimas y sus familias el acceso a la justicia y la reparación. La violencia y la impunidad no pueden seguir siendo la norma.