22/06/2021

Se inauguró el XVI Encuentro de derechos humanos

El día lunes 21 de junio se dio inicio al XVI Encuentro de Derechos Humanos, evento organizado por el Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (IDEHPUCP) en alianza con el Instituto Riva-Agüero y la Maestría en Derechos Humanos de nuestra casa de estudios.

Bajo el título de “Bicentenario: 200 años de indiferencia”, se ha propuesto como principal tema de reflexión este año los retos que enfrenta la democracia a doscientos años de nuestra vida republicana desde una perspectiva de derechos humanos.

Como antesala a la mesa de bienvenida se transmitió la puesta en escena de “Con-Memoria”, pieza teatral realizada por el Grupo Cultural Yuyachkani.

La mesa de bienvenida estuvo a cargo de Elizabeth Salmón, directora ejecutiva del IDEHPUCP; Salomón Lerner Febres, presidente emérito del IDEHPUCP y  Carlos Garatea, rector de la PUCP.

La directora ejecutiva de Idehpucp destacó la importancia de hacernos esta pregunta crítica: “¿Cuánto hemos avanzado como país estos doscientos años?”, comprendiendo que todavía hay muchos derechos que no son reconocidos plenamente por nuestro Estado e incluso la misma sociedad.

Por su parte, el doctor Salomón Lerner resaltó que “estamos en un momento crítico en el Perú, donde además de un problema de salud se agregan la violencia, el egoísmo, los prejuicios y ahora la matonería mediática”; agregó además su preocupación por hechos recientes donde se ha observado que diversas personas consideran que los derechos humanos no son para todos.

Para el rector Carlos Garatea, la palabra “indiferencia” debe ser también entendida como una reflexión: “antes de preguntarnos quiénes son los indiferentes, reconocer si nosotros somos los indiferentes”.

Agregó también que, aunque el país ha pasado por situaciones complicadas, “tenemos que aprender a reconocer las cosas positivas que hemos hecho recientemente”.

Tras la mesa de bienvenida, se dio inicio a la conferencia inaugural titulada: “200 años de indiferencia: una perspectiva histórica”, en la que participaron Jorge Lossio, director del Instituto Riva- Agüero; Carmen McEvoy, doctora en Historia; y Antonio Zapata, doctor en Historia e investigador del IEP.

Jorge Lossio: “el Estado buscó integrar territorios, pero dejó de lado a sus habitantes”

El historiador Jorge Lossio dio inicio a la mesa inaugural resumiendo los primeros años de la conformación del Estado y señalando cómo entre los siglos XIX y XX los gobiernos de turno buscaban responder a las demandas de la población, las cuales se acentuaban con el mayor crecimiento urbano, la creación de partidos de izquierda que reclamaban una mejor y mayor distribución de la riqueza, y la comunidad intelectual que señalaba las desigualdades entre diferentes sectores sociales en el país.

“Hubo un proyecto de nación”, resalta. Sin embargo, considera que el Estado mantuvo una gran dificultad para enfrentarlo porque bajo sus cimientos se encontraba enraizada una serie de prejuicios sociales.

Como ejemplo, detalló cómo fueron las primeras aproximaciones del Estado a las poblaciones originarias. Explicó que el Estado buscó integrar a la Amazonía, mediante vías, carreteras y aeropuertos buscando promover el desarrollo regional, destacando que “desde el Estado hubo un afán por enfatizar la peruanidad de la Amazonía”, recalcó. No obstante, a pesar de las buenas intenciones, se mantuvo una visión colonial hacia las poblaciones originarias, a las que se percibía “como ancladas en el pasado, [creyendo que eran personas] biológicamente inferiores y violentas”. Aunque el Estado buscó integrar territorios, la tarea no fue completa pues se dejaba de lado a sus habitantes. Lossio resaltó que este tipo de pensamiento persiste hasta el día de hoy.

Más adelante, indicó que, en diversas situaciones y contextos de epidemias en el Perú, lo que se ha registrado y evidenciado es que se ha echado la culpa a grupos específicos, y que en especial se ha buscado atacarlos a partir de distintos prejuicios raciales y clasistas.

Lossio destacó, finalmente, que en los años fundacionales los gobernantes populistas buscaron ciertamente acercar al Estado con los sectores marginales, pero sin pretender cambiar las condiciones estructurales. Aunque sí reconoce que hubo cambios sustanciales afirmó que no se lograron resolver las demandas, en especial para ampliar los derechos. “Parte de las inequidades que vivimos hoy, es que las bases del Perú moderno todavía se sostienen en principios racistas, clasistas y machistas”, señaló.

Antonio Zapata: “El enfrentamiento del Ejecutivo y el Legislativo siempre ha sido una constante en nuestra historia”

Por su parte, Antonio Zapata inició su exposición destacando que, además de ser 200 años de indiferencia, “también son [200 años] de diferencias entre peruanos y peruanas”.

En pasadas fechas de celebración – recordó – el país se encontraba en una situación más optimista. “Hoy solo vemos desánimo y pesimismo”, comentó. Las razones para ellos son evidentes: pandemia, pobreza y crisis política.

El historiador interpreta la situación actual como el resultado de un Estado que siempre ha tenido una muy mala organización. Resaltó las varias Constituciones que se han promulgado y en la que considera que ninguna ha funcionado plenamente. Entre los problemas que siempre se repiten, destacó el conflicto entre el Ejecutivo y Legislativo como un suceso regular. “Este enfrentamiento es una constante de la historia peruana que se arrastra a lo largo de 200 años”, enfatizó.

Otro problema que señala es que el Estado peruano ha dejado de pensar como un ente que planifica a largo plazo. “Previamente hubo instituciones que intentaron construir un desarrollo planificado, pero hoy es un Estado fundamentalmente empírico y corrupto”.

Justamente, sobre la corrupción nos recuerda que, a lo largo de la historia republicana, para muchos el país no era otra cosa más que “un botín que servía para satisfacer intereses particulares”.

Ya en un terreno actual, Zapata analiza la actual economía y arroja un balance mixto. Por un lado, una realidad con un mercado capitalista, la cual rige hace 200 años, que ha traído crecimiento económico, pero por el otro encuentra un grave problema: esta misma economía ha profundizado la desigualdad manteniendo niveles de pobreza medianamente elevados.

Sobre el primer centenario, en 1921, destaca que la Generación del Centenario, sí tuvo una idea de nación, la cual consideraron que estaban en una etapa construcción. “Veían el vaso a medio llenar”, precisa.

La reflexión final de Zapata es que a diferencia de esa primera generación donde creían en un país con un proyecto en marcha, lo que se debe criticar hoy es que el vaso en sí históricamente ha estado mal estructurado y por eso “no se puede llenar por completo”. Esta sería la reformulación para construir una nación diferente.

Carmen McEvoy: “se han vivido actos heroicos, creativos y de mucha inteligencia”

La tercera invitada a la conferencia inaugural fue la historiadora Carmen McEvoy quien señaló que, a 200 años de la proclamación de la independencia en Lima, los peruanos han realizado actos equivocados que deben ser censurados, pero también se han vivido actos heroicos, creativos y de mucha inteligencia. Al igual que los anteriores panelistas coincide que a pesar de las adversidades “la vida se impone en el Perú”.

Resaltó una constante en el Perú como principal característica de su historia: la lucha a muerte por el poder. “Hay una suerte de repetición en los comportamientos políticos que no han sido identificados en toda su magnitud”. Encuentra además patrones identificados en los comportamientos clasistas y racistas que han ingresado a la plataforma política. El Perú, en ese sentido, “nace débil” y todas sus características negativas la podemos ver en la actualidad. “Esto impide la consolidación de las instituciones y de un Estado, que permite la intromisión de intereses particulares”.

McEvoy recalcó cómo diversos conflictos permanentes han impedido el acuerdo y el consenso para una convivencia pacífica. “Se crean espacios donde el enemigo debe ser eliminado”, revela. En esa línea, las tareas del Estado moderno no pueden avanzar hasta que no se hayan resuelto estos problemas que se arrastran desde la independencia. A todo esto, advierte, se le debe añadir el patrón clasista y racista. Encuentra en la república una serie de comportamientos perversos que destruyen todo proyecto previo sin poder siquiera consolidarse.

La historiadora destaca la importancia de aceptar que el Perú se creó a partir de una fragilidad estructural. “Cuando el poder prevalece y se impone sobre todo lo demás, desaparece la humanidad. Ahí surge la indolencia y el desprecio por el otro. A los 200 años, lo que tenemos es un espejo frente a nosotros”, finaliza.

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